Posts desde SkepchickPsicologíaReligión y espiritualidad

Posts desde Skepchick: Actuar en la calle de una manera escéptica

A modo de trabajo temporal, hace poco he empezado a actuar en la calle. Lo había hecho para divertirme y para practicar, pero hasta ahora nunca por dinero. La experiencia me hace pensar en ello desde el punto de vista de la ciencia y de la sociedad.
Para empezar, no estoy seguro de cómo contemplar la actuación callejera. En mi mente idealista, es la manera más honesta de arte escénica profesional; yo bailo y hago malabares para ti, tú me pagas lo que crees que merezco por el entretenimiento que recibes por mi actuación. Si realmente el intercambio fuera así, creo que sería brillante sin ninguna ambigüedad.
De mis observaciones, sin embargo, se ve que no funciona así en absoluto.
Esto es un poco especulativo porque en realidad no puedo preguntar a mis mecenas sobre sus motivaciones, pero de mis observaciones parecen existir cuatro razones para echar dinero en mi sombrero: culpa, caridad, lecciones morales, y aprobación sincera.
La culpa parece ser un importante contribuyente a mis beneficios. Algunas personas se dan cuenta de que bailo claqué – eso no es difícil, ya que es algo ruidoso – y entonces accidentalmente hay un contacto visual. Ellos no escogieron mirarme. Ellos no querían que yo estuviera allí. Pero al darse cuenta de que yo me doy cuenta que miran, de repente se sienten obligados a pagar por el servicio al que inadvertidamente se han unido. Esta, sin embargo, es una parte muy pequeña en la proporción de donantes.
Muchísimos de los que dan inducidos por la culpa son padres. Sus hijos corren a mirar y, excitados, piden poner dinero en mi sombrero, lo suficientemente cerca como para que yo pueda oírlos. Para mí está claro, por la cara que ponen, que desearían que yo fuera otro violoncelista de manera que sus hijos no me hubieran visto. Pero no, soy un malabarista, y ahora ellos están escarbando en sus bolsillos para encontrar lo que esperan sea una donación que sea socialmente aceptable.
La caridad también parece jugar un papel importante en mis beneficios, y tengo sentimientos encontrados sobre ello. Por un lado, es un verdadero acto de generosidad. Como norma general, creo que eso es una buena cosa. Creo que el mundo sería un lugar mejor si la gente en general hiciera más cosas porque son buenas y no porque sean beneficiosas para ellos. La nota de la imagen la echaron en mi sombrero porque el donante creía realmente que bendeciría mi trabajo e incrementaría mis ganancias. Aunque se ha demostrado que no fue así, fue un acto de amabilidad y por eso lo aprecié igualmente.

07 busking(nota)Misión Jesucristo en la calle. ¡Debes nacer de nuevo! Lee Juan 3, Romanos 10. Reza esta oración: Querido Dios, Me doy cuenta de que soy un pecador y quiero tu perdón. Creo que Jesucristo murió en la cruz por mis pecados, resucitó, y volverá pronto. Ahora estoy dispuesto a arrepentirme por todos mis pecados e invitar a Jesucristo a ser mi salvador personal. Quiero la vida completa y abundante que solo él puede darme. Por tu gracia y tu fuerza, seguiré y obedeceré a Jesucristo y al señor de mi vida. Amén. Sara K.

Sin embargo, no pongo la mano, ni imploro una limosna. Estoy trabajando. Las donaciones caritativas son en cierto modo condescendientes. De una manera sutil implican que el donante siente pena por mí, y que yo no ganaría suficiente para vivir sin su generosidad.
La tercera fuente de monedas es una que no esperaba. Se trata de padres enseñando a sus hijos sobre la caridad y la amabilidad y pagar a la gente por sus servicios. En esos casos, no soy tanto un artista como una fábula en forma de baile de claqué; soy un instrumento para enseñar una lección moral. No me importa, pero me siento raro. Doy un servicio, pero no el que yo deseo. Además, estoy involucrado en el proceso solo de una manera secundaria.
El último grupo son esos a los que mi actuación realmente entretiene e impresiona. Me encanta esa gente. Desearía que hubiera más de esos. De alguna manera me hacen mejorar, me hacen desarrollar una actuación más impresionante para hacer que sea imposible no mirar. Es muy reconfortante juntar a una multitud. Una o dos veces he tenido que dispersar a una multitud porque estaban bloqueando el paso, o he tenido que parar de hacer malabares y fingir que recogía para que los padres pudieran llevarse a sus hijos sin que hubiera ninguna rabieta.
Así pues no estoy seguro de mi posición. No me gusta recibir dinero de gente que simplemente se sienten obligados a dar. Sin embargo, no estoy en posición de decirle a la gente que recoja su dinero, o preguntarles acerca de sus razones. No me gusta recibir caridad de buenos samaritanos, porque realmente me gustaría ganarme el dinero que obtengo. Por otro lado, tal vez el alivio momentáneo que obtienen al dar pesaría más que cualquier entretenimiento que obtendrían si se pararan a mirar. También me siento raro siendo un instrumento para enseñar a los niños, pero no puedo decir que eso sea malo.
¿Qué pensáis de todo ello? ¿Dais dinero a la gente que actúa en la calle? ¿Cuándo y por qué?

SOBRE EL AUTOR
RyanRyan Consell es un artista escéptico, un bailarín de claqué que hace armaduras, un científico malabarista, un escritor escalador, un profesor de matemáticas espadachín, un gamer en uniciclo, un académico tira-fuego y un nerd devoto. Tiene un master en ciencias aplicadas, casi toda la carrera de bellas artes y déficit de atención. Es el autor de How Not to Poach a Unicorn y es la mitad del dúo cómico masoquista Creative Dissonance. Síguelo en Twitter @StudentofWhim.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

——-

Posts desde Skepchick es una nueva sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt y, por supuesto, Skepchick.

Previous post

Fugaces 20/009/13

Next post

Fugaces 23/09/13

bruno

bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

No Comment

Leave a reply