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Posts desde Skepchick: Marcianos espirituales, vandalismo sobre la Piedad, y las provisiones de un anciano – un día en la vida de Richard

Siendo un AE (Ateo Escondido) en el trabajo, es difícil mantener la comedia día tras día, semana tras semana, incluso año tras año. El reto está en cómo llevar los equívocos y las informaciones erróneas. He escogido un día particularmente interesante de la semana pasada para remarcar este conflicto interno.

Como profesor de arte, mi objetivo es hacer que los estudiantes trabajen con muchos tipos diferentes de técnicas artísticas – lápiz y pluma, carboncillo, acrílicos, cerámicas, acuarela, etc. Mientras que crear trabajos nuevos es divertido y un desafío, también es importante que los estudiantes entiendan la historia del arte, y que aprendan acerca de las importantes obras que se encuentran en los grandes museos del mundo. En clase nos dedicamos a las más famosas: el David, Stonehenge, Lascaux, el Duomo de Florencia, y, tratándose de una escuela católica, la Piedad de Miguel Ángel.

Mientras les presentaba la Piedad a los alumnos, se discutió el tema del atentado que sufrió en 1972. Si no estáis familiarizados con la historia, la versión en el cuaderno de Cliff’s Notes es que un tipo llamado Lazlo Toth se lió a martillazos con la Virgen María, rompiendo algunas partes de la cara y el brazo. Podéis leer más acerca de este acto de vandalismo aquí, aquí y aquí.

La historia salió porque un alumno preguntó cuánto podías acercarte hoy en día a la Piedad, y yo repliqué que estaba detrás de un cristal debido al incidente con Toth. En ese punto otro alumno levantó la mano y me preguntó si Lazlo Toth era ateo.

Podéis añadir a Lazlo Toth justo detrás de Hitler, en la creciente lista de personas erróneamente identificadas como ateos.

Para mí personalmente fue una pregunta extraña, porque en tanto que profesor de arte, creo que la Piedad es una pieza de arte hermosa, y a pesar de mi ateísmo nunca he albergado deseos de romperla en pedazos.

En el momento en que el alumno preguntó, no pude recordar los motivos que tenía el Sr. Toth para atacar una de las obras de arte más valiosas que hay en el Vaticano. Después de clase, sin embargo, en unos pocos minutos de tiempo libre pude encontrar rápidamente algunos artículos discutiendo el incidente. Aparentemente, el Sr. Toth creía que él era Jesús. Básicamente, lo opuesto a ser ateo.

Después, esa misma tarde, se nos pidió al cuerpo docente de la escuela que asistiéramos a una conferencia dada por un cura católico. Uno de los puntos más importantes del conferenciante era la diferencia entre ser religioso y ser espiritual. Su conclusión era que que la gente religiosa están llamados a dar a los menos afortunados, mientras que la gente que dice ser espiritual pero no religiosa, son incapaces o es menos probable que ayuden a los necesitados. A continuación vinculó a la gente espiritual con los humanistas, los agnósticos y los ateos.

Citando a un hombre digamos más sabio que yo:

Dirán lo que quieran sobre los principios de [las organizaciones religiosas]; pero al menos es una doctrina.

La gente que se dice espiritual no está dispuesta a gastar ni siquiera unas pocas neuronas para pensar en una de las grandes preguntas de la vida. ¡No podéis meter a humanistas, agnósticos y ateos en el mismo saco que a esos marcianos espirituales!

Al final, tantas incorrecciones me dejaron frustrado. Los ateos odiamos el arte religioso, y nos lanzaremos sobre él con un martillo si tenemos la oportunidad, y solo la gente religiosa puede ayudar a los necesitados.

Estas percepciones, ¿son representativas de la sociedad, fuera de la pequeña burbuja que es la escuela religiosa donde enseño?

Después de una larga sesión de deporte para aclararme la mente, me dirigí al supermercado para comprar algo para la cena. En la cola de la caja, un hombre mayor que parecía haber tenido una vida dura, estaba delante de mí. Había puesto varios artículos del carro sobre la cinta transportadora, pero había dejado algunos en el carro.

Después de que la cajera hubiera marcado todos los artículos sobre la cinta, el hombre preguntó si el total excedía de 18 dólares y 46 centavos, porque ese era todo el dinero que llevaba. Esperaba tener suficiente para cubrir también los artículos del carro – unas pocas latas de sopa y una barra de pan.

La cajera le informó de que ya le debía poco más de 20 dólares por los artículos en la cinta. Al oírlo, el hombre preguntó si le podían quitar de la cuenta algunos de los artículos que ya habían pasado por el lector.

En ese momento le dije a la cajera que yo pagaría por los artículos extra, incluyendo los que aún quedaban en el carro. El hombre me dio las gracias humildemente, y se fue con todas sus cosas. Mientras yo esperaba a que me cobrara, la cajera me miró y dijo:
– Dios le bendiga por lo que acaba de hacer.

Las palabras eran sinceras y le salían del corazón, pero después del día que había tenido me entraron ganas de gritarle en la cara “¡Soy un puto ateo!”

Por supuesto no le grité en la cara, porque aunque no creamos en dios, un ateo todavía puede reunir un mínimo de autocontrol.

Imagen de portada: Richard.

SOBRE EL AUTOR
z_RichardRichard enseña arte en una escuela católica, y pasa la mayor parte de sus días ruborizándose y fingiendo que no es ateo. Le gustan los muebles antiguos y los bulldog franceses.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es una nueva sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt y, por supuesto, Skepchick.

 

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bruno

bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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