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Camarero: ¡una piña marciana!

Voy a comenzar el artículo tomándome la licencia de hablarles de algo que no tiene nada que ver, pero que explica el por qué del tema a tratar hoy.

Por lo visto, tirando de Google, el 10 de octubre no ocurre nada demasiado importante (aparentemente) como para tener en cuenta, o al menos no más importante para mí que el cumpleaños de la persona que me cedió el 50% de su material genético y uno de sus cromosomas X: mi padre. Él tampoco es un gran personaje de la historia, solo es mi padre, pero él me ha inspirado este pequeño texto y quiero que, aunque él no entienda esto de interné, la felicitación de su hija quede en alguna parte de la red y que quien la lea sepa que mi padre es lo más para mí.

Y ahora que ya me he puesto sentimental, comencemos con lo que nos importa:

Hoy finaliza la Semana Mundial del Espacio, que comenzó el día 4 y celebra cada año a escala internacional las contribuciones de la ciencia y la tecnología espaciales al mejoramiento de la condición humana. Esta conmemoración se estableció el 6 de diciembre de 1999 y desde 2007 han participado en ella más de 94 países en todo el mundo.

El por qué de las fechas está muy bien escogido:

el 4 de octubre de 1957 se lanzó al espacio el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik 1, que pesaba 83 kilos y constaba de dos transmisores de radio que permitieron calcular la concentración de electrones en la ionosfera. La pequeña bolita se incineró durante su reentrada en la atmósfera en 1958, pero no fue la única de su mismo nombre. Por ejemplo, el Sputnik 2 fue el primer satélite en llevar un animal dentro: la perrita Laika.

Por otra parte, el 10 de octubre de 1967 entró en vigor el Tratado del espacio exterior, que es el tratado en los principios de la gobernanza de las actividades de las naciones en la exploración y uso del espacio exterior, incluyendo a la luna u otros cuerpos celestes.

Cada año las Naciones Unidas eligen un tema diferente y se selecciona para maximizar el impacto de la divulgación de la ciencia espacial en toda la sociedad. El de este año 2013 es «La exploración de Marte, el descubrimiento de la Tierra».

Marte se ha visto en los últimos años como la próxima frontera espacial: ¿quién no ha soñado con ir de vacaciones a Marte? Pero para que dentro de varias décadas nuestros hijos puedan permitirse ese capricho, es necesaria la investigación previa del planeta. Rovers como Curiosity, lanzado en 2011 y que ya explora la superficie de Marte desde agosto de 2012 nos están haciendo el trabajo sucio hasta que seamos capaces de averiguar si es posible poner un pie en Marte sin poner en (demasiado) peligro nuestra frágil vida.

Y no solo eso, conocer las condiciones que han llevado durante miles de años al Marte que conocemos actualmente nos puede dar algunas pistas de lo que nos espera en nuestra querida Tierra.

Hablando de vacaciones en Marte, ¿conocen el proyecto Inspiration Mars? Además de ser un proyecto en busca de conocimiento y desarrollo científico espacial, tiene una interesante misión a corto plazo: enviar a dos personas a Marte en 2018. Aprovechando una alineación planetaria que no volverá a ocurrir hasta 2031, se lanzará una misión tripulada a Marte que, si todo va bien, será capaz de hacer el camino de ida y vuelta en solo 501 días. Pero no piensen que los intrépidos astronautas se beberán a nuestra salud unos daikiris tomando el sol en Marte, ni siquiera pisarán la superficie, solo la sobrevolarán a 100 millas (unos 161 km) de altura y aprovecharán el impulso gravitacional del planeta para el regreso a la Tierra.

Lo novedoso de este proyecto es que se está financiando de manera privada con donaciones particulares y con la participación tecnológica de la NASA.

Volviendo al tema inicial: mi padre y yo veremos despegar y (esperemos) volver a esa primera misión tripulada a Marte. Lo que probablemente no veremos serán las fotos de nuestros nietos con el fondo rojo característico con una piña colada en la mano; aunque quizá sí puedan verlo ya los nietos de nuestros nietos, porque podrán ir ellos mismos.

En nuestra mano está que sea posible: divulgando los avances de la ciencia, haciendo hincapié en su importancia, destinando los medios necesarios para su desarrollo (y no recortándolos) y, por supuesto, formando a las próximas generaciones de científicos para que sean capaces de llegar a donde nosotros no pudimos.

¿Siguen pensando que hoy no ha ocurrido nada importante? Yo ya no.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

3 Comments

  1. October 10, 2013 at 10:48 pm —

    Por mi barrio, la semana del espacio ha pasado sin pena ni gloria, de hecho ni me había enterado…
    Igual estoy alñgo pesimista, pero no termino de verle la utilidad a esta misión, más allá de poder decir “lo hicimos” (aunque ya sabemos que podemos hacerlo). ¿Tal vez sería mejor gastar el dinero en investigaciones más innovadoras?

    • October 11, 2013 at 9:39 am —

      Desde mi punto de vista, la hazaña en sí no es lo que tiene una utilidad (aunque esta sí tiene tintes patrióticos), sino los avances tecnológicos que se hagan para lograrla y que puedan utilizarse en el día a día en un futuro.

      ¿Sirvió de algo la carrera espacial con respecto a lo que hay ahí arriba? No; pero sí que nos aportó grandes avances aquí abajo 🙂

  2. October 15, 2013 at 7:47 pm —

    “Tintes patrióticos” es lo primero que pensé al leer su web. Precisamente se han escrito bastantes artículos revisando la carrera espacial durante la guerra fría, en el sentido de que se gastaron millones y millones en llegar a la Luna, simplemente con el objetivo de llegar a la Luna los primeros, y que el mismo dinero con objetivos más amplios (dentro de la carrera espacial) habría rendido mucho más.
    Esta iniciativa me parece que podría pecar de lo mismo. Aunque seguro que se obtienen avances (¡solo faltaría!!, añado).

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