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Autoexplórate, irrádiate, mutílate

Escribo esto el sábado 19 de octubre, día mundial contra el cáncer de mama. Como cada año, las redes sociales se han llenado de lazos rosas, carteles de ánimo y recuerdo por aquellas que han padecido y aún padecen la enfermedad y recomendaciones varias. Pero por primera vez, y casi por casualidad, he leído comentarios críticos a las recomendaciones usuales para la detección precoz, en concreto, contra la autoexploración mamaria.

Esto me ha sorprendido, porque yo tenía la autoexploración mamaria como algo casi obligatorio que cada mujer debía hacer habitualmente para asegurar su salud. Viendo todos esos carteles en Facebook donde jovencísimas mujeres se tapan un pecho o simulan una autoexploración, junto a frases del tipo “Salva tu vida”, hace que te entren ganas de autoexplorarte a la búsqueda del más mínimo bultito que puedas encontrar. Hasta ahora no había escuchado que hubiera ningún sector crítico frente a esta técnica sencilla que cada una puede hacer en casa, barata y que puede usarse mucho antes de que empiece la “edad crítica”.

Pero lo cierto es que lo hay. Después de mi sorpresa inicial, he empezado a buscar revisiones sobre la eficacia de la autoexploración, y lo que he encontrado me ha terminado de convencer.

“Los datos de dos ensayos grandes no sugieren un efecto beneficioso del cribaje (screening) mediante autoexamen de mama pero muestran evidencia de daños. No hubo ensayos aleatorios de examen clínico de mama. Actualmente, no puede recomendarse el autoexamen de mama.

“Ni los datos combinados ni los estudios individuales mostraron una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos intervención y los grupos control para la mortalidad por cáncer de mama, riesgo relativo de 1,05 (intervalo de confianza (IC) del 95% 0,90 a 1,24). Hubo un total de 587 muertes por cáncer de mama durante los estudios, 292 en el grupo de autoexamen de mama, y 295 en el grupo control.”

“Casi el doble de biopsias (3406) fueron con resultados benignos en el grupo de cribaje (screening) en comparación con el grupo control (1856), riesgo relativo de 1,89; IC del 95%: 1,79 a 2,00.”

“Una revisión recientemente publicada (Clarke 1999) en una publicación del Australian National Breast Cancer Centre y un metanálisis (Baxter 2001) de la Canadian Task Force on Preventive Health Care sobre el autoexamen de mama están de acuerdo con nuestros resultados. Estos informes también concluyen que hay pruebas suficientes de los daños producidos por el autoexamen de mama. En el estudio de Rusia/OMS, se informó una tasa significativamente más alta de biopsias con aguja/escisión (1138 versus 797). En el estudio de Shanghai, se diagnosticaron casi el doble de lesiones benignas en el grupo de estudio (2761 versus 1505). Se ha informado una cantidad considerablemente mayor de procedimientos de diagnóstico invasivos en el grupo de cribaje (screening) (3627 versus 2398). Otros daños potenciales del cribaje (screening) incluyen los trastornos emocionales por lo menos una vez al mes (Brett 1998; MacFarlane 1992), deformidad de las mamas y cicatrices después de los procedimientos de diagnóstico invasivos, y una tasa mayor de mamografías de diagnóstico.”

“Considerando las pruebas actualmente disponibles, no se puede recomendar fomentar el autoexamen de mama como el único método de cribaje (screening). Esto es particularmente cierto porque hay pruebas suficientes de daños y también hay costos considerablemente altos relacionados con el cribaje (screening) general (Baxter 2001).
[…]
Algunas mujeres continuarán con el autoexamen de mama, o desearán haber aprendido la técnica. Se sugiere que la falta de pruebas de los dos estudios más importantes se discuta con esas mujeres para permitirles tomar una decisión informada.
Sin embargo, estaría mal determinar que las mujeres no deberían tener conciencia de cambios en la mama. Es posible que la concienciación sobre la mama haya contribuido a la disminución de la mortalidad por cáncer de mama, lo que se ha notado en diversos países. Por lo tanto, se debería alentar a las mujeres a buscar consejo médico si detectan cualquier cambio en las mamas que haga sospechar un cáncer de mama.”

Y lo que dice la OMS al respecto:

“Autoexploración mamaria
No hay datos acerca del efecto del cribado mediante autoexploración mamaria. Sin embargo, se ha observado que esta práctica empodera a las mujeres, que se responsabilizan así de su propia salud. En consecuencia, se recomienda la autoexploración para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo, más que como método de cribado.”

Resumiendo: conocer el propio cuerpo y saber cómo es y responde para identificar si algo no va bien, sí. Pero vendernos la autoexploración mamaria como un procedimiento rutinario que deberíamos realizar todas mensualmente (el día 8 de cada ciclo, para más señas) a partir de los 20-30 años, ni es eficaz, ni es inocuo.

Ya puestos, vamos a rizar el rizo. ¿Qué hay de las mamografías?. Pues casi más de lo mismo. En general las mamografías sí son eficaces detectando precozmente masas en las mamas, pero extender el cribado a la población general puede tener las mismas repercusiones negativas que la autoexploración, con la variación de que es capaz de captar nódulos mucho más pequeños, y por tanto hay más falsos positivos.

“El cribaje (screening) probablemente reduce la mortalidad por cáncer de mama. Sobre la base de todos los ensayos, la reducción es de un 20%, pero como el efecto es menor en los ensayos de calidad más alta, una estimación más razonable es de una reducción del 15% en el riesgo relativo. Basado en el nivel de riesgo de las mujeres en estos ensayos, la reducción del riesgo absoluto fue del 0,05%. El cribaje (screening) también provoca sobrediagnóstico y sobretratamiento, con un aumento del 30% en la estimación o un aumento del 0,5% en el riesgo absoluto. Lo anterior significa que por cada 2000 mujeres a las que se les recomienda realizarse el cribaje (screening) durante diez años, en una se prolongará su vida. Además, diez mujeres sanas, que no se hubieran diagnosticado si no se les hubiera realizado el cribaje (screening), se diagnosticarán como pacientes con cáncer de mama y recibirán tratamiento innecesariamente. Por lo tanto, no está claro si el cribaje (screening) presenta más beneficios que daños. Las mujeres a las que se les recomienda realizarse el cribaje (screening) deben estar completamente informadas sobre los beneficios y los daños.”

Actualmente, se recomiendan mamografías cada dos años a partir de los 50 años de edad. Parece que es el óptimo en cuanto a riesgo-beneficio de forma general, aunque siempre teniendo en cuenta los factores de riesgo personales: antecedentes familiares, vida reproductiva larga (primera menstruación precoz, menopausia tardía), obesidad, los famosos genes BRCA1 o BCRA2… la presencia o no de estos factores de riesgo modificarán las recomendaciones.

¡Ah! Y para las más atrevidas, os dejo también el enlace a la revisión sobre la mastectomía profiláctica.

Referencias: OMSRevisión Cochrane autoexploraciónRevisión Cochrane mamografíaRevisión Cochrane mastectomía profiláctica. Imágenes: lazo rosa.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

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