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Posts desde Skepchick: El académico ateo XV – Sálvate a ti mismo

Para mí, la parte más inquietante fue la llamada al 911 (*) desde Columbine. Durante cinco minutos, un adulto aterrorizado a cargo de los alumnos farfullando al teléfono, alternando con gritos a los alumnos para que se escondieran bajo las mesas de la biblioteca. Durante cinco minutos, los alumnos frenaron sus instintos y se quedaron ahí. Y entonces se pudieron oír las voces de los asesinos. Y después, disparos.

La idea principal de nuestra formación A.L.I.C.E. era el pensar de una manera diferente sobre cómo reaccionar si un pistolero venía a nuestra escuela. Tradicionalmente se nos ha dicho que empujemos a los alumnos hacia una esquina, que cerremos la puerta y que nos escondamos. Tras los sucesos del pasado diciembre en Sandy Hook, las autoridades escolares nos piden que salgamos pitando si podemos. ¿Y si no podemos? Que le pateemos el culo al pistolero.

La primera parte de la formación consistía en la presentación, por parte de un imponente oficial enviado por nuestro distrito. Básicamente, la presentación intentaba vendernos la idea de cortar y correr, si era posible, cuando fuéramos informados de que había un pistolero en el edificio. Aunque no creo que nadie necesitara que le vendieran esa idea. Eso es el instinto – lucha o huye. Solo que huir es mejor si eres un cobarde como yo. Se podía adivinar que este era un tema serio, porque incluso aunque estaba rodeada por muchos de mis colegas en el trabajo, no hice ni una broma.

Durante la segunda parte de la formación, los profesores nos juntamos arriba, en algunas de las aulas. Teníamos que llevar unas de esas alucinantes máscaras de protección que eran ligeramente demasiado pequeñas para nuestras cabezas. Al menos para mi cabeza. ¿Tal vez tengo una cabeza grande? Miré alrededor para ver quién estaba en mi aula. Algunos de mis amigos profesores de inglés, unas pocas profesoras, y un par de verdaderos profesores Alfa, de Estudios Sociales y de Educación Física. En el primer caso, nos dijeron que nos sentáramos en la esquina y que dejáramos que el pistolero entrara y nos disparara. Me senté al azar detrás de un tipo de hombros anchos, o sea que cuando el pistolero entró yo estaba completamente protegida de las balas de espuma. Eso me enseñó que, en este tipo de situaciones, hay que esconderse detrás de alguien grande.

En el caso #2, nos dieron pelotas de tenis y nos dijeron que nos defendiéramos – y que intentáramos salir de la clase. Me subí a una mesa al lado de un profesor de gimnasia. Cuando el pistolero entró, me puse en pie y lancé mi pelota de tenis con fuerza sobrehumana. Pasó a un metro a la derecha de la cabeza del pistolero. Sentí como una urgencia en mi interior, e intenté abrirme camino a golpes a través de la muchedumbre que me cerraba el camino hacia la puerta. El problema era que ellos también intentaban frenéticamente llegar a la puerta, o sea que estaban tan atascados como yo. Mientras empujaba a la multitud, sin resultado, los dos profesores Súper Alfa agarraron al pistolero, le retorcieron los brazos de una manera que parecía incómoda, y le quitaron el arma. El simulacro había terminado. Paramos de empujar. Y aprendí que necesito incluir más profesores Súper Alfa en mi clase.

Finalmente, el caso #3. Nos dijeron de fijar el tirador de la puerta con algo parecido a una cuerda, y apilar mesas frente a la puerta. Así, el pistolero no podría entrar, y si lo hacía, tendría que apañárselas con las mesas. Un profesor Super Alfa cogió a otro profesor ligeramente menos Alfa y se quedó junto a la puerta. El profesor Súper Alfa le dio al profesor no- Súper Alfa un abrazo de oso por la espalda, y ambos aguantaron la cuerda que mantenía la puerta cerrada. El pistolero intentaba abrir la puerta, y los profesores tiraban en sentido contrario. El pistolero no pudo abrir la puerta, así que nuestra impecable montaña de mesas quedó intacta. (¿La mejor parte? El profesor Super Alfa le dijo al profesor no-Súper Alfa que estaba allí para que le dispararan, y que el profesor Super Alfa pudiera usar su cuerpo muerto como escudo para frenar las balas y mantener la puerta cerrada… lo cual era TRUCULENTO pero BRILLANTE.)

Después de eso, volvimos al auditorio y discutimos nuestras sensaciones. Hablábamos entre nosotros, comparando de forma excitada cómo habían sido nuestras experiencias en las aulas. En todas ellas, nuestros instintos habían prevalecido. En todas ellas, a pesar de SABER que no eran reales, luchamos por nuestras vidas. Nuestros cuerpos hicieron caso omiso de nuestros instintos, e hicimos lo que había que hacer. Y entonces, me di cuenta de algo…

En el caso #1 (que es lo que estábamos preparados para hacer antes), el profesor y los alumnos se sientan en una esquina (o bajo las mesas de la biblioteca) y esperan. Y, en ocasiones, eso les funciona. Pero a veces no, y muere gente.

En los casos #2 y #3, la gente no se sienta y espera ayuda. Mueven el culo y LUCHAN. Lanzan cosas. Huyen. Se salvan a ellos mismos y a los que tienen alrededor. ¿Y esta segunda manera? FUNCIONA.

Esto es la religión, en pocas palabras. En el caso #1 – la religión – la gente se sienta y no hace nada, y rezan de una manera abstracta para que alguien les salve. Y a veces se salvan, a veces mueren, y todo depende del azar.

El caso #2 – ateísmo – la gente hace algo. No esperan a ser salvados. Salen y SE SALVAN ELLOS MISMOS. El resultado no depende de un azar ciego. El resultado depende de la gente que actúa conscientemente.

La preparación A.L.I.C.E. se está desarrollando en escuelas de todo el país. Tal vez – solo tal vez – la gente empezará a ser capaz de defenderse solos. Tal vez vean que funciona. Y tal vez esto llevará a la gente a darse cuenta de que la fuerza está en la gente, no en Dios.

Al menos tengo la esperanza de que esta formación puede salvar vidas – ya que obviamente Dios no lo hará.

Salimos del auditorio después de la preparación, cansados. Reí y bromeé con unos cuantos profesores, pero estaba alicaída. Los tiroteos en las escuelas son un hecho, y son terriblemente graves. Sin embargo, me siento más segura sabiendo que tenemos un plan, en caso de que alguien venga a la escuela intentando hacer daño a los alumnos. Espero que no pase nunca, pero no rezo a Dios para que no suceda – tengo que estar preparada, por si acaso.

(*) El teléfono de emergencias en EEUU.

Tori ParkerSOBRE LA AUTORA
Tori Parker
Soy profesora de inglés en un instituto. Soy de Ohio (insertar aquí unos movimientos de animadora). ¡Soy enérgica! ¡Soy escéptica! ¡Soy genial! Mi novio dice que algún día podremos tener un cerdito vietnamita y llamarle Panceta. Tengo un hijo llamado Alex. Cuando le pedí algún comentario para añadir a mi biografía, dijo: “¡Las gafas nuevas de mi mami molan mucho!” Pues ahí está.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es una nueva sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt y, por supuesto, Skepchick.

 

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bruno

bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

4 Comments

  1. November 2, 2013 at 1:25 pm —

    En el cole de mis hijas hacen simulacros de incendio y desalojos. Y uno asume que en la vida suceden accidentes, a veces con resultados trágicos. ¿Pero asumir que algún día un tarado puede entrar en una escuela y liarse a tiros, y prepararse para tal eventualidad? En fin, supongo que cada sociedad crea sus monstruos.

  2. November 3, 2013 at 11:13 am —

    En mis épocas de cole hacíamos simulacros de terremoto y de amenaza de bomba (que yo recuerde, solo una vez hubo una amenaza real y la llamada había sido de un alumno que no había estudiado para una prueba). Crecí con ello, me parecía normal. en cambio, cuando supe que en la guardería de mi sobrino de 4 años en EEUU hacían simulacros de “pirado entra en la guarde con semi-automática”, se me pusieron los pelos de punta.

  3. November 3, 2013 at 3:05 pm —

    Dammit! no tenía idea de que se hicieran simulacros de tiroteos en EEUU D:. Acá en Chile solemos hacer simulacros de terremotos e incendios, nada más :/

    Por otra parte, interesante la reflexión: si esperas a que no pase nada, el resultado dependerá del azar, mientras que si haces algo, tendrás un poco más de control sobre la situación y más probabilidades de obtener un resultado a tu favor. Quizás el problema no es que tanta gente piense lo contrario, sino de la enorme cantidad de gente que piensa que rezar es hacer algo.

  4. November 4, 2013 at 1:04 pm —

    Creo que estoy tan shockeada (y veo que no soy la única) porque la sociedad estadounidense haya llegado a tal extremo en su violencia armada, que poco puedo opinar de la reflexión final.
    Empezar a actuar con una mirada atea, no es también plantearse si la famosa segunda enmienda no es más que un dogma impuesto por parte de una sociedad fanática y alentado por fabricantes de armas? No es cuestionarse un poco esa realidad?
    Como atea, busco algo más que sobrevivir, busco hacer de este planeta un mejor lugar…

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