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MACHOS, MIJOS*

MACHOS, MIJOS*

 

“Macho, mijo”, son quizá las dos primeras palabras que uno escucha de niño, luego de estamparse algún trozo de humanidad contra el pavimento. “¡Macho, mijo, macho! ¡Sin llorar!”, reitera el abuelo, padre, tío,… (emplace aquí la figura patriarcal que más a la mano le quede), justo después del golpe sordo que antecede al gemido. Uno, mientras tanto, contiene la lágrima impertinente que pretende escaparse cuando se atisba la horrenda remellada que provocó el suelazo. ¿Hay sangre? ¿No hay sangre? “Ojalá haya sangre”, piensa uno, con la esperanza de que sea la piel la que se atribuya la castrada tarea de llorar. Enseguida, el individuo en cuestión se acerca presuroso a evaluar el daño. “Es solo una remellada”, es su sentencia posterior, como si bastara para paliar el dolor que, en este punto, ya se extendió desde la rodilla hasta la planta del pie.

Tres o cuatro de estos episodios —incluyendo uno similar cuando uno es botado por su primera novia— son más que suficientes para que se entienda bien que los hombres no lloramos. Y no solo eso: tampoco nos quejamos, no expresamos ternura, somos recatados al demostrar afecto, no nos volvemos creyentes cuando tenemos sexo, tenemos perro y no gato, no sabemos de definiciones cromáticas, no jugamos con muñecas, no nos gusta la moda, no lavamos los pantalones, no nos molesta oler feo, no usamos cremas, no razonamos cuando vemos el fútbol, relegamos decisiones sobre diseño, no limpiamos la refri y comemos cosas caducadas. ¡Ah!, y no cantamos a dúo ni bailamos entre nosotros.

Así resulta que, sin siquiera darnos cuenta, los hombres también tenemos un rol social que cumplir, curiosa y torpemente impuesto por nosotros mismos. A veces me pregunto qué clase de fetichista reprimido diseñó tales parámetros. No sé del resto de los colegas, pero a mí, medio al descuido, me ponen “El Laberinto del Fauno” y lloro como Jesse Pinkman cuando el Sr. White le rescata de la sobredosis (nótese que estoy tratando de evitar el “spoiler” a toda costa).

Pero… sin necesidad de desviar la atención con referencias innecesarias a Breaking Bad, lo que trataba de decir es que sí hay un motivo extraño por el que a los hombres no se nos permite ser emocionales. Sí, claro, adivinaron. Se llama machismo ese motivo. ¡Porque las emociones son cosas de niñas! ¡Y el rosado es cosa de niñas! ¡Y… y… y escuchar Coldplay es cosa de niñas! Y, bueno, ustedes me entienden. Ojalá todos hiciéramos más “cosas de niñas” de vez en cuando. Seguramente viviríamos más relajados. Por lo pronto, no nos queda más que dejarnos la barba mientras dure noviembre para, de alguna manera todavía poco conocida, recordar que los hombres también tenemos un día que nos recuerda que no es obligatorio responder a la presión social de los roles de género. Feliz día a todos; así, sin exclamaciones ni nada. Hagan el favor de revisarse la próstata a tiempo.

man-doll

*Mijo.- expresión de América Latina provocada por la contracción de “mi hijo”.

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Hiruc

Hiruc

Ex-graffitero, diseñador gráfico publicitario y director creativo de una agencia de publicidad social y política en Quito.
Anarquista, escéptico aficionado y autor del blog No Creo en Cucos.

4 Comments

  1. November 19, 2013 at 7:14 pm —

    ” “¡Macho, mijo, macho! ¡Sin llorar!”, reitera el abuelo, padre, tío,… (emplace aquí la figura patriarcal que más a la mano le quede),”
    “…, los hombres también tenemos un rol social que cumplir, curiosa y torpemente impuesto por nosotros mismos”
    “A veces me pregunto qué clase de fetichista reprimido diseñó tales parámetros”

    Jajajaja. Así como argumentan que hay que usar “lxs” en vez de “los” para no “invisibilizar” a las mujeres, ¿no te parece que vos estás invisibilizándolas al presuponer que son los hombres los que “diseñaron” estos roles de género? Recordemos que en esta sociedad machista educar a los hijos es “el rol de la mujer” y que éstas también son responsables de la reproducción de estereotipos. Todos lo somos en alguna medida y el autor de este post es responsable de continuar con el estereotipo de que sólo los hombres son machistas y sólo ellos son los culpables. Irónicamente en el mismo artículo que habla de en qué medida los hombres también somos víctimas de los estereotipos de las sociedades machistas.
    Había un post muy bueno al respecto en Esceptica, pero no lo encuentro.

    Personalmente no recuerdo que me inculcaran que los hombres no lloran. No recuerdo que mi vieja me haya censurado en llanto más allá de que un nene llorando es una de las cosas más molestas que hay. Sí me acuerdo de un ejemplo de lo contrario. Una amiga de mi viejo se quejaba como una amiga suya estaba con su hijo contándole como el marido la golpeaba y pasa el nene se cae o algo y comienza a llorar. La madre, víctima de un golpeador abusivo lo sarandea y le dice algo como que “no sea maricón, los hombres no lloran”.

    Cuanto más me entero de los padres del resto de las personas, más los aprecio a los míos :P.

  2. November 19, 2013 at 8:20 pm —

    Represión, represión, represión. Eso es lo que se logra con los estereotipos. En Chile, si un hombre comenta sobre colores o ropa es maricón y todos se rien de él. Y las mujeres también se rien. He hecho el ejercicio de preguntarle a quienes han sido mis parejas qué tan buen mozo encuentran a X hombre, han sido incapaces de contestar. Prefieren morir antes de dar una opinión sincera.

    A veces creo que las mujeres tenemos un poco más libertad en estos términos. Podemos ser más “masculinas” y aun ser aceptadas, pero hombres heterosexuales que cultiven gustos o características “femeninas” es una rareza..

    • November 20, 2013 at 2:24 am —

      A mí me costó un mundo aprender a dar mi opinión sobre la apariencia de otro hombre. De hecho, aún me cuesta, pero lo hago.

      Por suerte, en mi infancia no me machacaron mucho eso de “los hombres no lloran”, pero sí reconozco que hasta el día de hoy estoy aprendiendo nuevos nombres de colores xD

      Como dato anexo, las investigaciones de factores de personalidad apuntan a que las mujeres puntúan mucho más bajo en estabilidad emocional que los hombres, pero está en discusión si esto se debe a que las mujeres experimentan muchas más emociones negativas que los hombres, o si se debe a que estas investigaciones generalmente están hechas como autorreportes, y a los hombres se les educa para no comunicar sus emociones.

  3. November 19, 2013 at 9:03 pm —

    Matriarcado en donde los hombres son desplazados de todas las emociones (salvo la ira y la competitividad). Resultado: Hombres insensibles, con ellos mismos y con el resto.
    Hombres, reclamen su lugar en la dimensión de las emociones! Reírse de un hombre que pretende ser sensible es equivalente a reírse de una mina porque pretende ser inteligente.

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