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Posts desde Skepchick: Mi tributo a Nelson Mandela

Estoy segura de que a estas alturas todo el mundo ya se enteró, pero Nelson Mandela, ex presidente de Sudáfrica, ha muerto a los 95 años.

Yo viví en el Sudáfrica durante medio año, mientras estudiaba en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo. El programa se centraba exclusivamente en derechos humanos, y en cada clase que tomé, se habló de él. Mis amigos sudafricanos hablaban de él con reverencia. Su apodo era “Madiba” (padre) por una buena razón.

Visité Ciudad del Cabo por un par de días después de los exámenes. Tuve la suerte de visitar la isla de Robben, donde fue encarcelado por 20 años. Cuando llegue a la isla, todo el campo que lleva hasta el primer edificio estaba cubierto de flores amarillas. Parece extraño que la escena de esas terribles atrocidades esté ahora cubierta de tanta belleza. (El álbum de fotos que tomé en mi viaje se puede ver aquí.)

La celda de Mandela, amueblada como estaba entoces.

La celda de Mandela, amueblada como estaba entoces.

Los guías turísticos en la isla de Robben eran todos ex presos políticos. Nuestro guía nos contó que después de años de discusión con los guardias, a los prisioneros se les permitió jugar en el patio. Pidieron pelotas de tenis y raquetas. Dado que a muchos de los presos políticos se les prohibía comunicarse entre sí, hacían un corte en una pelota de tenis y metían una nota en el interior, y luego “accidentalmente” la golpeaban más allá del muro (donde se encontraban los otros prisioneros). El guía nos contó cómo los prisioneros lucharon por cosas básicas, como la posibilidad de usar pantalones en lugar de shorts, ropa de cama, y el acceso a material de biblioteca. Cuando lo lograban, a menudo tomaba años para que los cambios se aplicaran.

Mandela, junto con los otros prisioneros, fue obligado a trabajar en las canteras de cal en la isla. Puesto que no se les permitía usar gafas de sol, Mandela sufrió daños permanentes en los ojos por trabajar en la cantera. También sufrió infecciones pulmonares crónicas por trabajar en la cantera.

A menudo se dice que Mandela era un líder pacífico. Si bien esto es cierto, él no descartaba que la violencia a veces era una herramienta necesaria para promover el cambio. El presidente de Sudáfrica P.W. Botha ofreció a Mandela salir de la cárcel a cambio de “incondicionalmente rechazar la violencia como arma política”, ya que hubía revueltas violentas en todo el país en ese momento. Mandela se negó.

Mandela fue liberado en 1990. Trabajó con el sucesor de Botha, FW DeKlerk, para abolir el apartheid. En las siguientes elecciones, fue elegido presidente. En el Museo del Apartheid en Johannesburgo, tenían fotos e historias de personas que esperaron en fila hasta tres días para votar, para muchos (si no la mayoría), la primera vez que se les permitía votar.

Su número de prisionero era 46664 . Esto era sabiduría común entre los sudafricanos que conocí. Me acordé de esto después de ver los carteles de la fundación que creó para ayudar a combatir el VIH / SIDA (que se llama simplemente “46664“), que él admitió no haber trabajado lo suficientemente duro para combatir durante su mandato como presidente.

Recuerdo que cuando estaba en Sudáfrica en 2009, se estaban preparando para la Copa del Mundo que se iba a celebrar ahí en 2010. Muchas personas estaban preocupadas de que no viviría para verlo, después de lo mucho que luchó para que se llevara a cabo en su tierra natal. Me alegro de que viviera para verlo, y luego viviera un par de años más, sólo para demostrar que podía hacerlo.

Intento pensar en alguien que se pueda comparar a Mandela, pero no puedo. Él era realmente incomparable. Llegué a Sudáfrica el 1 de julio, lo que significó que pude participar en las celebraciones del “Día de Mandela” el 18 de julio, día de su cumpleaños. Uno de mis amigos me llevó a las celebraciones en Johannesburgo. Debe haber habido miles de personas allí para celebrar el cumpleaños de Madiba. No me puedo imaginar una concurrencia de ese tamaño para la celebración de cumpleaños de algún presidente de los EE.UU. (o incluso de cualquier figura pública). Unas semanas más tarde, fui a ver una obra de teatro llamada “Amandla”, que trataba sobre su vida. La palabra “Amandla” es una palabra Xhosa y Zula que significa “Poder”, que era una frase común entre los partidarios del ANC, por lo general respondida con “Awethu!”, Que significa “a nosotros.” Es su versión de “poder al pueblo”.

Creo que no exagero cuando digo que era una de las mejores personas que la humanidad haya visto jamás. La Constitución de Sudáfrica que se creó durante su presidencia fue la primera constitución en el mundo en incluir la orientación sexual en entre sus políticas contra la discriminación (es ampliamente considerada como una de las constituciones más progresistas del mundo).

Sé que Nelson Mandela y mis experiencias en Sudáfrica han sido una gran influencia en definir quién soy como persona. Sólo puedo imaginar la influencia que ha sido para millones de personas en todo el mundo.

Para cerrar, voy a compartir una de mis citas favoritas suyas: ” Ser libre no es sólo liberarse de las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás.”

Gracias por todo, Madiba.

Si quieres enviar un mensaje a la familia de Mandela, puedes enviarlo una aquí.

SOBRE LA AUTORA
SarahSarah
Sarah is una feminista atea vegana con enfermedad de Crohn, y no deja de hablar sobre esas cosas. Necesitas seguirla en Twitter en @mowgli3.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es una nueva sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt y, por supuesto, Skepchick.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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