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Introducción a la pseudociencia: Feng Shui

¡Bienvenidos a Bricopseudociencia! Hoy vamos a aprender cómo convertir tu casa en un templo de poder energético*. Siguiendo unos sencillos pasos, conseguirás curarte de ese desagradable sarpullido, conocerás al amor de tu vida, te ascenderán en el trabajo y te tocará la lotería. Y sólo cambiando un par de muebles de sitio y colgando unos cristalitos. Fácil, ¿verdad?.

El Feng Shui (literalmente, “viento y agua”, un nombre algo extraño para algo que implica a cinco elementos, una energía* polarizada y ocho zonas de poder) es el arte ancestral chino de la decoración. Y podría resultar útil, ojo, si eres indeciso y no sabes de qué color pintar una pared o qué tipo de cuadro colgar. El problema es que no pretenden que sea solo eso: sus practicantes aseguran que te soluciona todos los problemas de la vida. Casi nada.

Se basa en el concepto del chi, una extraña energía mística que recorre todo, desde los cuerpos hasta las casas. El símil que más se utiliza en el Feng Shui es que imagines una tromba de agua entrando por la puerta de tu casa, y veas por dónde va, dónde se estanca y por dónde fluye más rápido, y el objetivo de todo esto es conseguir que circule donde se queda estancado y se ralentice donde va más rápido. Los muebles para descansar fuera de zonas donde la tromba iría rápida (de ahí el no poner la cama delante de una puerta) o los lugares de trabajo fuera de zonas donde la tromba-chi se estanca. No te preocupes demasiado por las leyes físicas, o si no recuerdas muy bien la dinámica de fluidos. Esta tromba de agua es chi místico y puedes hacerla subir por unas escaleras. Usa tu imaginación.

Además, este chi está polarizado, tiene dos extremos opuestos: el yin y el yang. El yin es la energía negativa, femenina, blanda, fría y oscura, y el yang la positiva, masculina, dura, cálida y luminosa. Para conseguir que el chi se equilibre, hay que conseguir que nada sea demasiado yin o demasiado yang. Voy a poner un ejemplo práctico: tienes una habitación poco iluminada sin ventanas, así que es demasiado yin, le añades una lámpara (elemento yang) y ¡voilà! ya tienes el chi equilibrado. Es una suerte tener un arte ancestral asiático que nos recuerde que si falta luz en una habitación, hay que poner una bombilla.

Pero aquí no acaba la cosa, además hay cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua. Estos cinco elementos se  5 elementosrelacionan de alguna forma no definida con el chi y entre sí. Cada elemento alimenta o controla a otros dos, por ejemplo, la tierra crea metal y estanca el agua (de nuevo puedes usar tu imaginación, tampoco es cuestión de pensar demasiado en ello). Cada elemento tiene asociado unos materiales, colores, formas y representaciones. Continuando con el ejemplo del elemento tierra, estaría en todo lo hecho con adobe, teja o cerámica (¡quién lo diría!), en colores terrosos, formas cuadradas y rectangulares y representaciones de paisajes desérticos o campos. El objetivo es cuadrar todos los elementos para que ninguno destaque más que otros.

Hasta aquí, puedo incluso encontrarle lógica si vives en sitios con corrientes de aire (la dinámica de fluidos-chi también aconsejaría no poner el sofá justo delante de la ventana que no cierra bien), aunque me parece un poco triste tener que recurrir a la energía mística para hacer algo que cualquiera en su sano juicio haría. Pero vamos a darle una vuelta más.

Os presento… ¡el mapa bagua!

mapa bagua

Estos mapas indican las zonas de la vivienda destinadas a cada uno de los aspectos importantes (fama y reputación, salud, abundancia, ancestros y familia, niños y creatividad, relaciones, etc.) con su color y elemento asociado. Básicamente lo que tenemos que hacer para ser felices y que todo vaya estupendamente en nuestras vidas es colocar este mapa encima de un plano de la casa (o habitación, o despacho, o mesa de trabajo… ¡vale para todo!) e identificar dónde está la zona del problema que queremos solucionar (se puede hacer todo a la vez, no vayamos a conformarnos con menos).

Supongo que ninguno de vosotros tendrá una casa con forma octogonal que cuadre perfectamente con el mapa bagua, pero no hace falta entrar en pánico, porque este mapa se puede estirar y alargar todo lo necesario para que cuadre con lo que sea que queramos hacerlo cuadrar. De nuevo, solo tenemos que usar nuestra imaginación. Incluso si nuestra casa tiene forma de L o de U y perdemos zonas enteras del mapa porque quedan fuera, se pueden sustituir tranquilamente por cristales o cuadros en la pared colindante a donde debería estar esa zona. De hecho, hay diferentes escuelas de aplicación de los bagua, así que al final la máxima es: haz lo que te de la gana, pero convéncete de que funciona.

SANTIAGO BAGUA

Por ejemplo, si aplicamos el mapa bagua a una típica planta de catedral en forma de cruz, vemos que las cuatro zonas de los extremos quedan fuera completamente, así que los pobres moradores de la iglesia deberían reforzarlas, sobre todo la de arriba a la izquierda que es la correspondiente a riqueza y prosperidad, no vaya a ser que empiecen a cobrarles el IBI**. Por suerte, un par de obras de arte o estatuas con apliques de oro en la pared superior de la zona de “salud y familia” lo solucionaría.

Así que ya estáis tardando en hacer vuestro mapa bagua, que no entiendo todavía por qué no somos todos ricos, guapos, famosos, felices, sanos, creativos, cultos, exitosos, útiles y viajeros. ¡Con lo fácil que es!. Eso sí, cuidado dónde tenéis el cuarto de baño, y bajad la tapa del inodoro, que se escapa el chi.

*Concepto de energía no asociado a magnitud física. Contiene altos niveles de magufismo.

**IBI: impuesto de bienes inmuebles que pagamos todos los españoles por el uso del suelo. La iglesia está exenta.

Imagen de cabecera: aquí. Mapa bagua: aquí. Planta de la catedral de Santiago (s. XII): aquí. Fuentes: Wikipedia y grandes éxitos magufos de mi biblioteca: Feng Shui para occidente. Ed. Urano.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

1 Comment

  1. December 12, 2013 at 12:01 pm —

    Una vez leí un libro de feng shui. En la introducción te contaban el origen de la cuestión. Una tortuga bajó de un río y tenía unas marcas en el caparazón, las cuales se interpretaron con muchísma creatividad (como se dice acá, “tirada de los pelos”).
    Continúo leyendo y me entero que tenía el “Baño de la MUERTE” (sic)
    Después me dí cuenta, que en muchos deptos dos ambientes, se tiene el “Baño de la MUERTE”. A lo largo de mi vida adulta, he pasado por 4 departamentos y todos tienen el bendito “Baño de la MUERTE”. Será que la muerte es inexorable.

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