Devorando palomitas

Devorando palomitas: La desolación de Smaug

Como cada tercer jueves de mes, en Escéptica nos gusta hacer una labor cultural y recomendarles a nuestros lectores un libro (como ya hicimos el mes pasado) o una película de temática científica/escéptica/feminista/nada de lo anterior. Este mes les recomendaremos una película, vamos allá:

Nunca quise comenzar las reseñas de películas con un blockbuster y menos si el estreno es reciente, ya que pueden encontrar críticas hasta debajo de las piedras y mucho mejores que ésta, por supuesto. Pero el tema que nos ocupa hoy es necesario abordarlo.

El Hobbit: La desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug), 2013

Permítanme hacerles una advertencia previa si todavía no la han visto: si han leído el libro, olvídense de todo lo que recuerden y (esto sonará muy poco propio de este blog) vayan con la mente abierta…

[CUIDADO, AQUÍ PUEDEN COMENZAR LOS SPOILERS]

Si la reseña fuese únicamente basada en mis sentimientos al finalizar la película solo podría decir que me ha dejado un sabor amargo (a pesar de que soy de las que se ceban a gominolas en el cine) y una gran decepción. Soy tolkiendili desde los 13 años aproximadamente, empecé a interesarme por la Tierra Media y sus habitantes después de ver La Comunidad del Anillo allá por 2001. Desde entonces he releído los libros varias veces (El Hobbit incluido), he disfrutado con las películas y, por ello, he defendido las adaptaciones al cine que ha hecho Peter Jackson. Hasta hoy, después de ver LDdS la pequeña tolkiendili que vive en mi interior no puede permitirme hacerlo más.

Y no, no pienso discutir si es apropiado o no dividir la historia en tres partes de más de dos horas cada una. Saben que los estudios de cine son empresas y que quieren ganar dinero, ¿verdad? Pues eso.

Aquellos de ustedes que estén familiarizados con la historia, me comprenderán (los que no, no sé a qué esperan para leer el librito) si les digo que solo la primera media hora de película es relativamente fiel al libro.

Si recuerdan, al final de la primera película nos dejaban con una vista de la Montaña Solitaria desde el nido de las Águilas y, si pensaban como yo, se quedarían ansiosos por saber cómo sería Beorn y lo angustiante de la aventura dentro del Bosque Negro. También imaginarían que eso ocuparía una buena parte de la película, junto con la llegada al reino del Bosque y las tumultuosas relaciones con Thranduil y los elfos. Bueno, pues… siento decepcionarles, pero eso ocupa poco más de media hora de metraje, aunque es la media hora de metraje más fiel al libro que verán esta vez.

Después de esto solo vamos a ver retazos de la historia original, mezclados con muchas, muchísimas cosas salidas solamente de la cabeza de mi (anteriormente) querido PJ.

Olvídense del olor a manzanas de los barriles en los que llegan a la Ciudad del Lago, no les dará tiempo a olerlo mientras luchan con los orcos (¿no les dije que PJ tenía mucha imaginación?) y tratan de que los rápidos del río no los engullan a barril abierto. Olvídense también de las largas conversaciones de Bilbo con el dragón y de los enanos que, impacientes, esperan fuera de la montaña; éstos entrarán antes de tiempo y le plantarán cara a Smaug con herramientas de minería, forja y oro fundido. Y… bueno, eso es todo, Smaug sale de la montaña y va a hacer de las suyas a Esgaroth. Fundido a negro. Títulos de crédito. Los fans no dan crédito.

Y antes de que se pregunten qué ha pasado con Legolas y por qué parece hinchado como un globo, yo se lo diré: unos doce años.

Pero no todo me ha disgustado en las (numerosísimas) licencias que PJ se ha permitido: Tauriel me ha sorprendido para bien y la excursión de Gandalf a Dol Guldur tiene su punto.

No crean que no me eché las manos a la cabeza cuando me enteré de que se había sacado un personaje femenino de la manga, yo también me temía una Arwen insulsa, una historia de amor muy macho-épica y con poca chicha. Pero no. Tauriel es una guerrera elfa, y vaya guerrera, Legolas no le hace sombra ni en un solo momento de lucha (y eso que éste se empeña en deslizarse sobre un orco cual adolescente sobre su monopatín). A pesar de que también es el objeto de deseo de no solo uno sino dos personajes, porque una guerrera elfa no puede estar en una película por otro motivo, ¿no? Quiero decir, no irá a limitarse solo a luchar, como sus compañeros masculinos, ¿no? ¡Tiene que gustarle a alguien! ¡Es una chica! Ellas deben hacer eso mientras decapitan orcos a dos manos.

En cuanto a los efectos especiales, los paisajes, fondos y colores son impresionantes, según estamos acostumbrados. Smaug es sencillamente maravilloso y las arañas tan aterradoras como Ella. Si bien es cierto que el orco albino me sigue pareciendo artificial (al igual que los movimientos imposibles de los elfos) y poco logrado, sus movimientos me recuerdan a los de un malo de videojuego.

En resumen, la película puede resultarles entretenida y bonita a la vista, 161 minutos de fantasía; aunque no esperen ver mucho del pobre y viejo J.R.R. en ella.

De una a cinco estrellas, y sintiéndolo en el alma, debo darle una y media.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

2 Comments

  1. December 20, 2013 at 8:29 pm —

    No he visto las pelis, pero la crítica me ha gustado. Cuando las vea, no espero que lleguen al 10% del nivel de ESDLA. Me conformaré con que sean unas buenas pelis de aventuras.
    No hay que olvidar que Jackson fue el director de, por ejemplo, “Bad tatse”, creo que aquí se subtituló “Tu madre se ha comido a mi perro”. Se puede esperar todo de él, y ya avisó de que se permitiría ciertas licencias con El Hobbit (cosa que cualquiera que haya leído el libro, que debe tener 300 páginas, se imaginaba).

    • December 26, 2013 at 9:13 am —

      En general las películas me han gustado. Visualmente son preciosas y entretenidas, si bien mi parte fan de la historia no me permite disfrutarlas al máximo por las numerosas licencias. Y hablando de las licencias, no todas son malas.

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