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Culpable

En España, tras la aprobación del Anteproyecto de Ley del Aborto gracias al ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón (o Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Embarazada, nombre que no deja lugar a dudas sobre cuál es la dignidad humana que se quiere proteger), son muchas las voces que se están alzando para defender los derechos de las mujeres antes de que lleguemos a perder toda nuestra capacidad de decisión y autonomía a manos de un gobierno cuyos actos son inspirados por el hombre del espacio y sus sagradas escrituras.

Almudena M. Castro explica cómo nos sentimos muchas de nosotras con esta patada a nuestros derechos en Donantes de cuerpos, pero también ha querido compartir en Escéptica un relato que podría ser de ciencia ficción, porque habla de incubadoras con patas que toman conciencia de sí mismas: ‘Culpable’.

 

Le encontraron haciendo las compras de Navidad.

–Señor Alberto, por favor acompáñenos.

Dos hombres de negro (como visten los anónimos en todas las narraciones) le miraban con mucha seriedad. Quizás, en otras circunstancias, Alberto no les habría acompañado tan confiadamente. Pero tenía una de esas mañanas risueñas que prosiguen a las noches largas. Y sin que el susto le quitase la complacencia, se subió al coche oficial. Llegaron al Hospital rápidamente:

— La criatura se está muriendo, Alberto. No puede quitarle la vida… ¡se muere!

— ¿Quitarle yo?, ¿a quién?

— ¿Mantuvo relaciones anoche?

— ¿Por qué me pregunta…? ¡Eso es privado!

— Ya…

No hubo tiempo para más preguntas. Los que hasta entonces creía sus guardaespaldas le agarraron por los brazos. Sin mucha violencia, en realidad, porque el desconcierto hacía de Alberto un cuerpo fácil de mover. Uno de los hombres le inyectó mientras él seguía con la mirada al médico que se iba. Al poco ya estaba dormido. Solo a la mañana siguiente, de vuelta en su casa, recobró el sentido. Pero allí no quedaba nadie a quien preguntar.

Por un momento dudó si todo había sido un sueño. Por un momento: el tiempo que tardó en empezar a sentir las náuseas.

Alberto vomitó todo lo que llevaba en el cuerpo y todo lo que no había. Sentía que el estómago se le volcaba por la boca y que los olores le atravesaban la nariz para formar una nueva bola en su garganta. Cogió un cubo y llamó inmediatamente a un taxi:

-Lléveme al Hospital de La Paz.

____________

Esta vez, el médico le atiende en su despacho.

— Explíqueme ahora mismo, ¿qué me pasa?, ¿qué me han hecho?

— No se preocupe, Alberto: va usted a salvar una vida.

— ¿Cómo que a salvar una vida?

— Sí, una vida de un ser indefenso. Y le necesitamos a usted.

— Pero… ¡yo me encuentro mal!, ¿y las náuseas?

— Eso es un proceso natural, no se preocupe. Necesitamos algunos… de sus órganos en este proceso y las hormon…

–¡Mis órganos? ¿Cómo que mis órganos? ¿Está usted loco? ¿Qué es lo que me han hecho? Quiten lo que me…

Las náuseas interrumpen a Alberto, cuyo mareo aumenta por la confusión.

— Tranquilícese, por favor. No monte un escándalo aquí. ¡Nada será permanente! Sólo un pequeño alquiler. Tomaremos su cuerpo durante 9 meses y, lógicamente, es posible que sufra algunos síntomas…

— ¿Síntomas?, ¿qué síntomas?, ¿las náuseas?

— Bueno, para empezar.

— ¿Es que hay más?

— ¡Sí, claro! Después llega lo más bonito: empezará usted a hincharse. ¡Su vientre ocupará más que una sandía grande! Se transformará completamente, en realidad: sus piernas, su piel… es probable que su cuerpo no vuelva nunca a ser el mismo. Tendrá cambios de humor y grandes cambios hormonales. Incluso sus huesos se verán transformados. Y al final… el momento mágico: le rajaremos los genitales entre sus gritos de dolor ¡para poder salvar una vida!

— ¡¿Pero está usted loco?! ¡Detengan esta locura! ¿Por qué yo? ¿Por qué me hacen esto?

— Hay que salvar una vida, Alberto. Necesitamos su cuerpo.

— ¡Pero yo no se lo he donado! No pueden obligarme… No pueden obligarme a donar ni una sola gota de mi sangre. ¡¡No pueden obligarme!!

— En realidad… sí podemos Alberto.

— ¿Qué dice? ¿Por qué? Yo no he hecho nada.

— Claro que sí: usted folló.

 

(Almudena M. Castro, firma invitada)

EDITO: @Txemacg nos advierte en Twitter que aunque el gobierno diga a través del ministro de Justicia que se ha aprobado un anteproyecto de ley del aborto, también dice, a través del informe del Consejo de Ministros, que simplemente se ha recibido un informe del ministro de Justicia previo a la aprobación del anteproyecto de ley. Más información sobre esto en Gallardón miente una vez más.

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sovcolor

sovcolor

Tan escéptica que no me lo puedo creer.

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