Devorando palomitas

Devorando palomitas: Cuerpos especiales

Como cada tercer jueves de mes Hoy en Escéptica nos gustaría de nuevo hacer una labor cultural y recomendarles a nuestros lectores un libro o una película (como ya hicimos el mes pasado) de temática científica/escéptica/feminista/nada de lo anterior. Este mes les recomendaremos una película, vamos allá:

Cuerpos especiales (The Heat), 2013

El trailer ya es lo suficientemente esclarecedor, está claro que no es una de esas películas sesudas de autor en las que sales del cine sin haber entendido nada, o bien replanteándote toda tu vida. Cuerpos especiales es sólo una comedia de acción para pasar el rato, aunque no la típica comedia de acción, ya que estamos acostumbrados a que este tipo de películas estén protagonizadas por machotes musculosos que deben enfrentarse a un malo malísimo mientras se ligan a una (tradicionalmente rubia) chica despampanante que se mete en líos y debe ser salvada.

En este caso los buenos machotes musculosos no son nada de eso: una agente del FBI estirada y una policía de barrio que más parece delincuente unen fuerzas para detener a un narcotraficante (el malo malísimo).

La agente Ashburn (Sandra Bullock), del FBI, está retratada como una mujer obsesionada con su trabajo, meticulosa e insufrible. ¿Por qué insufrible? Porque parece tener la necesidad de demostrar lo muy capacitada que está para su trabajo en todo momento, lo cual hace que sus compañeros (masculinos todos, parece que en el FBI no hay más mujeres en puestos de acción) odien trabajar con ella. Si bien es cierto que su ambiente de trabajo se presenta hostil: ella es (aparentemente) la única mujer en un equipo de hombres y éstos la ignoran sistemáticamente, no creen en sus “corazonadas”, creen que está loca… y ella se defiende siendo todavía más insufrible, dándoles en los morros con sus éxitos. ¿Les he dicho ya que también tiene un gato? Bueno, más o menos.

La agente Mullins (Melissa McCarthy), policía de Boston, podríamos decir que es otro pez fuera del agua: mal hablada, violenta, sucia. Todos los atributos que en un héroe de acción podrían ser hasta atractivos (que se lo digan a Bruce Willis y su sempiterna camiseta en la Jungla de Cristal), pero que en una mujer pueden hacernos sentir incómodos. Y lo hace, ya que el personaje de Mullins me pareció una auténtica psicópata; graciosísima, ya que McCarthy es una de las mejores actrices de comedia que hemos tenido en los últimos años (en Las Chicas Gilmore llegaba a eclipsar a Lorelai en muchas ocasiones), pero una psicópata al fin y al cabo.

Como no podría ser de otro modo y a pesar de ser como el agua y el aceite, acaban colaborando para cazar al malvado narco e incluso se hacen amigas. Y es en uno de esos momentos de amistad (léase borrachera) en los que hablan de lo duro que es ser mujer en un trabajo de hombres, de lo mucho que tienen que trabajar cada día, de todo lo que tienen que demostrar para ser tomadas en serio.

Aunque en toda la película se van viendo actitudes más o menos machistas por parte de sus compañeros de trabajo, solamente uno de los personajes es abiertamente machista y le identifican como tal (uno de los personajes masculinos le llega a acusar abiertamente de misógino). Parece “normal” hacerle gaslighting a una compañera de trabajo para desacreditarla, ninguno de los demás compañeros acusa de machismo a los que lo hacen; sin embargo, en cuanto el personaje claramente machista habla de que las mujeres siempre están influenciadas por sus sentimientos ya podemos llamarle machista sin tapujos. Es, quizá, lo que me resulta más curioso de esta película, ya que solo un personaje que es una parodia del típico misógino es denunciado como tal, mientras que el resto de actitudes machistas se ven normales y hasta procedentes ante la actitud de la víctima.

En definitiva, Cuerpos especiales es otra de esas películas prefabricadas de Hollywood que pueden pasar sin pena ni gloria por las salas de cine (y más llegando a la vez que esa enorme película de Bullock que es Gravity), pero de las que se puede sacar una lectura feminista y, por qué no, un buen rato frente a la pantalla.

En una escala de cero a cinco estrellitas, la calificación es de cuatro.

Si la ven y la disfrutan (o no), pueden contárnoslo en los comentarios.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

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