Anti-cienciaEscepticismo

Introducción a la pseudociencia: el horóscopo

Una vez una amiga muy creyente trató de adivinar a qué signo pertenecía por lo que sabía de mí. No acertó, pero además, cuando le dije que era sagitario, no se lo terminó de creer: Eres la sagitario menos sagitario que he conocido nunca… debes tener un ascendente muy fuerte de otro signo, me dijo. Y claro, enseguida pensé que qué fácil es echarle la culpa a los ascendentes cuando no te cuadran las descripciones al uso*.

La imprecisión a la hora de definir las características de un signo y la capacidad de los seres humanos para creernos especiales y escoger lo que realmente apoya lo que creemos de nosotros mismos es la combinación ganadora en las cartas astrales (y demás parafernalia astróloga-tarotista). Es lo que se llama “falacia de validación personal” o efecto Forer. Un muy buen ejemplo aparece en el programa Escépticos de EiTB ¿Todo está escrito?, con un grupo de estudiantes a los que se les hace su carta astral.

Incluso si aún así no te sientes identificado con tu signo, como me ocurre a mí, ¡no hay problema!. Hay un montón de cosas más para generar variabilidad: el ascendente, por donde pasaba la luna, marte o júpiter en el momento del nacimiento… Siempre hay una excusa, incluso tienes un decimotercer signo que puedes usar de comodín (claaaaaro, es que tú en realidad tienes a Neptuno en ofiuco, pero como no es un signo oficial, no aparece en las cartas astrales. Eso explicaría que te guste jugar al tennis en pelotas las noches de luna llena, es muy típico de los ofiucos), o tirar de globalización y buscar en el horóscopo chino, maya, inca, indio, celta… Eso sí, no esperes que todos estén de acuerdo, que haya consenso. ¡Ahí está lo bonito! Entre toda la amalgama de predicciones, descripciones e interpretaciones, que lo incluirán prácticamente todo, puedes elegir la que realmente te vaya a ti.

Pero hay más. El tema de los horóscopos no se centra sólo en humanos, también ha llegado a las mascotas. Y es algo que me choca mucho (y me llama más la atención por deformación profesional) ya que la mayor parte de las especies que usamos como mascotas son de reproducción estacional (uno o dos partos al año, ¿alguien conoce algún gato sagitario?) y además tienen más de una cría por parto y sabemos desde hace mucho, que no todas las crías de una camada tienen la misma personalidad. Así que el tema me llevó a hacer algunas comprobaciones.

Primero lo hice con mis propios animales: le pedí a una amiga que tomara la cartilla de mis cinco perros, dos gatos y un conejo enano y apuntara en un papel la descripción de la personalidad de cada uno de los signos (identificados solo con un número), luego mi pareja y yo leímos esas descripciones e intentamos averiguar a qué animal correspondía cada descripción. Tengo que decir que yo hice una pequeña trampa: sabía que los dos gatos son dos hermanos de la misma camada, y los puse juntos, aunque realmente no se parecen en nada el uno al otro y mi pareja, que no lo recordaba, los asoció a signos distintos. ¿Resultados? No sólo no acertamos ni un solo signo del zodiaco, si no que ni siquiera coincidimos entre nosotros. Aleatoriedad 1 – Astrología 0.

Para la segunda prueba hice un llamamiento por las redes sociales. Pedí a aquellos que tuvieran mascota que me enviaran algunos datos (fecha de nacimiento, especie, raza, color…) y envié a aquellos que sabían la fecha de nacimiento un pequeño texto con la descripción de tres signos del zodíaco: el de su mascota y dos más al azar, y les pedía que ordenaran las tres descripciones de la más acertada a la menos. La probabilidad de poner al azar la descripción de su signo real era de 1/3, ¿no?, pues bien, de las 30 personas que me contestaron, pusieron en primer lugar el signo real de su mascota 9, lo cual está dentro de lo esperable por azar, y en la mayoría de los casos diciendo que en realidad no se parecía a ninguna de las descripciones y que quizá esa era la menos mala. Aleatoriedad 2 – Astrología 0.

Mi tercera prueba la hice en el trabajo y fue menos esquematizada, más que nada porque estaba trabajando y tampoco es que tenga tiempo de estar con cosas así. Cada semana veo llegar al mundo a 300 crías, lo cual en un mes implica 1200 animales del mismo signo zodiacal. Un buen número para comprobar si hay diferencias conforme van creciendo y van desarrollando su personalidad. Durante cuatro meses apunté el número de animales que sobresalían por algún rasgo concreto de personalidad: nerviosos (se resisten a que los sujeten), miedosos (se esconden al verte llegar) o curiosos (salen a tu encuentro al verte llegar). La hipótesis es que si los astros influyen en esas características de la personalidad al nacimiento, habrán diferencias entre animales de diferente signo y muy pocas entre los animales del mismo signo. ¿Es así? La respuesta es un claro NO. En todas las camadas encontramos animales juguetones, miedosos, nerviosos, curiosos o tranquilos, en una proporción similar a lo largo de los meses. Aleatoriedad 3 – Astrología 0.

*Por curiosidad, busqué mi ascendente y resulta que es… ¡sagitario!. Soy a la vez la sagitario más y menos sagitario del mundo. Soy la sagitario de Schrödinger.

Para saber más: Ofiuco y las mentiras del zodiaco; Una revisión crítica de la astrología; Ser géminis con ascendente imbécil.

La imagen de cabecera es la vía láctea en todo su esplendor, obtenida aquí.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

1 Comment

  1. January 16, 2014 at 3:05 pm —

    Astros no son solo los planetas, también hay que añadir satélites, asteroides, cometas, los elementos del cinturón de Kuiper… También existe un factor de corrección debido a la degradación del pobre Plutón a “planeta enano”. Además algunas líneas de investigación incluirían también la materia oscura en la ecuación.
    Es por ello que a los legos nos pueden parecer aleatorios resultados que se ajustan perfectamente a las formulaciones teóricas.

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