Escepticismo

Posts desde Skepchick: Solo déjame hacer mi trabajo

A finales de febrero, cumpliré 9 años en mi trabajo actual. Eso lo hará empatar con mi anterior record de empleo continuo: mi primer trabajo en el ya difunto supermercado Thriftway. Me gusta mi trabajo, casi siempre. La paga (alojamiento, comida,amor) no es la mejor. Los beneficios (seguro médico, vacaciones, más amor) lo compensan. El horario no es muy flexible – estoy de guardia prácticamente 24 horas al día, 7 días a la semana, con ocasionales momentos libres para unos wiskhys terapéuticos. Hay quienes no consideran lo que hago un trabajo “real”. Y eso no me importa. Entiendo que nuestra sociedad (EE.UU., blanca, hetero, de clase media) otorga una considerable cantidad de prestigio a los individuos en función de su nivel de ingresos, su elección de carrera, e incluso el título de su trabajo. De todos modos ya casi había optado por quedarme fuera de ese sistema para cuando llegó la Schmoo. Es más, cuando conocí a La Chica, yo era un estudiante de fotografía, más o menos con especialización en artista muerto de hambre. Tal y como están las cosas, “Papá que se queda en casa*” es el mejor trabajo que he tenido y que probablemente tendré en el futuro.
(*NdT: Del inglés, Stay at Home Dad o, por sus siglas, SAHD)

Es por eso que quería escribir un poco sobre una de las veces en las que la sociedad parecía decidida a no dejarme hacer mi trabajo.

Los Infernales van a la Escuela de Artes Creativas y Escénicas en Cincinnati, Ohio. Sí, esta SCPA, la SCPA de Nick Lachey. Hace tres años tuvimos la suerte de poder inscribir a la Schmoo en la primera clase en el nuevo edificio de la escuela en el centro de la ciudad, convirtiéndola en un miembro de la primera clase que podría cursar toda su educación primaria en una escuela de artes creativas y escénicas. La primera clase de este tipo. Ha sido una experiencia muy gratificante tanto para las niñas (la Peanut está en primer grado y el Grommet comenzará pre-escolar el próximo año). Elegimos la SCPA porque queríamos garantizar a nuestros hijos una buena educación en las artes. En una época de recortes presupuestarios y la sobrecarga de pruebas estandarizadas, parecía más seguro enviar a nuestros hijos a un lugar con la palabra Arte en el nombre. SCPA también tiene una excelente reputación académica. Hemos tenido muy pocas razones para quejarnos. Excepto esta. Ellos no sabían cómo lidiar con un papá como cuidador principal.

Vamos a ponernos en antecedentes. Cada año los estudiantes desde pre-escolar hasta 3er grado ponen en escena complicadas (para niños pequeños) actuaciones. Con canto y baile, los niños tienen la oportunidad de mostrar realmente la parte “escénica” de su educación. Es una producción deliciosamente linda cada año y sólo un poco dolorosa de aguantar. Conforme se acercaba el final del primer año de la Schmoo en escuela de niños grandes, se ilusionó más y más. Practicó su única línea de diálogo una y otra vez. Cantó sus cancioncitas hasta la saciedad. Estaba adorable.

IGP8772-300x201Cuando la fecha fatídica llegó, nos encontramos con un pequeño problema. La Chica tenía una obligación relacionada con el trabajo (los detalles son confusos en cuanto a si ella estaba ocupada en la oficina o en un viaje de negocios a la India … fue hace 3 años), lo que significaba que yo tenía que ir en solitario a la gran fiesta. No hay problema, dijo el absolutamente confiado PQSQEC (NdT: Padre que se queda en casa). Meter al Grommet (aún bajo garantía de fábrica a este punto) en el cochecito de bebé. Sobornar a la Peanut con bocaditos de fruta para que se tranquilice. Asegurarse de que la Schmoo lleve la ropa adecuada. Quedar con la abuela en la escuela. Llegar pronto. Check, check, check y ¡check! Todo parece ir de acuerdo al plan. Treinta minutos antes del espectáculo, mientras estoy con el resto de la familia esperando en el pasillo fuera del aula de danza, asegurándome por el iPhone de que no se ha perdido la abuela, escucho un llanto familiar. No es el Grommet (que está dormido) o la Peanut (que está corriendo en círculos). Sin duda es la Schmoo. Se activan los reflejos de padre, agarro a la Peanut, le digo que vigile a su hermano pequeño por un momento, y voy a ver a mi niña grande. Y en la puerta me rechazan. Una voluntaria, ni siquiera una maestra, me informa de que sólo las madres pueden entrar en el “camerino”.

“Pero puedo oír a mi hija llorando. Ella está obviamente asustada, probablemente sólo sea pánico escénico”, respondo razonable.

“Lo siento, pero solo mamás en el camerino”

“Ni siquiera es un camerino, es el aula de danza, he estado allí antes . . . . Vamos, sólo necesita un abrazo. Va a tomar un minuto.”

“Dígame el nombre de su hija y la mandaré salir.”

En este punto yo estaba empezando a estar un poco molesto. Le di el nombre de la Schmoo y esperé en la puerta, estirando el cuello para ver si podía encontrarla. Escuché que el llanto empeoraba, sin sorprenderme en absoluto, porque si hay algo en lo que puedo confiar, es en que mi niña #1 se pondrá increíblemente ansiosa si siente que ha hecho algo malo. Y tener a un extraño hablándole en ese momento era lo peor que podíamos hacer. Por último, con los otros dos niños perdiendo la paciencia / dándose cuenta, fui capaz de dar con su verdadera maestra, que si bien simpatizó con mi situación, una vez más insistió en la regla de Solo Mamás. Ella fue capaz de convencer a la desconsolada niña de cinco años de salir al pasillo, donde un abrazo y un poco de ánimos de papá eran todo lo que necesitaba para alegrarla. La crisis pasó justo cuando llegó mi madre. Nos dirigimos al auditorio, y el resto del espectáculo salió a la perfección. Bien está lo que bien acaba, . . . ¿no?

Por suerte, esta fue la única vez que ha surgido este problema en particular. Sin embargo, por lo que yo sé, la regla de Solo Mamás sigue en vigor, y todavía me molesta mucho. ¿Por qué esta segregación? A las mamás se les permitió entrar a donde los chicos se estaban vistiendo; de hecho, más tarde me enteré de que los papás no están permitidos allí tampoco. ¿Por qué esta separación paranoica de los hombres adultos de los niños? ¿Estaban preocupados de que me excitara con toda esa carne de niña pequeña expuesta? Por lo que pude ver desde el pasillo, ni siquiera era realmente una opción. Nadie estaba desnudo ni nada de eso. Yo estaba y todavía estoy sorprendido.

Se me ocurren dos explicaciones. En primer lugar, existe la tradición de la escuela es un espacio principalmente femenino. Tan recientemente como en el 2011 el porcentaje de maestros de primaria que marcaron “femenino” en su solicitud de empleo se sitúa en el 87%. La mayoría de los voluntarios de la escuela y miembros de la asociación de padres siguen siendo las mujeres (la asociación de padres a nivel nacional está estudiando la manera de cambiar ese fenómeno). Es un club de chicas, uno con mucha inercia institucional que superar. Y los papás a menudo son vistos por los maestros y otros profesionales como tontos sin idea de nada en lo que concierne a los niños. Entiendo eso. No me gusta, pero parece algo que va a cambiar a medida que más y más padres se involucren con sus hijos al o cerca del nivel que lo hacemos nosotros los PQSQEC. Es una de las muchas pequeñas maneras en las que el patriarcado nos daña a los hombres también, y una de las razones por las que tenemos páginas web de feminismo interseccional como esta para hablar de ello.

La otra explicación es un poco más preocupante. Los delitos sexuales contra los niños no son nada para tomarse a la ligera. Abusador de menores, pornógrafo infantil, son algunos de los peores crímenes en la imaginación nacional. Tenemos un registro nacional de delincuentes sexuales en el FBI. Y los políticos deseosos de aparecer duros contra el crimen no tienen problemas en hacer leyes draconianas que hagan las vidas de las personas en ese registro un infierno. Voy a entrar a hablar de este fenómeno con mayor profundidad más adelante, pero por ahora me gustaría proponer que en el frenesí de proteger a nuestros niños de los depredadores al acecho, hemos creado un clima de desconfianza paranoica. Combinado con un celo por la tolerancia cero, ponemos nuestras escuelas y otras instituciones orientadas a los niños en la posición de sospechar de todos los hombres. En sólo mi propia experiencia, dos veces ha venido personal de un parque a preguntarme por qué estaba tomando fotos de niños en los juegos. ¡Mis niños! Lo que tuve que demostrar mostrando al personal del parque todas las fotos que he tomado de ellos en otros parques. (Para ser sinceros, no estamos hablando de mi iPhone; como un amateur relativamente serio, tengo un equipo fotográfico que puede intimidar un poco.)

Como señalé en “Why am I so SAHD” (NdT:¿Por qué soy un PQSQEC? o ¿Por qué estoy tan triste?), la población de papás que se quedan en casa es aún muy pequeña. Probablemente pasarán décadas antes de que formemos algo parecido a un bloque de votantes o una corriente cultural particularmente poderosa. Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto de este tipo de exclusión y prejuicio? Por un lado, sal del armario y no te disculpes. Se fuerte y orgulloso de tu papel como cuidador. Vas a recibir miradas extrañas de las abuelas y sospechas de las autoridades, pero yo he visto que una vez que explico la situación, la mayoría de la gente entiende. En segundo lugar, conviértete en parte de la solución a nivel local. Una vez que tenga a los tres niños en la misma escuela, tengo pensado unirme a la asociación de padres y ofrecerme de voluntario lo más que pueda en la escuela. Si quiero evitar que algo así vuelva a suceder, entonces tengo que ponerme en una posición en la que mis preocupaciones sean escuchadas y cambiar esa política si es posible. Que la verdad suena como un montón de trabajo. O podría simplemente sentarme a ver televisión, jugar videojuegos, y esperar a que alguien más arregle el mundo.

SOBRE EL AUTOR
picture Louis Doench
Lou Doench tiene 45 años y es padre de 3 niños. Hace diez años se casó con la mujer más cool del mundo y abandonó la lucrativa carrera de estudiante de fotografía para convertirse en un marido y padre que se queda en casa, o PQSQEC (SAHD). Un ateo geek, o geek ateo si lo prefieres, a Lou le gusta leer, jugar videojuegos, disc golf, beisbol, y Dr. Who. Ha estado jugado Dungeons and Dragons desde 1976. Nacido y criado en Cincinnati, Ohio. También es un excelente cocinero, no que sus hijos lo sepan porque solo comen macarrones con queso. Sigue a Lou en Twitter @blotzphoto o busca sus fotografías en blotzphoto.smugmug.com.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es laa sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents y, por supuesto, Skepchick.

 

Imágenes cortecía de Blotz Photo Arts.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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