Devorando palomitas

Devorando palomitas: Terminator

Saludos y bienvenidos a una nueva edición de Devorando palomitas. Como ya saben, en esta sección nos ponemos las gafas de pasta y adoptamos un aire cultureta para recomendarles una película que disfrutar durante el fin de semana.

Si la sección es de su agrado y quieren hacer alguna sugerencia, les recuerdo que tenemos un bonito formulario de contacto donde pueden dejarlas.

También les recuerdo que tenemos una sección similar para libros: sigan los mismos pasos para sugerirnos una reseña, y si son autores pueden hacernos llegar sus obras y estaremos encantadas de reseñarlas.

Y sin más dilación, pasemos a la recomendación cinéfila de este fin de semana. Hoy les traigo un clásico de la ciencia ficción que, reconozco, no he visto hasta una fecha muy reciente y me ha sorprendido positivamente. Bueno, en realidad son dos películas las que vamos a recomendar hoy: Terminator y Terminator 2: El juicio final.

Terminator (The Terminator), 1984

Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgement Day), 1991

Sí, han visto bien, acabo de recomendarles una película que ya tiene treinta años, yo ni siquiera había nacido cuando se estrenó (para la segunda sí, aunque todavía no tenía edad para ir a verla al cine).

Terminator nos cuenta la historia futurista de una inteligencia artificial que ha decidido prescindir de la humanidad. En 2029, en plena guerra entre humanos y máquinas, esa misma inteligencia artificial envía a un terminator al pasado para acabar con Sarah Connor, madre del futuro líder de la rebelión contra las máquinas. Por su parte, la resistencia también envía a un humano con la misión de proteger a Sarah de su asesino.

Sarah Connor (Linda Hamilton) es una simple camarera que de la noche a la mañana se ve amenazada de muerte por una máquina del futuro (el terminator, Arnold Schwartzenegger) y a causa de un hijo que ni siquera ha planeado tener todavía.

Ése sea quizá el motivo por el que menos me ha gustado esta primera película: lo único que puede hacer Sarah Connor por la humanidad es dar a luz al salvador, es un mero recipiente de lo que vendrá después y, por supuesto, no tiene poder de decisión sobre si quiere hacerlo o no.

Si esperaban un análisis más sesudo de la historia, lo siento, pero no da para mucho más: los 107 minutos de película se resumen en Sarah Connor huyendo del terminator para finalmente matarlo ella misma (dejando patente que su salvador solo ha servido para una cosa, que ya verán en la película si es que todavía no lo han hecho).

En Terminator 2, John Connor (Edward Furlong) ya ha nacido y es un adolescente problemático que vive con una familia de acogida. Sarah Connor por su parte está encerrada en una cárcel/manicomio por sus intentos de cambiar el futuro, por supuesto nadie la cree cuando cuenta la historia de la primera película.

Esta vez el objetivo es John, no debe llegar a adulto para liderar a los rebeldes. Para ello envían a un nuevo terminator, más moderno y, por qué no decirlo, aterrador: hecho de metal líquido, puede adoptar la forma de cualquier cosa que haya escaneado. Y de nuevo un salvador es enviado por el John del futuro para que no le ocurra lo que a Marty McFly: el antiguo terminator reprogramado por el mismo John para proteger al John adolescente.

Ahora ya no vamos a ver a la Sarah Connor insulsa de la primera película, a pesar de haber tenido que dar a luz al salvador de la humanidad y dedicar su vida a protegerlo y educarlo, es una mujer fuerte y capaz de cuidarse a sí misma (sin duda las circunstancias la han obligado a ello, pero podría no haber estado a la altura).

En esta segunda película, a diferencia de la primera, sí hay una subtrama importante: destruir el procesador del primer terminator enviado para matar a Sarah Connor y la investigación que se está haciendo sobre él (ay, la ciencia mala) para evitar la creación de Skynet, la malvada inteligencia artificial que quiere acabar con la humanidad.

Los 137 minutos de secuela (30 más que la anterior) dan para un poco más de chicha. No sé si estarán de acuerdo conmigo, pero podría ser una de las pocas ocasiones en las que la segunda película cuenta una mejor historia que la primera.

Como viene siendo habitual, las calificaciones (de una a cinco estrellas) serían: tres para Terminator y cuatro para Terminator 2.

 

Si no están de acuerdo, los comentarios están justo aquí debajo.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

2 Comments

  1. January 23, 2014 at 2:04 pm —

    Para haberte sorprendido positivamente, le das un buen palo! No creo que una lectura en clave feminista sea adecuada. Pero bueno, la tipa echa un polvo (en eso sí tiene poder de decisión) y se queda embarazada, fin de la historia. El subtexto del libre albedrío y tal siempre queda cojo en historias con viaje en el tiempo (la única que conozco que no naufraga en ello es el cuento “Por sus propios medios”, de Robert A. Heinlein).
    Yo les pongo un 4 a las dos. A la primera por el argumento y el tratamiento más “minimalista”. La segunda es simplemente una peli de aventuras que se sostiene por los FX, ¡pero qué efectos!

    • January 23, 2014 at 2:35 pm —

      Que me haya sorprendido positivamente no quiere decir que me haya parecido una obra maestra 😀
      Tampoco veo el motivo por el que haya que eliminar la lectura feminista, todo o casi todo la tiene. Pero sí te doy la razón en que la mayoría de historias sobre viajes en el tiempo fallan en el tema del libre albedrío.

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