Salud

Cría cuervos: ¿anticonceptivos naturales?

Una de las cosas que he tenido más claras en mi vida es que todavía no quería ser madre. Creo que la decisión de traer otro ser humano al mundo debe hacerse con las cosas bien claras y en el momento que cada una se sienta preparada para ello. Es evidente que hay cosas que no podemos controlar – y por eso mi desahogo del mes pasado – pero hay otras que sí. Usar un método anticonceptivo cuando tienes claro que aún no quieres ser madre es una de ellas, al menos para minimizar las probabilidades de un embarazo no deseado. Por eso me gustaría hacer un repaso a los diferentes métodos anticonceptivos, a su eficacia, ventajas e inconvenientes, y efectos secundarios, si los hubiera. Pero como son un montón, y tampoco es cuestión de hacer un tocho que no quiera leer nadie, vamos a hacerlo por entregas.

Hoy, anticonceptivos “naturales”. De esos que no llevan ni derivados del plástico, ni hormonas… ni acción anticonceptiva. Sí, esos que reciben el sello de aprobación papal.

Abstención de coito vaginal.

Como ventaja, es el único que puede considerarse eficaz de todos los que nombraré hoy, siempre que se cumpla a rajatabla.  El inconveniente es evidente: hay que eliminar completamente una práctica sexual. Diría que es poco divertido, pero en realidad se pueden hacer muchas cosas y muy divertidas sin necesidad de recurrir a la penetración vaginal. Todo depende de lo que te guste, habrá mujeres que les vaya bien, otras que no. Eso sí, no protege contra enfermedades de transmisión sexual, y no vale saltárselo aunque sea un poquito, porque entonces la eficacia cae en picado (ver los métodos de abstención periódica o de coito interrumpido).

Métodos de abstención periódica.

Hay varios métodos que pueden englobarse aquí (ogino, billings, de temperatura basal, sintotérmico…) . Se basan en que la mujer no tiene un óvulo maduro durante todo el ciclo disponible para ser fecundado, y por tanto hay días en que es posible una relación sexual sin riesgo de fecundación. La verdad es que hay tantas variables a tener en cuenta que es casi imposible acertar. Para empezar, solo funcionan si tienes unos ciclos hiper-regulares, de esos que puedes saber hasta la hora exacta en que te bajará la regla. Pero la verdad es que no somos relojes suizos. En general se basan en la observación de signos de ovulación, como la temperatura corporal, la consistencia del moco cervical o el cálculo teórico del momento de la ovulación, para identificarlos y evitar la penetración vaginal durante esos días. Es terriblemente fácil que algo desmonte ese cálculo teórico: una infección, medicación, momentos de estrés…y ya la hemos liado. El 25% de las mujeres que usan estos métodos se quedan embarazadas durante el primer año. De hecho, pueden tener cierta utilidad si lo que quieres es quedarte embarazada, aunque para eso también existen métodos mejores.
Una variante más tecnológica mide los niveles de hormonas en orina, pero sigue sujeto a la variabilidad de la supervivencia de óvulo y espermatozoides. Puedes saber que estás a punto de ovular o que lo acabas de hacer, pero no si los espermatozoides que llevan tres días dando vueltas por tu útero aún están vivitos y coleando. El aparatejo en sí es una “reinvención” de un test de ovulación que se usa cuando buscas el embarazo, solo que haciéndole un lavado de cara de marketing para conseguir más ventas.
Y por supuesto, tampoco protegen frente a enfermedades de transmisión sexual.

Método de coito interrumpido.

Normalmente se le llama marcha atrás. Junto con los métodos de abstención periódica, es una de las peores ideas si no quieres quedarte embarazada. La teoría es que si se retira el pene de la vagina antes de eyacular, no hay probabilidad de embarazo. Esto es radicalmente falso, porque en el líquido seminal previo a la eyaculación, ya están saliendo espermatozoides. No es recomendable como anticonceptivo (un 27% de las mujeres que usan ese método, se quedan embarazadas durante el primer año) ni protege frente a ETS. Además, depende completamente de la voluntad del hombre.

Lactancia.

El hecho de amamantar produce un pico de prolactina en la madre, una hormona que, además de estimular la producción de leche, inhibe las hormonas necesarias para la última fase de la maduración de los folículos y la ovulación. Eso es verdad, y parece que tiene un 98% de eficacia… si haces lactancia exclusiva y continua. El problema es que, para conseguir niveles lo suficientemente altos de prolactina como para mantener parado el ovario, necesitas estar continuamente amamantando. Y continuamente significa continuamente. Cada hora y media, más o menos. Día y noche. Cuando pasa más tiempo sin amamantar, los niveles de prolactina bajan y el ovario se vuelve a poner en marcha. Y como la primera parte de la maduración del folículo no depende de los niveles hormonales, es muy fácil que tengas uno preparado para dar el salto hacia la maduración definitiva y la ovulación. La Sociedad Española de Contracepción ni siquiera lo contempla como método anticonceptivo. 

El mes que viene seguiremos con esos métodos artificiales, hormonales, químicos, plásticos y/o que introducen objetos extraños en tu cuerpo… ¡algunos de los cuales hasta funcionan!. Si os habéis quedado con ganas, aquí y aquí tenéis más enlaces sobre el tema.

La foto de cabecera es la rueda del método Ogino, obtenida de aquí.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

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