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Posts desde Skepchick: Una extraña idea del bien

Hace unos días publicamos un “Post desde Skepchick” que explora la diferencia entre algunos tipos de caridad religiosa y la caridad real. La autora toca unos cuantos temas acertadamente, algunos de los cuales me gustaría ampliar.

Todos tratamos de enseñar a nuestros hijos a distinguir el bien del mal. La mayoría de nosotros intentamos enseñarles a ser buenos con los demás, especialmente con aquellos que no tienen tanto como ellos.

Admito que mis hijos y yo no practicamos mucho la caridad mientras ellos crecían. Hubo unas pocas cosas. Cuando participaba en las actividades de mi logia masónica, solía llevarme a los chicos  cuando repartía cestas de fruta a las viudas en Navidad. También me los llevaba cuando buscaba fondos para una beca que otorgábamos. También recogíamos comida para recolectas, y ropa para caridad que era llevada a varias entidades locales de caridad.

El foco era siempre hacer cosas que, de una manera activa, ayudaran a otros. Algo real y tangible. Comida, ropa, cosas que la gente necesitara y que pudieran utilizar allí y en ese momento.

Antes de abandonar completamente mis creencias religiosas, llevábamos a los chicos a la iglesia. Cuando eran muy pequeños, íbamos a una iglesia armenia ortodoxa en nuestro pueblo en Massachusetts. Mi esposa era armenia y yo había sido educado como católico, de manera que, excepto por el hecho de que el servicio fuera en su mayor parte en armenio, todo me era familiar y me sentía bastante cómodo.

Allí recaudaban dinero, pero en su mayor parte era para el mantenimiento de los edificios de la iglesia. No recuerdo ningún acto real de caridad allí.

Después de trasladarnos a Nebraska, y después del divorcio, la madre de los chicos los llevaba a una iglesia de las Asambleas de Dios, justo al final de la calle. Era una iglesia grande, con un altar enorme, espectáculos multimedia, y todo tipo de programas diferentes para chicos de diferentes edades.

El dinero que recaudaban allí era para trabajos en las misiones en países en vías de desarrollo. Recuerdo haber pensado que todo aquello parecía un desperdicio. El dinero para las luces, cámaras (sí, los servicios se grababan y la imagen del pastor se proyectaba en una gran pantalla), música, y todo eso. No había ni una mención acerca de ayudar a otros, a menos que fuera ayudar a “salvar almas”.

Mi hija se dio cuenta y, aunque solo tenía unos 9 años, me preguntó por qué gastaban tanto dinero en todas esas cosas, en lugar de usarlo para darle comida y ropa a la gente. Yo le dije, simplemente, que no lo sabía. Ella dijo algo en el sentido de que aquello era estúpido.

Estoy de acuerdo.

 

Imágenes por la NJLA (Asociación de Bibliotecas de New Jersey), FMSC , DanieVDM, agrupadas en la imagen destacada por el autor.

SOBRE EL AUTOR
Jay es papá, marido, y amante de las mascotas. Tiene un Grado en Artes Escénicas, y trabaja como ingeniero informático porque tiene un Grado en Artes Escénicas. Antes era padre soltero, pero ahora está casado con la mujer perfecta. Tiene tres adolescentes: un hijo, una hija, y un hijastro. Comparte su casa con su mujer, sus hijos, un pastor australiano, y un grupo de adorables chihuahuas. Es un escéptico y un humanista, e intenta contribuir a expandir la racionalidad escribiendo sobre temas escépticos. Podéis encontrar muestras de sus escritos en su blog personal en Freethinking For Dummies, en el blog de JREF, y en la revista Skeptical Inquirer.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents y, por supuesto, Skepchick.

 

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bruno

bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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