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Introducción a la pseudociencia: Reiki

Hace un par de meses, en esta misma sección, hablamos del Feng Shui y de la fuerza vital que la rige, el chi, ki, o qi. Esa misma fuerza vital es la que invocan los creyentes del reiki, que significa precisamente eso: rei (espíritu, alma, milagroso, sobrenatural, divino) y ki (fuerza vital). La traducción del término vendría a ser algo similar a “fuerza vital milagrosa”, lo cual no me da mucha confianza.

Aunque continuamente nos venden que el reiki es un arte milenario (intentando, inexplicablemente, que sea sinónimo de “de eficacia probada”), lo cierto es que no hay constancia de su uso hasta los primeros años de la década de 1920, cuando un monje budista japonés llamado Usui Mikao se subió a un monte a meditar y tuvo la revelación de poder sanar usando la energía vital del universo. Por suerte para nosotros, ya no es necesario pasar hambre y frío meditando en la cima de un monte japonés para aprender a hacerlo. Basta con pagar el coste del cursillo, que consta de cuatro niveles (I, II, III y Maestría) con un precio de 150€ por el de nivel I, hasta 450€ por el de maestría.

Según los propios maestros, al recibir la iniciación (previo pago del módico precio) ellos te “abren” el chakra coronilla de forma que la energía pasa a circular siempre a través de ti, entrando por el chakra en cuestión y saliendo por tus manos. Siempre que quieras. Y ya está. A partir de ahí, lo que hagas con ese nuevo gran poder es cosa tuya. Eso sí, por algún extraño fenómeno, si solo haces el primer curso sólo podrás curar cosas físicas con tu flujo de poder universal. Si quieres curar estados mentales y emocionales, debes pagar los cursos siguientes. Es como ir desbloqueando logros de un videojuego a golpe de talonario.

Según los propios practicantes del reiki:

“La parte más importante del curso, va a ser la iniciación y en este momento, estarás en silencio y con los ojos cerrados para recibir algo que no vas a poder tocar, explicar o pensar y que no va durar más de diez minutos.”

Y por lo que te van a cobrar 150€…

“Reiki, se suele dividir en tres niveles. El primer nivel, te permitiría sanar a nivel físico a una persona; el segundo nivel es para sanaciones a nivel mental y emocional y el tercer nivel permite sanar a nivel espiritual. Personalmente lo suelo dividir de otra forma porque se adapta más a mi trayectoria personal que es en el primer nivel cambias tu, en el segundo nivel cambia tu relación con el mundo y en el tercer nivel cambia el mundo.

Una vez iniciado por un maestro, la persona es capaz de canalizar energía Universal a través de sus manos a personas, animales, plantas y cosas siempre que lo desee. Pero no sólo a entes físicos, también se pueden sanar la ira, el miedo, la depresión, una relación, una situación laboral, las aplicaciones son infinitas.”

¡¡Solo tu imaginación pone el límite!!

“Cada vez que hagas Reiki, la Energía Universal estará entrado por tu Chakra coronilla y saliendo por tus manos. La mayor parte de esta energía la recibe el paciente, pero mucha, queda en tu cuerpo, de manera que cada vez que hagas Reiki a alguien te estarás haciendo Reiki a ti mismo. Es por tanto, una buena excusa para hacer Reiki a los demás.”

“Cuando inicias generas un buen karma porque devuelves el poder a otras personas. Enciendes una vela que activará otras. Creamos un cadena de conciencia. La raíz es todo enfermedad es la culpa: nos sentimos culpables porque utilizamos mal el poder en otras vidas y creamos un karma negativo ( karma significa deudas ). Iniciar o trabajar como terapeuta durante un tiempo es una forma de eliminar la culpa y cambiar realmente tu vida. La terapia profesional es larga ( de 3 a 9 meses ) y costosa porque no puedes pretender sanar en una o dos sesiones bloqueos que llevas años o vidas arrastrando; sabemos que ejercer de maestro o terapeuta es una forma de sanarse junto a tus clientes”

Pero no sólo ha cambiado la forma de acceder a la iluminación en el reiki. A poco que tengáis interés por las religiones orientales, os habréis dado cuenta que aquí hay un poti-poti cultural-místico-energético, porque el budismo zen (religión del señor Usui) no incluye ni la reencarnación ni los chakras, que son propios del budismo tibetano y del hinduismo, respectivamente. Eso es porque durante los años 40 (20 años después de la revelación del señor Usui), una de sus discípulas, Hawayo Takata, americana de raíces japonesas, decidió aplicar algunas campañas de marketing para vender mejor entre los americanos el reiki, ya que después de Pearl Harbor lo japonés no vendía mucho en la zona. La filosofía era claramente oriental, pero era mejor aceptada si aparecía como china, tibetana o hindú que como japonesa.

En resumen, el reiki es una supuesta forma de curación milenaria de 90 años de existencia, de origen japonés-tibetano-hindú-americano, que dice curar presencialmente o a distancia problemas físicos, mentales, emocionales y espirituales en personas, animales, plantas, cosas y entes mediante la canalización de una energía no medible ni visible ni sentible que hace justo lo que tú quieres en el momento que tú quieres y que no ha demostrado nunca capacidad de curar más allá del efecto placebo. Por el módico precio de 150€.

Imagen de cabecera: el símbolo del reiki, el cho-ku-rei. Para saber más, meta-análisis de eficacia en La ciencia y sus demonios, adolescentes que desmontan el reiki para un trabajo del colegio en Per ardua ad astra, y opiniones de profesionales de la salud en Diario médico. Las citas se han obtenido de varias webs de terapeutas de reiki. Juro por Monesvol que dicen exactamente eso. Y sin sonrojarse, oiga.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

3 Comments

  1. June 9, 2016 at 2:02 pm —

    Me parece muy bien que usted y mucha gente no crea en este tipo de terapias, pues no hay comprobación científica al respecto y, a mi punto de vista, definitivamente es mas una cuestión de fé. Yo no soy seguidora pero tengo gente cercana que sí lo es. Pero lo que me llama la atención es que dedique tanto tiempo a asesorarse para escribir un artículo sobre un tema que le importa un rábano y hacer mofa de él.

    • June 12, 2016 at 12:28 am —

      La razón es dar información a gente que no sabe que estas terapias no funcionan y protegerlos de charlatanes que les hacen promesas sobre beneficios inexistentes, poniendo en riesgo su salud y bolsillo.

  2. June 22, 2016 at 9:45 pm —

    Totalmente de acuerdo Daniela, esas mentiras solo sirven para sacarle dinero a la gente. Y volverlas mas indefensas.

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