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Spanish Inquisition: Dilema gatuno

Hoy vengo con una pregunta sobre cómo debe actuar un escéptico ante una situación de la vida real.

En este caso, yo.

Creo que me voy a enfrentar a una situación incómoda el viernes, y me gustaría que los lectores de Escéptica me ayudaran a decidir qué debo hacer. La situación es la siguiente:

Hace poco más de un mes adopté un gato de una protectora y me traje a casa otro gato en acogida. Que el gato esté en acogida significa que vive en mi casa y me hago cargo de su cuidado diario hasta que alguien más lo adopte. En teoría, la protectora paga la comida y las visitas al veterinario, pero yo (y supongo que casi todos los que tienen animales en acogida) me hago cargo de la comida. Lo del veterinario es otra historia porque a) la protectora es la dueña del gato y tiene que estar de acuerdo e informada de lo que le pase; b) ellos tienen su cartilla y; c) es más caro.

He estado dos veces con la veterinaria voluntaria de la protectora. La primera vez, el día que me traje a casa a los dos gatos, me recomendó que les diera flores de Bach para que estuvieran más tranquilos con el cambio. Me quedé ojiplática. Luego, cuando me dio su tarjeta, vi que ponía como título “veterinaria acupunturista”.

La segunda vez fui porque tocaba hacerle una prueba al gato. No sé si tienen más veterinarios voluntarios, pero me tocó la misma. En esta ocasión, el gato se puso muy nervioso con que le sacaran sangre y ella me volvió a recomendar que le diera flores de Bach para que se calmara. También me comentó que estaba esperando a que le llevaran a otro gato de acogida al que le iba a hacer acupuntura. Con esto quiero resaltar que esto de los tratamientos “alternativos” no es algo que haga ocasionalmente o solo para sacar dinero. Si ella no creyera en esto, no lo haría como voluntaria.

Mi problema ahora es que el gato salió vomitón. No voy a entrar en detalles sobre la forma y frecuencia de sus vómitos porque no viene al caso, pero es lo suficiente como para que me preocupe sin considerarlo urgente. He estado en contacto con la asociación para que me digan qué quieren que haga al respecto. Me da la impresión de que no me están creyendo mucho, pero por fin me han dicho que se los lleve el viernes para que lo vea un veterinario.

Y he aquí la pregunta:

¿Qué hago si el único tratamiento que me ofrecen es una magufada?

(por favor añadan mentalmente la coletilla “y llevar al gato a otro veterinario” al final de cada una de las preguntas siguientes).

¿Simplemente ignorar lo que me digan? ¿Explicar por qué no puedo seguir sus recomendaciones? ¿A quién? ¿A la veterinaria? ¿Al pobre voluntario que le toque andar por ahí ese día? ¿Mandar una carta a la asociación explicando mis razones? Ya que adoptarlo definitivamente no es una opción para mi, ¿devolverlo como forma protesta? ¿Otra cosa?
HELP!

Spanish Inquisition, antes conocida como Tercer Grado, es una sección donde Escéptica pide tus opiniones, experiencias y comentarios sobre diversos temas de interés. ¿De interés para quién? Pues por lo menos para el autor del post, y esperemos que de vez en cuando para ti también. Nombrada en honor a los famosos sketches de la serie Monty Python´s Flying Circus, la podrás encontrar todos los miércoles en nuestro blog.

Imagen de cabecera de aquí.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

5 Comments

  1. February 13, 2014 at 10:36 am —

    Me apena que en las protectoras trabajen así, apenas sin medios y confiando en el primer voluntario que pasa.
    Yo no lo devolvería, ¿no seguirían aplicándole esos tratamientos que de nada sirven? Lo llevaría a un veterinario de verdad (a pesar de mi cartera) y escribiría la carta a la protectora.

    • February 13, 2014 at 11:24 am —

      Es muy triste. De las cuatro protectoras que contacté, 3 me hicieron rellenar cuestionarios que parecía que estaba pidiendo empleo en la CIA y dos de ellas no dieron seguimiento a los correos. Ruegan ayuda y dicen que es urgente conseguir casas de acogida o adopción y luego no contestan los correos. Entiendo que es un trabajo voluntario, pero para hacerlo mal, mejor no lo hagas.

  2. February 15, 2014 at 4:19 pm —

    Es muy complicado, yo colaboraba con varias protectoras y al final dejé de hacerlo por falta de tiempo, pero normalmente los veterinarios no lo hacemos gratis del todo, a la protectora se le hace un precio especial, pero algo ganas.
    Me he encontrado varios colegas que creían firmemente en las terapias alternativas, pero normalmente con un “no creo en terapias que no hayan demostrado su eficacia científicamente” es suficiente para que se replanteen el tratamiento que te dan.
    ¿cómo ha quedado al final?

  3. February 15, 2014 at 4:28 pm —

    Por cierto, como usuaria, yo enviaría una carta de protesta a la junta de la asociación protectora, a la clínica donde ejerza y al colegio de veterinarios. Para la veterinaria no habrán consecuencias, (tampoco hace falta poner nombres) pero no está de más que sepan que hay clientes que no están de acuerdo con el uso de esos “tratamientos”. Yo lo he hecho en varias ocasiones con farmacias que me han recomendado homeopatía, y si reciben suficientes quizá se planteen cambiar la línea comercial.

    • February 15, 2014 at 5:27 pm —

      Gracias por los consejos. Al final creo que tienes razón y sí les cuesta dinero la visita al veterinario: me siguen recetando por teléfono. Por suerte, está un poco mejor. La próxima semana tengo que llevar a mi gato al vete y me llevo a los dos para que le echen un ojo.

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