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Posts desde Skepchick: Compras por género

Tendrán que perdonar mi obsesión de los últimos tiempos con la marcada diferencia entre las experiencias de hombres y mujeres. A pesar de que usaba ropa de hombre y me comportaba como un ser humano muy masculino antes de empezar con mi transición, eso no me preparó para algunas de las diferencias muy marcadas en cómo los hombres y las mujeres perciben y se mueven en del mundo de la moda.

Se podría pensar que comprar ropa es una experiencia bastante estandarizada en todos los ámbitos. Sin embargo, mis experiencias con ropa de mujer y ropa de hombre me han demostrado que nada podría estar más lejos de la realidad.

Me sorprendió descubrir que las cosas que me resultaban complicadas con la compra de ropa de mujer, no eran un problema con la ropa de hombre. Dividámoslo en pocos temas generales. Hay detalles que pueden variar, pero, en general, estas son mis experiencias.

Los rangos de tallas para la ropa de mujer son terriblemente humillantes a la imagen corporal. Si quieres ir a comprar ropa de moda en el centro comercial, tienes que prepararte para encontrar que la mayoría de las tiendas no tienen tallas mayores a la 12 (42 en España). Teniendo en cuenta el tamaño medio de las mujeres en Estados Unidos es una 14, esto parece extraño. Hay muchas mujeres allá afuera que quieren pagar buen dinero por ropa de moda y las tiendas simplemente no la tienen.

Hay algunas marcas de tallas grandes, pero esas tiendas comienzan sus tamaños en el rango más o menos de la talla 16. Estas tiendas son una bendición, pero la diferencia en tamaños disponibles puede poner a alguien como yo, que está en el medio, en tierra de nadie.

La inconsistencia en las tallas añade al problemático intervalo de tallas disponible para mujeres. Las tallas son inconsistentes de fabricante a fabricante, y de pieza a pieza. Si soy una 12 en un artículo, no hay garantía de que no vaya a ser una 14 o una 10 en otro. Parte de esto es el “tallaje de vanidad”, o eso me han dicho. Me confunde tremendamente cómo eso hace que tenga que escoger una talla 10 en un artículo y una 14 en otro. Algunas tiendas son mejores que otras en esto, pero sigue siendo un problema.

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Compárese esto con mi capacidad para entrar en cualquier tienda como un hombre, escoger un par de pantalones vaqueros o de vestir de tamaño 36 y estar razonablemente seguro de que me van a quedar, y salir de la tienda sin tener que probármelos en absoluto.

Esto significa que, para la mujer promedio, la compra de ropa es un asunto prolongado que requiere probadores. Aún si estás bajo el techo de cristal de la oferta de tallas, te tienes que probar cada conjunto, o correr el riesgo de que sea una talla 12 radicalmente diferente a la que esperabas.

Mi siguiente shock fue durabilidad. Si compro una camisa de mujer en una tienda cara del centro comercial, no puedo esperar que dure. Tengo camisas de mujer que compré el verano pasado que ya se están desgastando por el uso ocasional. Y no estamos hablando de ropa de tiendas de descuento.

Cuando compro una camisa de hombre, la tela es más gruesa, de mayor calidad y más duradera. Todo, desde camisetas hasta ropa interior, en el departamento de hombres parece tener mejor hechura y tela más durable.

Por último, la diferencia de precios es impactante. La ropa de mujer cuesta más. Puedo comprar una bonita camiseta en una tienda de hombres de moda, y pagar menos de lo que esperaría pagar en una tienda comparable de mujeres.

Lo que esto significa es que tenemos un sistema en el que las mujeres son estereotipadas como “compradoras”. Se usa para señalar cómo los intereses de las mujeres son intrascendentes. Se usa a menudo como un ejemplo de cómo las mujeres derrochan el dinero y son superficiales.

Sin embargo, cuando se analiza la situación, no es así en absoluto. Las mujeres tienen que comprar más seguido porque la ropa a la que tienen acceso a menudo es menos duradera. Ellas gastan tanto dinero en esto porque tienen que hacerlo más a menudo y por un precio más alto que los hombres. Tardan tanto tiempo en hacerlo porque tienen que probarse cada pieza para asegurarse de que les quede. Añade a esto que a las mujeres se les impone un muy alto e irracional estándar de moda, y tienes a una mujer que se encuentra atrapada en un circuito de compras perpetuo.

El hecho de que algunas mujeres se hayan subvertido a esto y creado una experiencia agradable de compras es impresionante. Ellas merecen un aplauso, no burlas.

Compárese eso con mi nueva realidad. Entro en una tienda, incluso un supermercado, compro una camiseta, pantalones vaqueros y lo que sea, y salgo de la tienda sin probármelo, con la certeza de que era barato, de que me quedará, y de que la gente me va a aplaudir por arreglarme cuando me vean.

Esto crea una experiencia increíblemente diferente para cada género en algo tan simple como la compra de ropa, dependiendo de qué lado de la línea de género estés cuando compras. La próxima vez que veas que alguien se burla de las mujeres por las compras, ten en cuenta estos factores.

SOBRE EL AUTOR
wolsey wolsey
Soy un hombre trans, cuarentón y casado. Me gustan los gatos, minecraft y la gelatina.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es laa sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents y, por supuesto, Skepchick.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

2 Comments

  1. February 16, 2014 at 10:33 pm —

    En España, el problema de las diferentes tallas para marcas diferentes también existe en la moda masculina. Y aunque no es tan exagerado como en el caso femenino, las tallas XL no son muy abundantes. Los probadores en las secciones de hombre se usan, supongo que igual que los de mujeres. También los precios están equiparados entre ropa masculina y femenina (a igualdad de calidad y diseño). Sobre las calidades, nunca he caído en compararlas.
    Lo que me parece curioso es que el tema de las tallas no se da en la ropa de niña (digamos hasta los 14 años), en que las tallas son ajustadas a la realidad de los cuerpos de las niñas.
    En cualquier caso, que ir de compras sea una experiencia agradable o no es una cuestión personal; me parece algo atrevido ver detrás la mano del patriarcado, como parece sugerir el post.

  2. February 18, 2014 at 8:06 am —

    ¡Qué gusto dar ver que no soy la única que se ha dado cuenta de todo esto que dices! Gracias por compartir lo que todxs vemos cada día y de lo que , parece que, nadie se atreve a hablar. Lo compartiré para que llegue a más gente. Bss!.

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