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Posts desde Skepchick: Enología escéptica, Parte I-B: el precio del vino

(La primera parte de este artículo puede encontrarse aquí)

La uva o uvas involucradas. Gracias a “Entre copas”, todo el mundo sabe que el pinot noir es delicado, sensible, desgarrador, y tantas estereotipadas metáforas típicamente femeninas. Esto significa que puedes cobrar mucho por una botella de pinot. No es fácil encontrar uno bueno por menos de 20 dólares. Las mezclas generalmente llevan tiempo extra y riesgos, por lo que las mezclas son a menudo más caras que los vinos de una sola uva ( el término es “varietal”), pero con el aumento de popularidad de los vinos más amateurs, como Apothic Red y Red Truck, que asumen que al consumidor no le importa realmente lo que hay en la mezcla y solo quiere un buen “vino de mesa tinto”, eso está cambiando. Cuando se discute el precio a poner a un nuevo vino, la variedad de uva siempre entra en la discusión. La gente está más dispuesta a pagar por determinados tipos de uva, y algunas uvas son en verdad más difíciles de cultivar o más difíciles de encontrar. Uno puede obtener una gran Finger Lakes de uva riesling, D.O. de Nueva York, por 13 dólares, pero es esperable pagar bastante más por algo como un delicioso Red Tail Ridge, de uvas teroldego (40 dólares), en parte porque es una rareza en Finger Lakes. Muchos aficionados al vino, entre los que me encuentro, simplemente no nos podemos resistir a probar algo desconocido o extraño .

Escasez. Si en el mundo solo existen 50 cajas de tu reserva hecho con riesling, puedes cobrar más de lo que cobras por tu riesling habitual, del cual tienes 500 cajas. Los vinos más caros del mundo son también algunos de los más raros .

Añadas. El clima y factores como el daño provocado por animales y enfermedades, contribuyen a cómo crecen las plantas en cada estación; si tuviste un verano soleado, con días calurosos hasta bien entrado octubre, entonces las vides de tu buen vecino, particularmente las rojas, tuvieron un buen año también. Las añadas son calificadas como los vinos, y añadas fantásticas conllevan una calidad fantástica, y los precios van de la mano. Sin embargo, una gran cosecha significa que productores del montón pueden hacer también vinos inusualmente buenos, y esos serán más baratos debido a la falta de reconocimiento de su nombre; por la misma razón, con cosechas pobres, los grandes podrán hacer igualmente grandes vinos, aunque un poco más baratos. ¡Ambas circunstancias nos van bien a nosotros, si estamos dispuestos a hacer los deberes!

La especificidad de la etiqueta. En general, cuanto más específica sea la información que figura en la etiqueta del vino, más puede la bodega cobrar por él. Esto se debe a que se cree, o eso muestran los análisis del suelo, el clima, y el producto terminado, que ciertas regiones señaladas, Áreas Vitivinícolas Americanas (AVAs), e incluso algunos viñedos o “bloques” (secciones) de viñedos, dan lugar a un sabor o un carácter distinto en los vinos; es como un gran músico en una banda que tiene la oportunidad de hacer un solo. Haced un vino de un solo viñedo y podréis aumentar el precio, tanto por la especificidad como por el trabajo extra que supone la crianza de su carácter único, con un proceso de elaboración individualizada (fermentación separada, envejecimiento separado, etc.). Haced una serie de un solo viñedo, y podréis ofrecer en vuestras catas la oportunidad de probarlos todos juntos y experimentar la diversidad de vuestra región.

El prestigio de la región. ¿Por qué es relativamente fácil para mí vender a un cliente una mezcla de Burdeos de 50 dólares, pero para vender un vino sudafricano de 25 dólares, hecho con las mismas uvas, tengo que recitar un apasionado monólogo? Porque Burdeos y Borgoña son el rey y la reina históricos de la industria del vino francés – y, por tanto, el rey y la reina de la industria del vino como tal. (Dicho esto, se pueden encontrar buenos Burdeos baratos, solo que no es tan fácil como encontrar Burdeos baratos más bien aburridos.) Esta es una de las razones por las que amo el vino italiano: con toda la historia del vino de ese país, su cultura de beber vino, y sus prestigiosos productores, puedo entrar en la mayoría de tiendas de vinos y encontrar una sensacional botella italiana por 12 dólares para llevar a una cena.

El prestigio del productor o de la marca. Al igual que cualquier empresa se construye una reputación con sus productos, las bodegas pueden tener una reputación tanto dentro del mundo del vino como entre el público en general. Yellow Tail tiene un reconocimiento de marca – ámalo u ódialo, ya sabes lo que hay. Ciertas marcas de California, como Cakebread y Plumpjack tienen el reconocimiento de marca entre un determinado tipo de bebedor adinerado, y cualquiera que haya sido camarero en buenos restaurantes ha visto el resultado. Cheval Blanc, un legendario productor de Burdeos, se coló en “Entre copas” (cuando Miles, interpretado por Paul Giamatti, parece olvidar que contiene sus dos uvas menos favoritas, merlot y cabernet franc, mientras sorbe con entusiasmo de un vaso de plástico) y en “Bottle Shock”, y grandes nombres de la Toscana como Sassicaia y Ornellaia han alcanzado el estatus de leyenda entre los coleccionistas. Sus etiquetas del precio lo reflejan.

Presencia de certificación orgánica o biodinámica. Gracias a la popularidad de lo orgánico, “libre de organismos genéticamente modificados”, y categorías y clasificaciones de alimentos similares, la gente está familiarizada con el vino orgánico – y lo busca -, y no se sorprenden cuando es más caro. La biodinámica se percibe generalmente como “súper, SÚPER orgánico” por aquellos que no están familiarizados con esta certificación tan específica (que tendrá su propio post en esta serie, por supuesto).

¿Qué pasa pues con Kurniawan y su mezcla de vinos? Para empezar, no estaba haciéndolo pasar por un Romanée-Conti; era un comerciante de renombre en la industria, por lo que él sabía qué vinos estaba fingiendo crear. Me parece plausible que, mezclando vinos de gama alta, pero no los de mayor calidad, en suficientes combinaciones diferentes, puedas conseguir algo que podría, al menos en una cata inicial, pasar por un clásico. Sin embargo, el New York Times informó de que fueron las preguntas de compradores suspicaces, así como un par de inexactitudes históricas descuidadas, lo que inicialmente echó una sombra de duda sobre los vinos : “Un Borgoña de 1947 carecía de la “untuosidad” que uno esperaría de un gran vino. Y el Petrus de 1961 parecía “un poco joven”. Es impresionante que las diferencias no fueran más evidentes o inmediatas, pero catar un único vino – a diferencia de hacerlo en serie, con otros de valor, añada o productor similares – es extremadamente difícil. La próxima vez que tengáis la oportunidad de asistir a una cata, por ejemplo, en una tienda local de vino o en un bar, probad varios vinos muy seguido y, si ponéis atención, apuesto a que notaréis la diferencia entre ellos. Pero, ¿podríais reconocer uno de ellos, en un único vaso, seis meses después? Conozco mucha gente que son buenos en la cata a ciegas, pero incluso en ese caso es raro ver a alguien identificar un vino hasta en su etiqueta, especialmente si no lo han tomado con anterioridad.

Yo nunca he tenido la enorme fortuna personal ni las conexiones necesarias para acumular una bodega de la clase de vinos que Kurniawan vendía – cuestan miles y miles por botella, y muchos ni siquiera están disponibles para el público en general. A través de mis variados trabajos en el mundo del vino, he tenido la oportunidad de probar miles de grandes vinos, incluyendo algunos de los mejores. (Para aquellos a los que os interese: 1989 Château Haut-Brion, un par de 2003 Guigal “La Las”, un blended sudafricano Kanonkop Paul Sauer de 1995, y un Louis Jadot Gevrey-Chambertin de 1999, estarían arriba del todo en mi lista de “esto no se ve todos los días”.) Sobre la base de esta experiencia , esta es mi opinión.

Hay vinos por ahí a 6 dólares perfectamente buenos. También hay mucha basura a ese precio, pero eh, solo te gastas 6 dólares. Hay un salto de calidad entre las botellas de menos de 10 dólares y las de 15, salto que creo que la mayoría de gente estaría de acuerdo en que existe, si se les diera una selección de estos vinos de la misma uva para probarlos uno al lado del otro. Pasarse de ahí no garantiza más calidad, simplemente te da más opciones, y una mayor opción de encontrar algo fantástico. Hay otro salto de calidad en el rango de 30 a 50 dólares; con un poco de investigación y consejos o suerte podéis encontrar botellas realmente sorprendentes, memorables, en ese rango. Más allá, se hace muy muy difícil adivinar el precio de un vino. ¿Ese Haut-Brion del 89? Mágico. Poético. Matizado y elegante y simplemente encantador. Pero no es el mejor vino que haya tomado. Ese honor va a vino toscano de Casanova di Neri, que costaba 300 dólares, que mis amigos ni siquiera pensaban que fuera tan increíble. El disfrute del vino, como el disfrute de la comida, es en gran medida subjetivo y basado en los recuerdos, el estado de ánimo, el gusto, la situación. Pero me habló, y todavía puedo saborearlo, años después. Si tuviera que escoger un tercero, sería un empate entre cinco vinos en el rango de 30 a 50 dólares.

Si me tocara la lotería, podría comprar una botella de Romanée-Conti solo para ver por qué tanto alboroto. Pero luego llenaría mi carrito de la compra con vinos de 50 dólares o menos de todo el mundo, más que un puñado de botellas clásicas de “incalculable valor”, porque basándome en todo lo que he probado creo que así sería mucho más divertido.

Pero esa es mi opinión. El vino es personal, y yo no envidio a nadie con los medios y la oportunidad de alimentar su pasión. Creo que este caso merece una mirada más de cerca a lo mucho que puede haber en cuanto a falsificaciones en el más alto nivel de la venta de vino – pero como periodista, también soy muy consciente de que para la mayoría de la gente esto parece una cosa de poca importancia, porque nunca llegaremos a degustar estos vinos. Uno de los abogados de Kurniawan dijo que había sido “señalado”, que el caso refleja la naturaleza “no preguntes, no digas” del comercio del vino de alta gama, y eso es una interesante elección de las palabras: un manto de misterio siempre ha garantizado que los mejores vinos del mundo solo estaban al alcance de unos pocos elegidos. Los jóvenes de ahora están más interesados en el vino, pero no necesariamente en los críticos de vino, los puntos, o las bodegas pretenciosas que siempre han llevado aparejados, y por ello la barrera del conocimiento puede irse rompiendo poco a poco – muy poco a poco. Y mientras que los vinos de gama más alta puede que todavía estén fuera de nuestro alcance, eso no significa que no merezca la pena tomarse el tiempo para investigar y explorar el excitante y diverso mundo de los vinos baratos o de precio moderado.

SOBRE LA AUTORA

Julia BurkeJulia Burke es una escritora y periodista free lance con interés por la justicia social y pasión por el vino, la cerveza y la comida. Cuando no está cubriendo un concierto o pisando uvas, es voluntaria en Secular Woman. Tiene su base en el Medio Oeste, donde corre para dar apoyo a sus pasiones hedonísticas, y donde bebe para dar apoyo a su hábito de escritura. Síguela en Twitter o en Google +, o pásate por su web en Stellenbauchery.

Puedes encontrar el post completo original, en inglés, aquí.

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Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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