¡Dioses!Religión y espiritualidad

¡Dioses!: Freyja

Cuando pensamos en dioses nuestro cerebro suele dibujar la imagen de hombres barbudos, fuertes, maduros como para tener el pelo blanco o gris y vestidos a su vez de blanco. O al menos esa es la imagen que la tradición judeocristiana se ha encargado de hacernos tragar.

Pero antes de la expansión de (sobretodo) el cristianismo por el continente europeo, muchos eran los pueblos que tenían una buena colección de dioses de todos los tamaños, aspectos y géneros posibles. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en la mitología nórdica, entre otras, y por eso hoy les voy a hablar de una de sus diosas principales: Freyja.

Freyja o Freya, la Señora si acudimos al origen etimológico de su nombre (todavía podemos ver restos de la raíz de este nombre en algunos de los idiomas nórdicos, como puede ser Frau en alemán), es la diosa del amor, la sexualidad, la belleza, la fertilidad, la magia, el oro, la guerra y la muerte.

Los símbolos con los cuales se solía representar son el colgante Brísingamen, una capa de plumas de halcón, acompañada de un jabalí llamado Hildisvíni o montada en un carro tirado por dos gatos (sí, gatos, han leído bien). Sus lágrimas vertidas por un marido ausente convierten en oro toda aquella roca que tocan.

La historia de la obtención del colgante Brísingamen no es apta para menores, ya que contiene una gran cantidad de sexo con enanos.

Un día Freyja paseaba ante una cueva en la que cuatro enanos estaban forjando un hermoso colgante dorado y cuando la vieron, decidieron que ella sería la digna poseedora de tan bella joya. Freyja intentó comprarlo con plata, oro y otras riquezas, pero los enanos, hartos de esos metales preciosos prefirieron cobrarse en especie, por lo que le propusieron que el precio del collar sería pasar una noche con cada uno de ellos (traducido: querían sexo divino, los muy pillines). Freyja accedió, no porque le gustase el sexo con enanos, sino porque era un colgante realmente bonito.

Cuando Freyja llevaba puesto el Brísingamen ningún hombre o dios se podía resistir al deseo de tener sexo con ella (normal, ya que en esas ocasiones solo llevaba puesto el colgante, ejem).

Hildisvíni, su jabalí, tiene varias interpretaciones: la primera es que es el animal que monta cuando va a la batalla (y cuando no está disponible el carro tirado por gatos, claro) y la segunda es que se trata de Otta, su amante humano camuflado para no desatar la ira de Odín que la pretendía y la quería solo para él.

Hablando de Odín, Freyja y él se reparten la mitad de los muertos en batalla, por lo que muchas veces también se identifica a la diosa como la jefa de las valkirias.

Tuvo también sus más y sus menos con Loki, quien sabiendo lo celoso que era Odín, siempre iba con los cuentos de los amantes que Freyja tenía. Por eso tuvo que convertir en jabalí a Otta (pero sin librarse de las bromitas sobre montar a su amante en público que le hacía Loki) y hacer que los hombres lucharan entre sí (gracias también a Loki).

Tras haberse ganado con buen sexo el colgante, Loki se lo contó a Odín, quien cabreado le ordenó que se lo robase y se lo entregase. Después de convertirse en mosca y en pulga, Loki fue capaz de robar el colgante y llevárselo a Odín. Cuando Freyja se despertó (pues dormía con la joya) y descubrió que no estaba en su lindo cuello se puso furiosa y enseguida dedujo quién se lo había robado. Fue a ver a Odín y reclamar lo que era suyo, a lo que el Padre de Todos respondió que no tenía derecho a él dada la manera en que lo había conseguido (el primer dios proxeneta, ahí lo tienen) y que solo se lo daría si podía hacer que dos reyes lucharan entre sí eternamente hasta que un caballero cristiano acudiera a matarles (y solo entonces podrían morir). Freyja aceptó, claro, una joya es una joya.

¿Y qué va a ser de la mitología nórdica sin Thor y su martillo? Freyja también tiene su parte en una de sus aventuras.

Un buen día Thor se despierta y descubre horrorizado que Mjöllnir (su martillo) ha desaparecido (ya podía tener un poco más de cuidado con sus cosas, digo yo), se lo cuenta a Loki y se van los dos a ver a Freyja para que les deje su capa de plumas de halcón y poder encontrarlo. Loki sobrevuela Jötunheimr y descubre que el rey de los Gigantes de Hielo lo ha escondido en lo más profundo de la tierra y que no dirá dónde a menos que le entreguen a Freyja como esposa. Thor le pidió que accediera, Mjölnir bien merecía ese sacrificio y la verdad es que Freyja se lo tomó muy mal; vino a decirles algo como “muy puta os debo parecer si pensáis que me voy a tirar a un gigante de hielo, mastuerzos”. Pero Heimdallr, un poco más inteligente que los otros dos, propuso que el que debía vestirse de novia era Thor (con Loki como dama de compañía, claro) e ir y cantarle las cuarenta al ladrón. El plan fue un éxito y Thor pudo volver a abrazar su martillo por las noches.

Como han podido comprobar Freyja era una diosa muy badass y por eso se merece un puesto en nuestra lista particular de dioses. Si bien es cierto que no ha llegado a nosotros toda la tradición que parecía haber sobre ella, debido sobre todo a la expansión del cristianismo por el norte de Europa y la deglución por parte del mismo de las historias de Freyja regurgitándolas como si fueran de la Virgen María.

Pueden sugerirnos más dioses de los que hablar en próximas entregas en los comentarios o en nuestro contacto. No sean tímidos.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

5 Comments

  1. March 6, 2014 at 10:08 am —

    Y Thor se convierte ante nuestros ojos en el primer dios queer, con la impagable ayuda de Loki. Bien por ellxs

  2. March 6, 2014 at 10:10 am —

    Y, puestos a recomendar ¿porqué no Hotei, el dios de la felicidad? tragoncete, bebedor, fumador de opio, aficionado a las mozas, el baile y la risa. Y siempre, siempre alegre.

  3. March 9, 2014 at 2:06 pm —

    Yo, siempre que pienso en dioses, me imagino un olimpo dedicado a orgías de comida, sexo y sangre (no todo a la vez, se entiende). ¿Cómo les debían explicar estas cosas a los niños?
    De hecho, también me pregunto qué les explican a los niños en catequesis, cómo disfrazan las atrocidades que perpetró dios en sus días.

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