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Introducción a la pseudociencia: Homeopatía

No pensaba hablar de la homeopatía, porque ya se ha hablado mucho sobre ella en este blog y en otros, pero el viernes se emitió en España un programa sobre ella (Equipo de investigación, emulando por cierto al Escépticos de ETB) que ha vuelto a poner la homeopatía en el punto de mira, y me he dado cuenta, que por mucho que se haya hablado del tema, hay una infinidad de gente que todavía cree en ella y, sobre todo, mucha que no tiene demasiada idea sobre qué es y cómo funciona.

La homeopatía apareció a finales del siglo XVIII, principios del XIX, de mano del médico alemán Hahnemann. En aquella época, los conocimientos médicos eran muy escasos, y realmente las prácticas que se realizaban eran más propias del curanderismo, pocas veces eficaces. La corriente más extendida era la del vitalismo: una fuerza vital inmedible y extraña era la que animaba al cuerpo. Algo similar al alma, o al qi de los orientales. Todavía no se había inventado la vacuna de la viruela, los cirujanos eran los barberos y aún faltaban años para que Pasteur demostrara que las enfermedades no se producían por generación espontánea y sentara las bases de la microbiología. En este contexto, ir al médico se diferenciaba poco de ir a un chamán, y la probabilidad de morir por una infección debido a falta de higiene en sus prácticas (como las sangrías) era alta.

Viendo que con la medicina sus pacientes no mejoraban, incluso empeoraban, Hahnemann decidió pasar al plan B. Dentro del contexto del vitalismo, no es tan difícil aceptar cosas como que lo similar cura lo similar, base de la homeopatía, o que cuanta menos sustancia hay en un preparado, más eficaz es. Tan absurda es una creencia como las otras, así que, ¿por qué no?. Al menos con la homeopatía no mataba a los pacientes, como mucho no los mejoraba y ya si eso se morían de su enfermedad, lo cual podía ser mucho más tarde que por una infección provocada por sangrías hechas con objetos cortantes sin desinfectar. La esperanza media de vida en aquella época era similar a la del imperio romano, siendo en un bebé recién nacido de 21 años, debido a la alta mortalidad infantil.

La cuestión es que desde entonces, la medicina ha avanzado muchísimo. Se han descubierto las bacterias, los virus, los antibióticos, la importancia de la higiene, las vacunas, los métodos de esterilización… la esperanza media de vida ha aumentado hasta los 67 años actuales (a nivel mundial, los países que no tienen acceso a vacunación o higiene bajan mucho la media). Pero la homeopatía no ha cambiado. Se ha quedado estancada en el vitalismo, en la creencia de que el agua pura puede curar por acción del “alma” o “qi” o “fuerza vital”. Se ha quedado en el siglo XVIII, porque al enfrentar esas creencias a los descubrimientos médicos de los últimos dos siglos, no es capaz de dar respuestas satisfactorias, y queda en un acto de fe similar al de rezarle una novena a la virgen o practicar reiki.

Aunque algo sí ha evolucionado. O más bien, la han maquillado. Hahnemann creía que lo similar cura lo similar, por lo que daba a sus pacientes un compuesto que en personas sanas provocaba los síntomas que quería eliminar, y que cuanto más diluido está el compuesto, más eficaz es. Así que para eliminar el insomnio, lo más adecuado sería cafeína, pero tan diluida que no hubiera ya ni un átomo de cafeína en la pastilla. Como ni siquiera los laboratorios homeopáticos están en el siglo XVIII, saben que la cafeína tiene un mecanismo de acción muy concreto que inhibe unos receptores muy concretos y eso tiene una acción más que concreta, estudiada y comprobada. Y también deben haber estudiado química, el número de Avogadro y diluciones. Así que saben que esto de la homeopatía, tal y como lo concibió Hahnemann, no debería ser vendible en pleno siglo XXI. Ni siquiera con el cuento del vitalismo. Así que mejor buscar algo más moderno:

Por un lado, han sustituido el vitalismo, corriente filosófica olvidada ya hace dos siglos, por la memoria del agua, sin terminar de explicar cómo es posible que una molécula compuesta por un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno sea capaz de recordar nada cuando ni siquiera tiene capacidad para adoptar diferentes conformaciones (la memoria de los cicloalcanos hubiera sido más convincente en ese sentido). Es más, tampoco explican cómo puede tener memoria selectiva, y recordar así la cafeína que contuvo hace 30 diluciones pero no la urea que transportó en su viaje por los riñones de alguien.

Por otro lado, han empezado a usar principios activos de verdad. Un ejemplo: para las inflamaciones tomamos una planta (árnica) con poder antiinflamatorio demostrado (debido a la helenalina) que se usa habitualmente en medicina, en una dilución baja (3CH, por ejemplo) y la vendemos como homeopática. Ejem. El árnica, para empezar, no provoca inflamación en un individuo sano. Es antiinflamatoria aquí y en Tombuctú. Y un 3CH supone una dilución 1:1000000, es decir, si partimos por ejemplo de 300 g en la dilución madre, obtenemos 0.3 mg de un producto antiinflamatorio que no cumple ninguno de los preceptos de la homeopatía y sí los de la medicina. Discúlpenme, homeópatas, pero para una inflamación en la piel o articulaciones han de dar Urtica urens (ortiga) mínimo 7CH (dilución 1:100000000000000). Si no, están haciendo trampas y llamando homeopatía a la medicina de verdad.

Para saber más sobre la homeopatía (muy recomendables todos):

Imagen de cabecera tomada de aquí.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

5 Comments

  1. March 11, 2014 at 4:39 pm —

    El texto tiene serias fallas y deficiencias. Considero que el punto medular del texto es cuando dice:

    “Por otro lado, han empezado a usar principios activos de verdad. Un ejemplo: para las inflamaciones tomamos una planta (árnica) con poder antiinflamatorio demostrado (debido a la helenalina) que se usa habitualmente en medicina, en una dilución baja (3CH, por ejemplo) y la vendemos como homeopática. Ejem. El árnica, para empezar, no provoca inflamación en un individuo sano”

    Un comentario:

    1) “Al menos con la homeopatía no mataba a los pacientes, como mucho no los mejoraba “

    Los registros históricos demuestran que sí los mejoraba.

    2) La autora comete una seria contradicción, dice que la homeopatía no ha cambiado en nada al quedarse estancada en el vitalismo pero no duda en decir que esto se ha sustituido por el vitalismo. No entiendo cuál es el paralelismo entre el vitalismo y la memoria del agua, si partimos del hecho de que memoria del agua hasta e 1988 era una hipótesis y el vitalismo es un concepto general que incluye diferentes conceptos.

    Si la autora hubiera estudiado lo más básico se habría dado cuenta que esas dinamodiluciones se han venido empleando desde tiempos de Hahnemann, no es una tendencia actual. Por otro lado la medicina convencional no vende ni usa habitualnente esa diluciones bajas ¿está diciendo que la autora que los médicos convencionales son homeópatas después de todo?
    Finalmente, la autora sostiene que hay “mucha que no tiene demasiada idea sobre qué es y cómo funciona.” ¿Tú si sabes cómo funciona? (Ojo, que no he preguntado que sepas qué es por ya ma he dado cuenta que la respuesta es negativa)

    • March 11, 2014 at 5:22 pm —

      ¿Registros históricos? ¿Cuáles? En todo caso esos registros históricos serían un conjunto de anécdotas, y eso no es evidencia.

      De tu segundo punto no entiendo nada. ¿Estás apelando a la antigüedad?

    • March 11, 2014 at 9:45 pm —

      No, lo que estoy diciendo es que, como la homeopatía no funciona, los propios homeópatas hacen trampas vendiendo como homeopatía lo que no lo es. Es un fraude dentro de un fraude.

  2. March 11, 2014 at 4:44 pm —

    Qué bueno que aclararas que ahora están recurriendo a otras “formas de homeopatía” Porque hace no mucho vi una pomada de árnica de un laboratorio homeopático, noté que la concentración no era homeopática, ademas de no cumplir su propia ley de “lo similar cura lo similar”, y quedé con la duda.

  3. March 14, 2014 at 10:28 pm —

    Zetetic1500. Comentamos…

    1. Los registros históricos. En ningún sitio aparece evidencia alguna de que los pacientes mejoraran GRACIAS A la homeopatía. Puede que mejoraran más fácilmente si se usaba la homeopatía que si se usaba cualquier otra técnica arcaica, como el sangrado o el uso de sanguijuelas, por supuesto. Nadie pone en duda eso. Pero el motivo no era que la homeopatía fuera efectiva, sino que se omitían supuestos tratamientos que era mucho más perjudiciales, tal y como se indica en el texto. No existe evidencia, ni histórica, ni científica, que confirme un funcionamiento farmacológico en los preparados homeopáticos.

    2. No hay mucha contradicción, porque se está refiriendo a cosas distintas. La técnica homeopática es la misma. El proceso es el mismo (con contadas excepciones que rozaban el absurdo, como el tema de la Biblia). Sus principios demostradamente falsos permanecen invariables. Su materia “médica” es la misma hoy que hace ciento cincuenta años. Nada ha cambiado. Tan solo ha cambiado la explicación ad hoc que los que defienden esta pseudoterapia enarbolan en favor de su fe. Esto es, unas supuestas energías vitales, rollos de vibraciones, memoria del agua… incluso algunos meten con calzador la física cuántica. Por cierto, la memoria del agua nunca ha dejado de ser una hipótesis; una hipótesis completamente ad hoc, y que dicho sea de paso, es falsa.

    3. La autora sabe que esas diluciones y sucusiones (¿Era así, el término ese que no significa nada más que agitar, no?) se llevan empleando 200 años. Pero eso no significa que sirvan para algo. Antaño también se agitaba exactamente diez veces de arriba abajo, diez de izquierda a derecha, y diez de delante atrás y todo ello sobre una Biblia con encuadernación en cuero de vaca. Sin embargo, todo producto homeopático tiene dos principios básicos: la ley de los similares y la ley de la dilución infinitesimal. Si no diluyes infinitesimalmente algo, y si no empleas un similar, no es homeopatía. Arnica a la 3CH para una inflamación, no es homeopatía.

    4. Respondiendo yo, aunque la pregunta va para la autora, te diré. No se puede saber cómo funciona algo que no funciona. Si no funciona, ¿cómo vas a saber cómo funciona?

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