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Posts desde Skepchick: ¿Es mejor el pecho? Lo que el nuevo estudio dice (y no dice).

Es posible que hayas visto en algunos medios de comunicación reportajes sobre un estudio que aparentemente muestra que “no hay beneficios” en amamantar, y es más posible que hayas visto el aluvión de respuestas que este estudio ha producido. Como suele ser el caso, los estudios que van en contra de las ideas actuales (es decir, que amamantar tiene importantes efectos a largo plazo) son sometidos a mucho más escrutinio y crítica que los estudios que refuerzan el pensamiento dominante.

Desafortunadamente el estudio original está a) escrito en lenguaje técnico bastante denso y b) detrás de un muro de pago, por lo que lo que sigue es el intento de esta científica/ estudiante de medicina de exponer lo que dice el estudio, y lo que no dice.

¿Quién hizo este estudio?

Cynthia Colen y David Ramey, del departamento de sociología de la Universidad Estatal de Ohio.

¿Por qué era importante hacer este estudio?

Los estudios que comparan directamente a los niños amamantados a niños alimentados con leche infantil tienden a encontrar que los niños amamantados tienen mejores resultados que los niños alimentados con leche infantil en algunos aspectos de salud física y mental, inteligencia y comportamiento. Sin embargo, es bien sabido que los niños amamantados tienden a haber nacido en familias que están, en muchos sentidos, en mejor situación que los niños que son alimentados con leche infantil. Esto es por varias razones. En primer lugar, amamantar es recomendado por profesionales de la salud y organizaciones de salud pública, y las madres mejor educadas tienen más probabilidades de ser capaces de buscar (y confiar en) esta información y estas recomendaciones. Las madres mejor educadas tienden a tener niños que tienen un mejor desempeño en las pruebas de coeficiente intelectual, y seguir las directrices de salud sobre la lactancia materna también significa que son más propensas a seguir las directrices de salud en otras áreas, tales como no fumar cerca del niño y proporcionar un ambiente seguro para dormir. Las madres con mejor posición económica tienen más probabilidades de tener los recursos para amamantar, como ser capaces de quedarse en casa por más tiempo, pagar por un consultor de lactancia y escoger una buena guardería que sea compatible con continuar amamantando, y tener dinero significa que puedes permitirte una vivienda de alta calidad, alimentación saludable y visitas médicas regulares. Y tanto la mamá como el bebé necesitan estar en salud razonablemente buena para que funcione amamantar – lo que significa, para empezar, que los bebés más enfermos tienen más probabilidades de haber sido alimentados con leche infantil.

Todo esto significa es que si comparas grupos de bebés amamantados y alimentados con leche infantil, los amamantados tienden a salir mejor en muchos aspectos que no tienen nada que ver con que hayan amamantado. Esto es un problema para los científicos de salud pública, ya que significa que es difícil saber cuánto esfuerzo debemos estar haciendo (y cuánto de nuestro bote limitado de dinero que deberíamos gastar) en lograr que las mujeres amamanten. Podría ser que amamantar nos ahorrara $10.500 millones de dólares al año, o podría ser que solo amamantar no resuelva todos los otros factores que se asocian con el uso de la leche infantil, de modo que no mejora la salud en absoluto.

Entonces, ¿cómo separar el efecto de amamantar del efecto de “tener la clase de mamá que amamanta’?

Se han tratado tres cosas hasta ahora. La primera es tratar de recolectar toda la información sobre las familias que podría estar vinculada con tanto bienestar infantil, como con amamantar, para tenerlas en cuenta en las estadísticas. Esto se llama “controlar por” algo. Así, por ejemplo, puedes encontrar que los niños alimentados con pecho, en promedio, poseen más libros, pero este efecto desaparece si se tiene en cuenta la educación y los ingresos de los padres, lo que significa que se puede decir que la riqueza y la educación causan tanto poseer libros como haber amamantado, en lugar de que haber amamantado estimule directamente el amor por la literatura. Este método no es perfecto, ya que algunos de estos efectos son difíciles de reflejar con categorías rígidas de nivel de ingresos y nivel educativo, que son el único tipo de cosas que se pueden examinar en grandes encuestas, y cuando las cosas que interesan están muy estrechamente relacionadas, es imposible deshacerse de los efectos por completo.

El otro método es “ensayos aleatorios controlados”, donde se toma dos grupos similares de bebés y expone sólo a uno de ellos a una intervención. Esto daría resultados más fiables que el primer método, pero muy difícil de hacer para la lactancia materna porque sabemos lo suficiente acerca de los efectos beneficiosos a corto plazo para que sea poco ético pedir a las mujeres que no amamanten (y es bastante improbable que un número suficiente de ellas accediera a tomar parte de este estudio como para que valiera la pena). Sin embargo, un estudio llamado el ensayo PROBIT en Bielorrusia dio a la mitad de un grupo de mujeres un curso de educación sobre lactancia materna y apoyo a la lactancia, y vio tasas sustancialmente más altas de lactancia materna en esa mitad. Entonces estudiaron a todos los bebés en un grupo contra el otro, sacando así la vuelta al hecho de que las familias más acomodadas del grupo apoyado eran más propensas a ser influenciadas por la educación y el asesoramiento. Vale la pena señalar que el ensayo PROBIT tampoco encontró efecto de la lactancia materna sobre la obesidad, el asma o la conducta infantil.

Este estudio trata de hacer un tercer enfoque – mirando a las familias en las que un niño fue amamantado y el otro no lo fue. Esto significa que se pueden tomar los efectos de las circunstancias individuales de la familia en la salud y separarlos de los efectos de la lactancia materna frente a la alimentación con biberón .

¿A quién miró el estudio?

Este estudio se centró en los niños de madres que formaron parte de la Encuesta Nacional Longitudinal de la Juventud, un grupo de personas («cohorte»), que eran representativos de la población de los EE.UU. en términos de raza, ingresos, educación y localización. Los niños estudiados ahora tienen entre 4 y 14 años de edad, pero los datos fueron recopilados a lo largo de su vida (es decir, no se les preguntó a las madres de niños de 14 años de edad que recordaran cuánto tiempo amamantaron y cómo era el desempeño de su hijo en la guardería).

7.319 hermanos, de los cuales 1.773 hermanos fueron alimentados de forma diferente, se incluyeron en el análisis. Los investigadores analizaron tanto si los niños fueron amamantados, como por cuanto tiempo, en semanas, fueron amamantados.

Los investigadores analizaron el IMC, la obesidad, el asma, la hiperactividad, la conformidad del comportamiento, el apego a los padres, y cinco medidas de la capacidad académica de los hermanos amamantados y alimentados con biberón.

¿Cuáles fueron los resultados?

Al mirar a todos los hermanos en el estudio, los investigadores encontraron un efecto significativo tanto de haber amamantado como de la duración de la lactancia materna en casi todas las cosas que analizaron. Al comparar los niños amamantados con sus hermanos alimentados con biberón, todas estas diferencias desaparecieron.

¿Cómo interpretan los autores sus resultados?

Los autores dicen que “Nuestros resultados sugieren que la mayor parte de los efectos beneficiosos a largo plazo que normalmente se atribuyen a la lactancia materna, por sí misma, pueden deberse principalmente a las presiones de selección en las prácticas de alimentación infantil a lo largo de las características demográficas clave, tales como raza y nivel socioeconómico.”

Lo que están diciendo es que cuando pensamos que estamos viendo los efectos beneficiosos de largo plazo de amamantar, en realidad estamos observando que la gente mejor educada y más acomodada tiende a amamantar, y también tiende a tener hijos más sanos.

Así que, ¿no tiene sentido amamantar?

¡Esto definitivamente no es lo que dice el estudio! Este estudio se centra específicamente en los niños de 4 años o más para estudiar los efectos a largo plazo – los beneficios a corto plazo de la lactancia materna, como la reducción de eccema e infecciones estomacales en los bebés amamantados son muy bien conocidos.

Pero eso es lo que dijo el Daily Mail.

¿Por qué estás leyendo ciencia o consejos de salud en el Daily Mail?

El Daily Mail eligió el titular más sensacionalista que se le ocurrió. En ninguna parte el texto del estudio o los autores sugieren que la lactancia materna no tiene ningún beneficio. De hecho, ¡la cita de la autora principal que aparece en el mismo artículo contradice directamente el título! La profesora Colen específicamente dice: “No estoy diciendo que la lactancia materna no sea beneficiosa, especialmente para impulsar la nutrición y el sistema inmunológico en los recién nacidos.”

¿Cuáles son las limitaciones de este estudio?

Es posible que las mujeres en este estudio hayan exagerado por cuánto tiempo han amamantado, pero eso es poco probable, ya que se les preguntó antes de que sus hijos tuvieran 2 años y sabemos por otras investigaciones que esas respuestas es probable que sean precisas. También puede haber diferencias de salud entre los hermanos que también afectó a la lactancia materna, por ejemplo, si un niño nació prematuro y no podía amamantar. Sin embargo, como los bebés más saludables son más propensos a amamantar, este criterio suele dar lugar a una sobreestimación de los beneficios en lugar de una subestimación. Esto refuerza la conclusión principal – que la lactancia materna es menos beneficiosa de lo que se pensaba – porque incluso teniendo en cuenta el hecho de que los bebés alimentados con leche materna podrían haber comenzado más saludables, no se observaron beneficios de salud a largo plazo.

El tamaño de la muestra del grupo de hermanos diferentemente alimentados también fue mucho menor que el grupo de estudio más amplio, lo que podría sugerir que el tamaño del grupo no era lo suficientemente grande para detectar estas diferencias. Sin embargo, el “poder” del grupo de hermanos en realidad es mayor, ya que cada madre, en efecto, ‘controla’ por todo en ambos hijos, lo que significa que es mucho más fácil dar cuenta de los efectos de otros factores distintos de la lactancia materna en la salud.

Las formas de describir la lactancia materna (si / no y duración) carecen de matices, faltando si las madres amamantaban exclusivamente, mezclaban la alimentación o si se sacaban leche. Sin embargo, esto no es un defecto que sea único de este estudio – la mayoría de los estudios de cohortes que muestran efectos beneficiosos a largo plazo de la lactancia materna utilizan medidas similarmente simplistas.

Los autores del estudio tampoco proporcionan el número de niños que fueron amamantados, y la distribución de la duración de la lactancia materna. Es posible que la falta de efecto beneficioso se deba a que los hijos amamantados experimentaran realmente sólo lactancia mínima. Sin embargo, esto podría afectar tanto la muestra completa (donde se observan efectos) como a la muestra de hermanos alimentados de manera diferente. Además, los autores afirman que “la prevalencia de la lactancia materna y nuestros resultados son similares a los encontrados en las encuestas nacionales representativas realizadas durante el mismo período de tiempo” (Chase-Lansdale et al, 1991; Der et al, 2006).

El estudio tampoco pudo mirar una gran cantidad de enfermedades que se han relacionado con la alimentación con leche infantil como colesterol alto, enfermedad de Crohn y la diabetes tipo 2, ya que los niños mayores en este estudio tenían 14 años y estas enfermedades tienden a aparecer en la edad adulta. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la leche infantil ha cambiado mucho en los últimos 50 años, así que mirando una muestra más reciente (y, por tanto, más joven) también es una fortaleza de este estudio.

Entonces, ¿cuál es la moraleja?

Este estudio sugiere que, como medida de salud pública, la inversión en la promoción y apoyo de la lactancia materna podría no ser tan rentable como pensábamos, en términos de la disminución en tasas de enfermedades tales como la obesidad y el asma. Si estamos preocupados por la salud y el bienestar infantil, tal vez deberíamos enfocarnos en algunos de los factores asociados al consumo de leche infantil, como la pobreza, la educación de baja calidad, la falta de guarderías asequibles y permiso de maternidad remunerada. Estas innovaciones son susceptibles de ser acogidas por todas las madres, mientras que los consejos de amamantar exclusivamente durante seis meses no es realista y es desmoralizante para muchas madres.

También significa que si tu niño alimentado con leche infantil tiene 4 años y está bien, es probable que ya no le influya.

SOBRE EL AUTOR
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brionybrains

Actualmente estoy tratando de terminar mi doctorado en neurociencia y mi formación médica. Espero conseguir un buen trabajo en algún momento después de los 30. Tengo un niño pequeño que es, naturalmente, el mejor, el más dotado, el más guapo y el niño más bonito en caminar esta tierra, por lo menos hasta que pueda convencer a mi pareja para tener otro. Voy a utilizar esta plataforma para despotricar semi-coherentemente acerca de la gente que deliberadamente tergiversa la neurociencia en el servicio de su tema de crianza infantil favorito, así como para merodear en Medline en búsqueda de cosas interesantes, para que tu no tengas que hacerlo.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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