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Cría cuervos: Suplementos vitamínicos y minerales

No soy especialmente fan de los suplementos vitamínicos y minerales, ya que creo que, si puedes conseguir tomar lo suficiente con una dieta rica y variada, no debería ser necesario gastar dinero en la farmacia. Por eso, cuando el ginecólogo me recomendó empezar con los suplementos de ácido fólico (vitamina B9) y yodo, me planteé si verdaderamente era necesario, y ya que tengo problemas de tiroides, si podía ser incluso contraproducente.

Lo primero era averiguar qué es lo que necesitaba realmente, porque sí, el ginecólogo dijo ácido fólico y yodo, pero la farmacéutica quiso venderme otras pastillas que llevaban como 15 compuestos más, entre vitamina D, vitaminas del grupo B, selenio, magnesio, hierro, yodo y omegas varios. Me dijo que lo básico eran los dos compuestos que me había recomendado mi ginecólogo, pero que si realmente quería proteger a mi aún-ni-siquiera-concebido hijo debería tomarme todo eso.

¿Todo eso? ¿en serio? Empecemos poco a poco.

Lo primero que me llamó la atención es que en muchas de las revisiones que recomendaban los suplementos, se hacía referencia a zonas empobrecidas o con dietas o situaciones deficitarias. Por ejemplo, si eres una mujer del sudeste asiático que se alimenta principalmente de arroz, vas a tener carencias evidentes de vitamina A, hierro y ácido fólico, así que claro que los suplementos reducirán los problemas durante la gestación o las malformaciones fetales. Si eres inuit, es poco probable que te falte yodo, pero andarás escasa de vitamina D.

Así, que como bien dicen en una de las revisiones (en concreto, la de suplementos de zinc):

Debido a que la asociación con la prematurez bien podría reflejar una nutrición deficiente, debe ser una prioridad la realización de estudios que se centren en las formas de mejorar el estado nutricional general de las poblaciones en las áreas empobrecidas, en lugar de centrarse en la administración de micronutrientes o suplementos de cinc solamente.

Pero lo cierto es que la mayor parte de las mujeres del mundo, incluso en zonas con acceso a una alimentación correcta, tienen déficit de alguna vitamina o mineral. Muchas veces por cuestiones culturales o malos hábitos alimenticios. Cambiando esos hábitos en teoría sería posible tomar la cantidad adecuada de todos los micronutrientes sin necesidad de tomar suplementos, pero si ya es engorroso contar calorías, contar los microgramos de cada una de las vitaminas y minerales de todo lo que comemos debe ser un infierno (pero si estáis dispuestas, aquí tenéis una fuente de consulta) y las consecuencias de la falta de ácido fólico, hierro o yodo son graves.

  • Vitamina B9 o ácido fólico o folatos: su falta provoca malformaciones en el tubo neural (espina bífida, por ejemplo), los requerimientos diarios son de 0.4 mg y no parecen muy difíciles de conseguir en una dieta normal, aunque la realidad es que la espina bífida es la malformación prevenible más común en EEUU. Un dato curioso que no se suele tener en cuenta es que los folatos deberían tomarse 3 meses antes de la concepción, ya que así se aseguran los niveles adecuados cuando se está formando el gameto. Por eso en algunos países recomiendan que tomen suplementos todas las mujeres en edad fértil, por si acaso. Las vitaminas del grupo B son hidrosolubles y no dan problemas por exceso ni efectos secundarios.
  • Hierro: son necesarios 27 mg diarios en embarazadas, su falta provoca anemia, que puede llevar a niños prematuros, de bajo peso o con problemas en el desarrollo. Aunque su déficit es muy habitual en la segunda mitad del embarazo, no se recomienda su uso de forma diaria ya que tiene efectos secundarios. Si no hay historial previo de anemia, mejor reforzar la alimentación y tomar suplementos solo una vez a la semana.
  • Yodo: las necesidades de yodo se duplican durante el embarazo, llegando a los 300 mg diarios. Su falta provoca retraso en el desarrollo del cerebro, resultando en distintos grados de retraso mental y parálisis cerebral, además de provocar abortos de repetición. Podemos encontrarlo en la sal yodada y pescados y mariscos, aún así, hay que comer grandes cantidades para conseguir esos 300 mg (por ejemplo, medio kilo de sal, 200 gramos de berberechos en conserva, o 1 kg de atún en aceite vegetal) diariamente, ya que el yodo no se acumula en el organismo. Se considera que en España la población general es deficitaria en yodo por el tipo de alimentación que tenemos.

Para el resto de vitaminas y minerales, o no hay evidencias de que con suplementos mejore algo significativamente, o se toman en cantidades más que suficientes con la dieta o solo hay que suplementar en casos especiales (vitamina B12 en vegetarianas, por ejemplo).

Información más detallada la podéis encontrar aquí.

Foto de portada: berberechos, acabo de descubrir que son mis amigos. Uno de los alimentos más ricos en hierro y yodo, aunque 200 gramos al día (sin concha) me sigue pareciendo una barbaridad.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

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