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Pobrecito mortal, si quieres ver menos televisión descubrirás… ¡qué aburrido estarás por la tarde!

“Pobrecito mortal, si quieres ver menos televisión descubrirás
¡qué aburrido estarás por la tarde!
Y aunque el informativo te estremezca un poquito, tu mientes,
y en el fondo no puedes negar que te gusta.”

Corría el año 1978 y un excéntrico personaje coloreaba un poco la gris monotonía de la sociedad chilena de plena dictadura. Era Raúl Alarcón, más conocido por su nombre artístico: Florcita Motuda. Un día, en un show de tarde de domingo llamado tristemente “Feliz Domingo”, en la conservadora y ultra censurada televisión de la época, el público del estudio lo vio presentarse con su estrafalario aspecto para cantar una canción titulada con el largo nombre de “Pobrecito mortal, si quieres ver menos televisión descubrirás… ¡qué aburrido estarás por la tarde!”. No se por qué me acordé de ella el otro día y la escuché como cien veces seguidas. Y vaya si es una canción interesante, y sobre todo actual. Acá, otro fragmento de la letra:

“Hombre, está empezando la tercera guerra,
las informaciones me mantienen angustiado,
las noticias me persiguen todo el día,
¡y ya llegaron los platillos voladores!
¡¿Cuándo?!
En la tele
¡¿Cuántos?!”

¿Y hoy qué pasa? ¿Hoy que tenemos acceso infinitamente más amplio a todo tipo de información, o desinformación, que en 1978? Los platillos voladores no han parado de estar llegando. Basta con revisar tu facebook por la mañana para enterarte de que las multinacionales son manejadas por lagartos extraterrestres que nos quieren envenenar y apoderarse del planeta A alguien se le extravió la Navaja de Occam ¡Pero no sólo eso! Además, ¡todo da Cáncer! Y al presidente de Monsanto ya me lo he comenzado a imaginar así.

En Chile, los shows sobre conspiraciones son considerablemente populares. Y dañinos. Con la venia de los canales, presentadores y periodistas se esparcen ideas tan potencialmente desastrosas como las paranoias anti-vacunas, que han pavimentado su camino hasta el mismísimo Congreso Nacional. No contento con sembrar el pánico y la ignorancia por TV, el promotor más importante de este tipo de material hace presentaciones en vivo por todo el país. ¿Por qué son populares las creencias en conspiraciones? Según leí en este interesante artículo, creer que todo es manejado encubiertamente por un pequeño grupo de malvados poderosos viene a reemplazar a los dioses que antes gobernaban nuestros destinos. Sería una secularización del pensamiento supersticioso.

Hay una tendencia en la naturaleza humana a buscar significados, a encontrar patrones e intencionalidad. A preguntarse cuál es la causa de las cosas y nuestro rol en ellas. También a creernos más inteligentes de lo que realmente somos. Estas características nos han sido muy útiles para entender nuestro mundo, pero también nos entrampan constantemente en pensamientos falaces. Todo lo anterior, sumado a una pobre educación en Historia, Ciencias y Tecnología nos hace caer en groseras simplificaciones, como creer que el hombre nunca llegó a la Luna con misiones tripuladas (a pesar de la contundente evidencia disponible y de lo intrincado y ridículo que sería un plan para fingir un alunizaje, que, por lo demás, se ha logrado no una sino seis veces), o que Diana de Gales fue asesinada.

Nuestra fecunda imaginación nos hace, por ejemplo, ver al dios de turno en una tostada, descubrir planes diabólicos en los billetes de un dólar, unir puntos en el firmamento, darles significados e inventar el Zodiaco (porque las estrellas están ahí claramente para nosotros) entre otras bizarras ilusiones. No podemos evitar inventarnos explicaciones imposibles para los fenómenos naturales y de la vida cotidiana en vez de aceptar que el azar es el mayor agente en nuestros destinos. Por eso, como dice Florcita, nos gusta creer. Nos gusta porque no es posible que nuestras importantes vidas estén a la deriva, que sean planas y corrientes. Somos los protagonistas de nuestra propia película, que tiene aliens, súper villanos, acertijos y héroes.

Florcita seguramente debe haber estado pensando en la realidad chilena de la época cuando compuso su (para mi) hermosa canción, y no en los problemas de la conspiranoia. Quizás pensaba en la gente sumida en la represión, sin mucho más que hacer que ver la tele para evadirse, informándose sobre amenazas atificiales y ajenas a sus vidas. Quizás pensaba en cómo sería si la apagaran, miraran a su alrededor, y se dieran cuenta de que no había aliens pero algo peor y real. Lo encontré valiente a Florcita Motuda, y me da la impresión de que la gente del público no lo valoró. Florcita era un alien.

Acá les dejo el vídeo de ese día:

Y ahora, las preguntas. Para serles sincera, no me informo mucho sobre conspiraciones ¿Algún sitio jugoso para partir? ¿Cuáles son las conspiraciones más absurdas que conocen? ¿Las más peligrosas? Y, lo más importante ¿Les gustó la canción? Acá hay otra versión más moderna que también me encanta.

La imagen de cabecera es de aquí.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

4 Comments

  1. March 26, 2014 at 5:04 pm —

    Las conspiraciones que más me enervan son aquellas que terminan concluyendo que el ser humano no hizo nada de nada. Nada se lo imaginó, nada creo. Somos unos completos incapaces y no se entiende como llegamos hasta donde estamos.
    Sin duda las que tienen peor efecto en el corto plazo son las referentes a la salud. Hace un tiempo tenía un compañero que no comía ningún tipo de harinas, ahora son dos. Ninguno es celíaco. Ninguno consultó a un nutricionista como obtener la B2 por otros medios, por ejemplo. Simplemente dejaron de comer harina porque vieron en algún hoax que hacía mal. Ni hablar de las vacunas.
    Y lo que más me enerva de todo es cierta parte del movimiento escéptico que por ser anti-conspiracionista, termina negando la existencia de las conspiraciones, lo cual a mi parecer los hace quedar entre crédulos y poco serios.
    Como si en la historia de la humanidad no se juntaron nunca tres tipos a ver como nos arruinan la vida al resto de los mortales, la CIA no atentó contra la vida de ningún mandatario, ni se invadio Irak con motivos inventados, ni se acusó a la ETA de atentados que no hizo y el más importante: ninguna petrolera ni farmacéutica ni fábrica de semillas ni santa empresa capitalista hizo lobby en ningún parlamento, porque los únicos malos son los homeópatas, los jipis y los comunistas.

    • March 27, 2014 at 7:04 pm —

      El acceso a información y educación son medulares para tener las piezas correctas del puzzle para detectar peligros reales y descartar las patrañas. Si latinoamérica fuera un continente menos subeducado es bien probable que habría más gente preocupada de saber lo que realmente están haciendo los gobiernos y de las leyes que se pasan en los parlamentos y no de los reptilianos.

      • March 27, 2014 at 8:23 pm —

        Me temo, Lulú, que el problema de la subeducación —qué bello palabro, pardiez— no es exclusivo de Sudamérica. Habla un rato con el ciudadano español medio… y llora. 🙁

        • March 27, 2014 at 10:16 pm —

          Me pregunto cómo estrá España respecto del resto de Europa. De todas formas, Latinoamérica claramente tiene una brecha gigantezca respecto del viejo continente. Hoy leía que en Chile, que está muy lejos de ser el peor ejemplo, más del 40% de la población es analfabeta funcional. No entienden lo que leen ni en un folleto…

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