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Posts desde Skepchick: Contar calorías- ¿sí o no?

La mejor manera de perder peso es comer menos calorías y quemar más calorías, por lo que contar calorías tiene sentido, ¿o no?. Muchas personas cuentan calorías, así que debe funcionar. El gobierno está exigiendo etiquetas de calorías en todo, por lo que probablemente sea algo que todos debemos tener en cuenta, ¿cierto?

Bueno, tal vez no. Mucha gente asume que las calorías son simples, pero en realidad el impacto de las calorías en tu cuerpo VA más allá del número en la caja, y como medida de la salud, las calorías no te dicen si tu dieta es buena o mala. Uno de los mayores inconvenientes de contar calorías es que no te dan ninguna información acerca de la nutrición que estás recibiendo. 200 calorías de los ositos de goma no es lo mismo que 200 calorías de espinacas porque unas te proporcionan vitaminas, proteínas y hierro, mientras que las otras están vacías. Esto afecta tu energía y el hambre que tendrás más adelante, y también puede afectar en deficiencias como la anemia. Se dice que una caloría es una caloría, pero eso no es cierto cuando se trata de cómo tu cuerpo reacciona a las calorías y si los alimentos te están nutriendo.

Así que, como mínimo, las calorías por sí solas no son una forma precisa de medir lo saludable de una dieta. Pero, además, las propias calorías son más complejas de lo que parecen a simple vista cuando se trata de utilizarlas como una manera de perder peso. A menudo, las calorías que vemos en un paquete no es el número real de calorías que son absorbidas por nuestro cuerpo cuando consumimos la comida. Diferentes alimentos se digieren de manera diferente (obvio). Algunos de ellos se descomponen más fácilmente, lo que significa que obtenemos más calorías de ellos. Por el contrario, algo como una nuez es difícil de digerir y con frecuencia pasan por el cuerpo parcialmente sin digerir gracias a sus fuertes paredes celulares. Eso significa que, en realidad, no terminamos de absorber muchas de las calorías contenidas en dicha nuez.

Otro elemento es si algo está cocinado o no. Cocinar rompe las paredes celulares y hace que nos sea más fácil digerir más calorías pero, como elemento adicional, cocinar hace que los alimentos sean más suaves y fáciles de masticar. Esto significa que gastamos menos calorías en comer la comida. El proceso de qué tan difícil es masticar y tragar los alimentos puede hacer diferencia en el valor calórico final de una comida. A modo de ejemplo, el apio es un alimento de calorías negativas porque se necesitan más calorías para masticarlo que las que proporciona al final. Cuando pienses en la cantidad de calorías que obtendrás de una comida, tienes que recordar que los alimentos no están aislados: la forma de preparación y comerlos también quema calorías.

Además, cuerpos diferentes digieren y absorben las calorías de manera diferente. Esto se ve afectado tanto por las bacterias del intestino como por la genética, y es extremadamente individual. En un estudio con ratas endogámicas (es decir, muy similares genéticamente) que fueron alimentadas con exactamente la misma dieta, algunas aumentaron de peso y otras lo perdieron. Obviamente, no podemos proyectar esto totalmente a los seres humanos, pero es buena evidencia de que cuerpos individuales necesitan atención individual (y si alguna vez has tratado de hacer dieta con un amigo, probablemente has llegado a la misma conclusión). También hay algo de evidencia de que las personas obesas absorberán más calorías de los mismos alimentos que los que son más delgados, y que es casi imposible que puedan bajar de peso más allá de cierto punto (al igual que es difícil ganar peso si eres naturalmente flaco).

Así que parece claro que averiguar exactamente cuántas calorías se pueden adquirir a partir de un alimento es extremadamente difícil, ya que varía en función del tipo de alimento, la preparación, y la persona en comerlo. Pero incluso si encontramos información precisa de calorías, ¿ayuda a perder peso? A nivel global, la respuesta parece ser no. Casi todos los estudios sobre restaurantes que incluyen la cantidad de calorías en su menú no han observado ningún cambio en el promedio de calorías por cliente, o un ligero aumento. En general, los que vieron una disminución de calorías (y que nuevamente fue leve) estaban en zonas de ingresos y educación elevados, que ya tenían niveles bajos de obesidad (y que se consideran de bajo riesgo). Así que a nivel de toda la sociedad, prestar atención a las calorías no inspira mucho a cambiar el comportamiento, al menos en las formas en que se ha aplicado hasta ahora.

¿Y qué pasa a nivel individual? Pues es evidente que existe evidencia de que privarse de calorías dará lugar a pérdida de peso a la larga. Pero ¿es esta la mejor y más saludable forma de perder peso? ¿Va a ayudar con la pérdida de peso a largo plazo y mantener el peso perdido a largo plazo? En estos aspectos, el jurado aún está deliberando, pero hay gran cantidad de evidencia que dice que centrarse exclusivamente en las calorías no es una forma saludable de perder peso. En primer lugar, mantener el peso parece ser más fácil cuando se sigue una dieta consistente, se hace ejercicio, y se presta especial atención al tipos de alimentos que uno come. Las calorías ni siquiera se mencionan en este estudio. En segundo lugar, una fuerte restricción calórica a menudo puede conducir a una respuesta de atracones, así como una desaceleración del metabolismo (especialmente si el desayuno se restringe o se omite). En tercer lugar, los estudios sobre la pérdida de peso a menudo apuntan hacia que el tipo de alimento es al menos tan importante como las calorías. Diferentes tipos de alimentos te harán sentir más o menos lleno, lo que también ayudará a reducir las calorías. Hay muchas otras tácticas (como el control de porciones, la consistencia, y el ejercicio) que tienen más sentido que la restricción calórica.

Una nota final sobre la eficacia de la restricción de calorías: la restricción calórica severa es peligrosa. El Experimento de Inanición de Minnesota mostró que incluso la semi-inanición (una dieta de aproximadamente 1500 calorías por día) puede tener efectos secundarios graves y duraderos como la depresión, la auto-mutilación, preocupación por la comida, ralentización del metabolismo (con impactos en el corazón, la temperatura corporal y la respiración), y el aislamiento. Muchas dietas populares hoy en día recomiendan llegar tan bajo como 800 calorías por día (1200 se considera inanición). Si eliges la restricción calórica como tu método de pérdida de peso, necesitas ser tremendamente cuidadoso, ya que es muy fácil dañar tu cuerpo y tu mente.

Sobre la Autora:

oliviaOlivia se ha obtenido recientemente un grado en Filosofía y Religión. ¡Ahora va por otro en Lingüística! Se interesó por el escepticismo y ateísmo luego de asistir a una escuela católica por 13 años y darse cuenta de que ninguno hacia el menor sentido. Sus intereses particulares giran en torno a los derechos de las mujeres, la religión (ya que es un elemento cotidiano en la vida de la gente) y política en relación al ateísmo y escepticismo.
Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt , Grounded Parents y, por supuesto, Skepchick.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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