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Bios: Jocelyn Bell Burnell

“Señorita Bell, usted ha hecho el descubrimiento astronómico más grande del siglo veinte.”
Dr. Iosif Shklovsky

Jocelyn Bell nación en Belfast, Irlanda del Norte en 1943, en el seno de una familia cuáquera. Su padre, arquitecto de profesión, había participado en el diseño del observatorio Armagh y traía a casa libros de astronomía. Jocelyn estuvo expuesta a esos libros y desde muy joven decidió que, de ser posible, estudiaría astronomía.

Los obstáculos empezaron pronto, cuando en su primera semana de clases en la escuela secundaria, se dieron instrucciones de que las chicas debían dirigirse al aula de “ciencias domésticas” y los chicos al laboratorio de ciencias. Los padres de Jocelyn, junto con los padres de otras chicas, montaron en cólera y a partir de entonces al laboratorio de ciencias asistieron todos los chicos, Jocelyn y dos chicas más. Más tarde sería enviada a un internado cuáquero en York, donde tuvo la suerte de encontrar un buen profesor de física que la motivó a investigar por su cuenta.

En la Universidad de Glasgow, Jocelyn estudió Filosofía Natural (Física). Era la única mujer entre los 50 alumnos de su clase y eso la hacía sentirse incómoda. Por aquella época, era tradición en la Universidad Glasgow que cada vez que una mujer entraba a un aula, todos los chicos silbaran y golpearan el suelo con los pies. A Jocelyn le parecía particularmente irritante que los profesores y empleados de la universidad no hicieran nada al respecto.

En el verano de 1964, Jocelyn estudió en el observatorio de Jodrell Bank, fundado por Sir Bernard Lovell y lugar del primer radio telescopio del Reino Unido. A Jocelyn le hubiera gustado hacer su posgrado en este lugar y mandó su solicitud pero no recibió respuesta. Sus compañeros ya le advirtieron que no aceptaban mujeres. Le contaron que hacía algunos años había habido una estudiante mujer y que había tenido relaciones con un compañero. A partir de entonces, Lovell se rehusó a admitir más mujeres.

Sin muchas esperanzas de ser admitida, Jocelyn Bell solicitó su admisión para hacer el doctorado en Cambridge. Para su sorpresa, fue admitida, aunque sufrió del síndrome del impostor (ansiedad de que uno no merece estar donde está) en esta institución.

burnell2Durante los dos primeros años en Cambridge, bajo la supervisión de Anthony Hewish, su trabajo consistió en la construcción, junto con otra media docena de estudiantes, de un radiotelescopio diseñado para estudiar cuásares. Era un trabajo físicamente pesado y ella era la responsable de conectar los 200 kilómetros de cables. Al tercer año, el telescopio empezó a funcionar y Jocelyn analizaba manualmente los 30 metros de datos que se generaban en tiras de papel diariamente. En estos metros y metros de papel, marcaba lo que creía que eran cuásares o interferencias de origen humano. De vez en cuando, al mirar cierta parte del cielo, aparecían señales que no parecían exactamente cuásares ni interferencias, ocupando como 0,6 cm del papel.

Jocelyn no podía explicar esta radiación y decidió concentrarse en darle seguimiento. En parte, por su deseo de entender exactamente cómo se estaba comportando el telescopio y en parte porque estaba preocupada de posibles fallos en el cableado que ella había instalado.

Tras observar esta extraña radiación varias veces, la llevó a Anthony Hewish. Al mirarla más de cerca, encontraron que se veían claramente oscilaciones a intervalos regulares, por lo que Hewish lo descartó en un principio como una interferencia proveniente de algo hecho por el hombre. Tras un mes de pruebas, lograron establecer que no era un defecto del equipo y que la señal provenía de algún objeto a unos 200 años luz de la tierra. Se barajó la posibilidad de que se tratara de señales de una civilización extraterrestre, de hombrecitos verdes (little green men), pero pronto Bell pudo descartar esta posibilidad. Un objeto tremendamente denso tenía que estar produciendo estas radiaciones. Jocelyn Bell había descubierto un púlsar. Pronto descubriría tres más.
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La publicación de los resultados llamó la atención de los medios. El Daily Mail incluso publicó la noticia con el encabezado de “Chica descubre hombrecitos verdes”. Lo que siguió fue muy frustrante para Jocelyn. En los artículos se hablaba de su apariencia, de sus medidas, y en las entrevistas le preguntaban cosas como si era más o menos alta que la princesa Margarita o si tenía novio. No podía ser grosera con los medios ya que su laboratorio necesitaba la publicidad y ella necesitaba todavía finalizar su doctorado. Su estoicismo a menudo se confundía con docilidad.

El descubrimiento de los púlsares fue merecedor del premio Nobel en 1974, el cual la academia sueca concedió a Hewish, (junto con Sir Martin Ryle). El desaire a Jocelyn Bell causó mucha controversia, pero Jocelyn aprendió a vivir con esa injusticia. Hewish era el jefe del equipo y Bell cree posible que la Academia Sueca ni siquiera supiera que ella existía.

Tras presentar su tesis, Jocelyn contrajo matrimonio con Martin Burnell, con el que tuvo un hijo. El trabajo de Martin como empleado de gobierno les llevó a viajar constantemente, por lo que Jocelyn tuvo que buscar trabajos de medio tiempo en astronomía y física que le permitieran cuidar de su familia ahí donde destinaran a su marido durante 18 años. Esto le permitió explorar varias facetas de la astronomía (como astronomía de rayos X y rayos gama) y la docencia, e incluso darse cuenta de que tenía interés y afinidad por la divulgación. Sin embargo, trabajar de medio tiempo no era bien visto: sus colegas consideraban esto una falta de compromiso y la sociedad como mala madre.

En 1993, Joselyn Bell Burnell se divorció y, con si hijo ya adulto, pudo volver a la vida académica a tiempo completo a estudiar estrellas binarias. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos, y fue nombrada Dama de la Orden del Imperio Británico en 2007. Ha sido profesora visitante en Princeton y en Oxford, y presidenta de la Royal Astronomical Society. Bell Burnell dedica gran parte de su tiempo a la divulgación de la astronomía la física, y en particular a y a impulsar el papel de las mujeres en la ciencia.

Hoy en día es presidenta de la Royal Society de Edimburgo.

Fuentes:
The Life Scientific: Jocelyn Bell Burnell
Famous Scientists – Jocelyn Bell Burnell
Stem Courses- chapter 7. Bell
El universo de Jocelyn Bell Burnell
Jocelyn Bell Burnell

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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