No solo letras

No solo letras: El mundo y sus demonios

Hoy no les traigo un libro nuevo a la sección, ni siquiera un libro desconocido o poco valorado, sino que les traigo uno de esos libros de los que casi todos los que nos colgamos la etiqueta de escéptico hemos presumido de leer.

Hoy vamos a hablar de El mundo y sus demonios (The Demon-Haunted World, 1995), hablemos de Carl Sagan.

Si le preguntan a cualquier escéptico sobre Carl Sagan será raro que no le conteste en detalle sobre su vida, obras y milagros, ejem. Y casi seguro que el título del libro que hoy comentamos también salga a relucir en la conversación como una de las lecturas imprescindibles para conocer su labor.

Hasta hace bien poco yo no había leído a Sagan, lo reconozco. Bueno, sí que lo había leído, pero había sido su novela Contacto (Contact, 1985) y antes de saber que existía algo llamado escepticismo y que él era uno de sus exponentes. También reconozco que comencé a leer sus ensayos con uno de los más densos: El cerebro de Broca (Broca’s Brain, 1979); y a pesar de todo me fascinó.

De Sagan me fascina la cercanía, a pesar de que hayan pasado ya casi veinte años desde que publicó El mundo y sus demonios; con otros divulgadores y escépticos es muy difícil empatizar, compartir experiencias, pero con él no es así, es capaz de transmitirnos una idea del escepticismo empática y respetuosa y a la vez feroz con la pseudociencia y el engaño.

Otra de las razones por las que recomendar leer a Sagan es la sencillez de sus escritos: escribe para todos, incluso para aquellos con las ideas más peregrinas sobre la ciencia y su método o para los que no tienen ni eso. La idea más compleja él la resume en un pequeño parrafito que te permite tener un conocimiento general sobre lo que está hablando. Eso es divulgación, eso es acercar la ciencia al público.

Si hemos de recuperar una cita de El mundo y sus demonios, que sea ésta sobre divulgación:

Yo sostengo que la divulgación de la ciencia tiene éxito si, de entrada, no hace más que encender la chispa del asombro. Para ello basta con ofrecer una mirada a los descubrimientos de la ciencia sin explicar del todo cómo se lograron.

Hablemos del libro: publicado en 1995, tiene como objetivo explicar el método científico a cualquiera que quiera comprenderlo, conozca la ciencia o no, y puede considerarse también como un manifiesto o manual escéptico y de pensamiento crítico.

Podríamos pensar que se haya quedado obsoleto después de tantos años, pero ni mucho menos. Las pseudociencias que se explican en el libro siguen existiendo (y con razón, la pseudociencia no evoluciona, la ciencia sí lo hace), los problemas con la educación científica a niños y jóvenes también, y la discriminación racial, sexual, por privilegios siguen hostigando al débil.

Sagan defiende el escepticismo como modo de vida y defensión ante las amenazas de los demonios que pueblan el mundo, sí; pero también es crítico hacia él: critica el tono autoritario que se utiliza en ocasiones para desacreditar a la pseudociencia, lo poco críticos que somos con nosotros mismos ante una nueva idea que se rechaza solo por ser nueva, la discriminación a la que como escépticos sometemos a algunos colectivos (sexual, racial, como individuos privilegiados).

También critica el sistema educativo de Estados Unidos, aunque por extensión, podríamos identificar la crítica con cualquier otro. Nos plantea que todos los niños son científicos por naturaleza, todos estamos interesados en saber cómo funciona el mundo que nos rodea; pero en cuanto nos sometemos a los engranajes del sistema educativo la ciencia pasa en muchas ocasiones a un segundo plano o incluso a ser un tabú. Niños curiosos dejan de preguntar con el tiempo porque molestan al profesor o porque sus compañeros se burlan de ellos. Jóvenes sin medios económicos desperdician su talento científico por el paupérrimo sistema de becas y apoyos para estudiar.

Podríamos catalogar El mundo y sus demonios en el top ten de las lecturas escépticas a recomendar, aunque en algunos pasajes se haga pesado por las innumerables cartas de lectores que Sagan adjunta para ilustrar sus ideas sobre la sociedad. En un primer momento el libro puede parecer pasado de moda porque el hilo conductor es el fenómeno OVNI, que en la actualidad es mucho más marginal que en los años 1990, pero conforme pasamos páginas descubrimos que no solo se habla del fenómeno OVNI, sino que solo es una excusa para hablar de mucho más, para hablar de todo, de la vida, el universo y todo lo demás (si me permiten la referencia).

Bonus: éste es el libro del cual todos hemos sacado alguna vez el ejemplo del dragón en el garaje, y si quieren pasar un buen rato con sus pequeños escépticos pueden echarle un vistazo a este precioso libro ilustrado Dragon In My Garage. Daniela me dio el chivatazo.

Siendo objetivos, el libro se merece un sobresaliente, por lo que le concedemos cuatro estrellas de un máximo de cinco.

¿Tienen algo que contarnos sobre el libro? Nos lo pueden dejar en los comentarios. Y si quieren recomendarnos alguna lectura para la sección pueden hacerlo también allí o en nuestro contacto.

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silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

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