FeminismoPosts desde Skepchick

Posts desde Skepchick: Pero es solo un cumplido

Hace poco tuve una discusión con un hombre sobre el acoso callejero que enfrentan las mujeres. Profesó que solo se trata de cumplidos coquetos que las mujeres son demasiado sensibles para entender. Muchas de las mujeres con las que estaba discutiendo trataban de explicar las miradas lascivas, la cultura de la violación, y un montón de otras cosas para explicarle que su experiencia no era representativa de lo que es la experiencia de una mujer con estas cosas.

Digamos que soy un hombre transexual que vivió la mayor parte de sus 42 años presentándose como mujer. Es cierto. Lo soy. Digamos que, al igual que muchas mujeres por ahí, tengo un montón de experiencia con el acoso callejero, y la atención masculina no deseada, lo cual es cierto. Ahora digamos que ahora me presento principalmente como hombre, y en ocasiones flirtean conmigo hombres interesados, lo que también es cierto.

Esto significa que, cuando me dices que el acoso callejero del tipo “¡Hola guapa! ¡Bonitas tetas!” es sólo un cumplido, creo que estoy en una posición única para decir que no lo es en absoluto. Hay una clara diferencia en las dos experiencias. A simple vista podrían parecer comparables, pero hay mucho más en todo esto.

Cuando un hombre flirtea conmigo como hombre, es muy coqueto, incluso cuando entran fuerte. Me siento perfectamente seguro diciéndoles que no me interesa. Nunca un hombre ha tenido una reacción violenta cuando le digo que no, gracias. A veces, son muy amables sobre ser rechazados, y a veces les da vergüenza. Nunca me ha pasado que alguno de estos chicos empiece a gritarme insultos en el momento en que les digo que no.

Mount_Pleasant_Postcard_4_1-300x167

Tampoco me ha pasado que un tipo me siga por la calle en su coche gritándome cuando me presento masculinamente. Nunca me ha seguido un tipo cuando me bajo del autobús, comentando groseramente y en voz alta sobre mis “atractivos”. Nunca he tenido que fingir estar en el teléfono para que el tipo siguiéndome por todo el supermercado me dejara sola, porque tenía que salir a un estacionamiento oscuro con zapatos de tacón, y no estaba seguro de poder huir.

El flirteo agresivo es una cosa, pero la agresividad a la que muchas mujeres se enfrentan no es coqueteo, es agresión pura y simple. Es una amenaza implícita. Esta es la razón por la que tantas mujeres estoicamente ignoran a los acosadores callejeros. No tienen idea de si al enfrentar a ese idiota él va a explotar.

Sentí que mi compañero de debate estaba ignorando deliberadamente estas diferencias, pero quien sabe, puede ser que nunca haya visto nada de esto. Muchos hombres parecen verdaderamente horrorizados por este comportamiento cuando son testigos de ello. Es un poco de privilegio masculino poder caminar por la vida y nunca saber a lo que se enfrentan sus seres queridos femeninos.

Hay una diferencia real muy visceral en los dos comportamientos. Cuando un hombre flirtea conmigo, con mi aspecto actual de hombre varonil, siento que me está tratando como una pareja potencial. Veo que me mira a los ojos, para ver cómo reacciono. Soy alguien que quiere que reaccione favorablemente. Siento que mi consentimiento al flirteo es muy deseado. Soy un posible rollo, o una posible cita.

Cuando solía presentarme como mujer, mi consentimiento a este “flirteo” ni siquiera era una preocupación. Ni uno solo de mi interminable número de acosadores callejeros me miró a los ojos para ver cómo me sentía. A menudo, ellos miraban a sus amigos, porque yo era sólo un objeto o utilería en sus bromas mutuas. Yo no era una persona a ser considerada en estos escenarios.

Esa es la gran diferencia. En un escenario soy tratado como persona, y en el otro, soy un objeto.

Es por eso que, a pesar de haber una semejanza superficial entre los dos comportamientos, en el fondo, no son en absoluto iguales. No es sólo un cumplido. Ni siquiera es flirteo. La diferencia en la forma en que los hombres coquetos actúan y en la que los hombres agresivos y verbalmente abusivos actúan, es abismal.

SOBRE EL AUTOR
wolsey wolsey
Soy un hombre trans, cuarentón y casado. Me gustan los gatos, minecraft y la gelatina.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

——
Posts desde Skepchick es una sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt , Grounded Parents y, por supuesto, Skepchick.

Previous post

Fugaces: Vergüenzas, manos largas y curas opinando sobre el matrimonio

Next post

El video de la semana: ¡Espérame mamá!

Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

No Comment

Leave a reply