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Posts desde Skepchick: Tienes derecho a conservar la ciencia

Este fue un post cruzado entre Skepchick y Teen Skepchick, publicado originalmente el 12-05-2012. En Skepchick se publicó en el Día de los Derechos Humanos y, aunque la situación de la autora y los hechos generales relevantes hayan cambiado, el punto principal del post sigue siendo relevante.

Antes no me excitaba demasiado el movimiento escéptico. No es que creyera en muchas tonterías, pero tampoco me entusiasmaban demasiado el lago Ness ni el Bigfoot ni las abducciones extraterrestres. Es más, al no ser una persona de ciencias, no me parecía tener nada que añadir.

Como los lectores habituales de este blog sabrán, estudié Derecho, y me gusta enseñar a los que no son abogados aquellos conceptos legales que uno no reconoce inmediatamente. Mi pasión principal han sido los derechos humanos, y he pasado mucho de mi tiempo desde que me gradué trabajando para hacer el concepto completo más popular en los EEUU. El escepticismo y la promoción de la ciencia siempre estuvieron por detrás de mi trabajo en pro de los derechos humanos.

Entonces se me ocurrió: promocionar los derechos humanos y promocionar la ciencia y la razón son la misma cosa. Dejadme explicaros.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es el documento internacional primario sobre los derechos humanos. La DUDH fue adoptada por las Naciones Unidas en 1948 como resultado de los horrores de la 2ª Guerra Mundial. Enumera varios derechos que damos por supuestos, como la libertad de expresión (Art. 19), y el derecho a un juicio justo (Art. 8). También hay algunos derechos menos aceptados, al menos en los EEUU, como el derecho a afiliarse a un sindicato (Art. 23), o el derecho a la educación (Art. 26).

Con el paso de los años, he pasado una buena porción de tiempo estudiando este y otros instrumentos de los derechos humanos, pero no fue hasta hace poco que me di cuenta del nexo que hay entre el saber científico y los derechos humanos. Este nexo es el Artículo 27 de la DUDH.

A saber:

Artículo 27

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

(Énfasis de la autora)

Interesante, ¿verdad? Todo el mundo tiene derecho a disfrutar de los avances científicos. Suena simple y directo. No quiere decir que todo el mundo tenga derecho a un iPhone, pero significa que el conocimiento tendría que fluir de una manera relativamente libre. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR, por sus siglas en inglés) amplía ese concepto en el Artículo 15:

Artículo 15

1. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a:
a) Participar en la vida cultural;
b) Gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones;
c) Beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

2. Entre las medidas que los Estados Partes en el presente Pacto deberán adoptar para asegurar el pleno ejercicio de este derecho, figurarán las necesarias para la conservación, el desarrollo y la difusión de la ciencia y de la cultura.

3. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la indispensable libertad para la investigación científica y para la actividad creadora.

4. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen los beneficios que derivan del fomento y desarrollo de la cooperación y de las relaciones internacionales en cuestiones científicas y culturales.

¡La historia se complica! Las naciones que forman parte del ICESCR se comprometen a promover, expandir y proteger el conocimiento científico. La comunidad internacional involucrada en los derechos humanos ha reconocido durante largo tiempo que la ciencia no es solo totalmente fantástica, sino que el acceso al conocimiento extraído estudiando el mundo que nos rodea es necesario para que nosotros, como pueblo, nos desarrollemos hasta nuestro máximo potencial.

Pensad por un momento sobre alguna legislación reciente en los EEUU. El mes pasado, en Tenesse se aprobó una ley que permite que los profesores de ciencias nieguen la evolución y el cambio climático sin consecuencias. Hace varios años, el panel de educación del estado donde vivo, Kansas, provocó titulares de alcance nacional al poner el “diseño inteligente” en las líneas maestras estatales sobre ciencia. Estos no son los primeros ataques contra la enseñanza de la ciencia y, desafortunadamente, no serán los últimos.

Estos ejemplos son esfuerzos gubernamentales para negar a sus ciudadanos (también conocidos como “humanos” o “gente”) el conocimiento científico. Cuando miras a estas interferencias en el contexto de los instrumentos sobre derechos humanos reseñados más arriba, empieza a parecer más serio.

No es solo que la negación de de la enseñanza adecuada de la ciencia sea una política estúpida, es la negación de unos derechos humanos. Claro que no es aplastar a población civil con puño de hierro, pero el propósito de los tratados y resoluciones sobre derechos humanos no es únicamente evitar la violencia. El propósito es ratificar la dignidad de cada ser humano, y dar a cada persona la oportunidad de desarrollarse hasta su pleno potencial. No todo el mundo tiene el mismo potencial. No todo el mundo llegará a ser un gran científico. Pero a nadie se le debería negar la oportunidad.

El estado tiene la responsabilidad de difundir el conocimiento científico y de animar el avance de la ciencia proporcionando la libertad para realizar investigaciones científicas. Nada de esto es posible sin una educación científica adecuada. No todo el mundo tiene acceso a internet o a una gran biblioteca. Pero la mayoría de gente en los EEUU tiene acceso a la escuela. Si las escuelas no proporcionan información científica precisa entonces se está dejando caer a todo el mundo, en más de un sentido.

Como activista de los derechos humanos, es necesario que mi trabajo sea luchar por la educación científica a todos los niveles. Como activista escéptica, es necesario que mi trabajo sea luchar por el derecho humano de toda la gente a aprender sobre ciencia y defender el conocimiento científico. Son dos caras de la misma moneda.

Imagen de portada: Naciones Unidas.

SOBRE LA AUTORA
MindyMindy es abogada y Editora Jefe de Teen Skepchick. Odia la ley y le encantan las estrellas. Puedes seguirla en Twitter y en Google+.

 

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents, Skeptability y, por supuesto, Skepchick.

 

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Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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