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Johnny, la gente está muy loca: Tierra Santa

¿Existe algún lugar donde la gente esté más loca que en Tierra Santa? Después de tener el placer de leer la novela gráfica del dibujante canadiense Guy Delisle llamada “Crónicas de Jerusalén” tiendo a creer que no.

cronicasdejerusalenEs que no hay otro lugar en el planeta donde tengan que convivir más facciones religiosas por metro cuadrado que en Jerusalén, donde levantas un piedra sagrada y debajo te encuentras otra piedra sagrada, para otra religión. O peor, te encuentras una misma piedra sagrada para tres religiones diferentes.

Eso es precisamente lo que pasa en el Monte del Templo (o Monte Moriá) en cuya explanada hay una roca muy, pero muy sagrada.

Para algunos judíos es nada menos que la roca fundacional de la creación, también el lugar donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a Isaac y Jacob soñó con la escalera al cielo. Dice la tradición que sobre esta roca fue dispuesta el Arca de la Alianza en el Primer Templo (o Templo de Salomón) y, cuando el Arca ya no estaba, la misma roca fue parte del Santo Santuario del Segundo Templo, donde solo el sumo sacerdote entraría una vez al año luego de un estricto ritual de purificación (que involucra cubrirse con las cenizas de una vaca roja joven) para así ser digno de visitar la mismísima presencia de Dios.

Los musulmanes consideran el sitio como el tercero más importante de su religión después de la Meca y Medina. Creen que en esa misma roca Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo… Ismael, y que el profeta Mahoma despegó desdé ahí montado en un animal mitológico alado acompañado del Ángel Gabriel como parte de su viaje al Séptimo Cielo. Cuando Jerusalén pasó a dominio musulmán, y con el Segundo Templo judío ya destruido siglos antes, fue levantado en la explanada del monte (y sobre las ruinas del templo judío) un monumento para contener la preciada piedra llamado El Domo de la Roca. Posteriormente, el sitio fue tomado por los cristianos y transformado en iglesia, atendiendo a la tradición bíblica de las visitas de Jesús al templo y también a la mitología del Antiguo Testamento.

Hoy en día el Domo de la Roca se encuentra nuevamente bajo dominio musulmán, para desgracia de los judíos, que no pueden acceder al lugar más sagrado en el Universo para su credo. Es más, toda la explanada del Monte Moriá es de dominio musulmán, donde hay además una mezquita. El acceso es controlado severamente y se prohíbe tajantemente el ingreso al complejo de símbolos religiosos diferentes a los del Islam. Ni si quiera se permite la presencia de textos en hebreo. Por su parte, el gobierno israelí no le hace nada fácil la entrada a las zonas de peregrinación de Jerusalén a los palestinos (musulmanes y cristianos)

A algunos judíos ortodoxos les gustaría que absolutamente nadie pisara la gran explanada, ni siquiera ellos mismos, ya que el Santo Santuario aún existe y está siendo profanado. Grupos extremistas judíos han intentado tomarse el lugar sin éxito. Otros están en campaña activa para reconstruir el Templo y así permitir la llegada del Mesías, ayudados incluso por grupos cristianos estadounidenses, que creen que solo con la construcción del Tercer Templo es posible el Armagedón… El problema es que para que eso pase el Domo de la Roca y la mezquita deben ser destruidos (Hola, invierno nuclear). Por ahora solo les queda conformarse con el pequeño trozo que queda de lo que alguna vez fue un muro de contención de la explanada del Segundo Templo, me refiero al Muro de los Lamentos, que es tan solo un fragmento de 60 metros de largo accesible desde el barrio judío, el resto del muro está tapado por los edificios del barrio musulmán (algo así como otros 428 metros).

Por su parte, las iglesias cristianas orientales consideran que, una vez consagrada, una iglesia no puede servir sino ese propósito, y como la iglesia que alguna vez fue el Domo era bizantina, para ellos el sitio aún les pertenece… ¿Y creen que con esto termino? Pues no, a los Romanos también les dio con erigir un templo ahí mismo, pero a Júpiter.

El anterior es solo un pequeño ejemplo de lo que retrata Guy Delisle en su novela, donde muestra no solo a Jerusalén pero también a Cisjordania como lugares de extremo fanatismo y sinsentido. Tristemente gracioso es el pasaje donde relata cómo distintas sectas cristianas se disputan el que se supone es el Santo Sepulcro. Interesante también es descubrir lo parecidas que son las tradiciones musulmanas y judías, cosa que me hizo recordar esto.

Todo el libro está obviamente enmarcado en el terrible conflicto territorial entre Israel y Palestina, con una Cisjordania en la que los palestinos están cada día más acorralados, y en la que deben pasar incontables controles militares para desplazarse, mientras los asentamientos israelíes se expanden, la construcción de la barrera israelí de Cisjordania sigue su curso por su polémico trazado y la población civil vive con temor a atentados y bombardeos terroristas.

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¿Hay una salida al conflicto? Claramente no con la ayuda de gente que venera a una roca.

Otros libros del autor que he leído y recomiendo mucho (y que están llenos de gente muy loca) son:

− Pyongyang (un vistazo a la loca e impenetrable Corea del Norte)

− Crónicas Birmanas (mezcla fascinante de Budismo y dictadura militar)

− Shenzhen (Comunismo a la China)

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“Johnny, la gente está muy loca” es una nueva sección dedicada a exponer las más bizarras, ridículas y espantosas creencias y tradiciones que se le ocurren a la gente.

Imagen de cabecera de aquí. Las otras son de acá: 1, 2 y 3.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

1 Comment

  1. June 17, 2014 at 9:00 pm —

    “Venerar” es un verbo que da repelús, sea cual sea el complemento directo que lleve detrás.
    El conflicto en esa zona es pure geoestrategia; solo que, en lugar de pelearse por petróleo o por minerales raros, se pelean por una idea, por el poder que da la idea de un dios sobre tanta y tanta gente.

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