Anti-cienciaEscepticismoPosts desde Skepchick

Posts desde Skepchick: Paternidad moderna – es naturalmente falaz

Estoy harto de las gilipolleces de los progenitores excesivamente celosos. Parece que cada decisión, desde la concepción hasta la universidad, es analizada por el culto a la súper-paternidad. Hay una subsección de este culto que se les ha ido de las manos, hasta el punto de ser peligrosamente irresponsable: el movimiento de la crianza natural.

Momento de las confesiones sinceras: Hola, mi nombre es Steph, y era una madre natural.

Es cierto. Di a luz con comadronas (comadronas enfermeras certificadas en un hospital), di el pecho (tanto y durante tanto tiempo como pude), usaba pañales de tela, dormía junto a mis hijos, hacía mi propia comida orgánica para bebés con productos cultivados en casa y luego practiqué el destete dirigido (también conocido como tablas de comida para bebés), tengo nueve porta-bebés de todo tipo, practico la disciplina tierna, fabricaba mis propios productos de limpieza, utilizaba aceite de coco como crema para el culo, me lavaba el pelo con bicarbonato y vinagre, e incluso moderaba dos grupos de Facebook sobre crianza natural. Me vi comprando e incluso haciendo cosas bajo argumentos de “natural es mejor”. Y aunque sigo haciendo algunas de estas cosas – disciplina tierna, llevar a cuestas a mis hijos, dormir con ellos, cultivar un huerto – ya no me llamo a mí misma una madre natural.

¿Por qué? Me di cuenta de lo peligroso que este movimiento puede llegar a ser. Además, pasé a ser un objetivo y a tener que defender mis elecciones – todas, desde la elección de un parto en el hospital, recibir la epidural, el parto inducido a causa de la pre-eclampsia (¡los nervios!), el uso de anticonceptivos, tener que suplementar la lactancia con leche en polvo (para evitar que mis hijos murieran de hambre), trabajar fuera de casa y vacunar a mis hijos para poder dejarles ver Wonderpets, usar protector solar y comer los productos convencionales. Me di cuenta de que como mujer, escéptica y feminista, no debería asociarme con un movimiento que avergüenza a las mujeres y utiliza el miedo para motivar a la gente a tomar decisiones no seguras.

Si uno pasa algún tiempo en un entorno de crianza natural, descubrirá algunos temas clave.

27 Comic

– ¿Sabíais que a los niños en Norteamérica se les obliga a sentarse en clase todo el día? Y si se mueven, se excitan o hacen demasiado ruido, les dan drogas para que estén tranquilos. La principal manera en que hacen ejercicio es jugando a videojuegos, y la mayoría de su comida es falsa y llena de peligrosos compuestos químicos. – ¡Eso es terrible! Deberíamos conseguir unas donaciones para ellos.

Natural es bueno; no-natural es malo. Idealizar el pasado y/o culturas antiguas o no occidentales es normal, y las conversaciones son a menudo aliñadas por nuestros privilegios, con un toque de racismo y/o la falta de reconocimiento de que algunas personas viven de la manera que lo hacen porque tienen que hacerlo, no porque lo elijan o porque ese estilo de vida sea ideal o saludable.

Planificación familiar, especialmente anticonceptivos basados en hormonas (que no son “naturales”, y recuerda, natural es bueno, no-natural es malo). En su lugar, se recomienda monitorizar los ciclos menstruales y conocer tu cuerpo.

A favor del parto en casa, incluso para los pacientes de alto riesgo; en contra de  la regulación de las comadronas y/o demandas en contra de comadronas negligentes porque es malo para el movimiento; en contra del parto en el hospital; en contra las intervenciones durante el parto (si una mujer las escoge, es porque es débil o porque se la ha intimidado); en contra de los ginecólogos, con la sensación genérica de que los ginecólogos están en contra de las mujeres, no apoyan otras opciones en cuanto al parto y fuerzan intervenciones inseguras en mujeres pobres, inocentes y vulnerables; en contra de las cesáreas, incluso para mujeres en situaciones en las que está médicamente indicado. Recordad, la cirugía no es natural; no-natural es malo. Hacen avergonzarse a las mujeres que tuvieron que o decidieron tener intervenciones durante el parto.

“Lactivismo” extremo a favor de dar el pecho por los absolutistas de la lactancia (me niego a llamarlos nazis) que demonizan la leche en polvo, que desalientan cualquier cosa que no sea “exclusivamente dar el pecho” (meted aquí un coro de ángeles cantando), incluso en casos como el mío en los que el bebé necesita un suplemento para crecer y desarrollarse, o en los casos en que un bebé no tolera la leche materna. La gente recomienda donar leche para intercambios informales, y también recetas no seguras y no reguladas para hacer leche en polvo casera, en oposición a la leche en polvo comercial, porque una vez más: natural es bueno; no-natural es malo; hacen avergonzarse a las mujeres que no pueden o no quieren amamantar o utilizar la leche de donantes o que no “se esfuerzan lo suficiente” para superar los retos de dar el pecho.

Anti-vacunas y padres a favor de “educarse” a sí mismos acerca de los llamados peligros de la vacunación; alentar a los padres a tomar sus propias decisiones y confiar en sus instintos, en lugar de confiar en su médico o en las recomendaciones del gobierno; hacen avergonzar a los padres que vacunan, o los acusan de ser estúpidos, mal informados o engañados por la comunidad médica o por el gobierno médico, que tiene malas intenciones o motivos oscuros.

A favor de los remedios naturales para enfermedades leves e incluso graves; confían en los suplementos o en los remedios naturales por encima de los medicamentos; evitan las visitas al médico y expanden sus propios consejos médicos y la tranquilidad; hacen avergonzar a los padres que buscan ayuda médica para sus hijos o que optan por una solución médica.

A favor de los quiroprácticos en lugar de la atención médica o de la terapia física incluso para problemas no relacionados con la columna vertebral; creencia de que la quiropraxis puede curar una gran variedad de enfermedades, condiciones médicas, alergias e incluso hacer girar a los bebés que vienen de nalgas.

Miedo a productos químicos y toxinas; el miedo abrumador a que cualquier cosa no-natural que pongamos en nuestros cuerpos o en los cuerpos de nuestros hijos pueda ser perjudicial; esto a menudo va emparejado con una confianza en las sustancias naturales (el plomo es natural; el uranio, también natural).

El miedo a los transgénicos y la creencia de que los alimentos orgánicos, provenientes de animales que pastorean y que no viven en jaulas son mejores para ti, incluso cuando se les enfrenta a la evidencia de que no son nutricionalmente diferentes o que los transgénicos podrían ser útiles.

El miedo a las corporaciones y a la abrumadora creencia de que si una empresa está ganando dinero deben tener malas intenciones, y sin embargo una abrumadora confianza en las empresas que fabrican suplementos y remedios naturales; llaman cómplices de esas empresas a cualquier persona que les contradice (yo aún estoy esperando mis cheques – BigPharma y Monsanto, mandadme un privado para que os dé mi dirección).

Temor al gobierno y desconfianza en la información que viene de fuentes gubernamentales.

En resumen, toda esta cultura se basa en una falacia lógica, confía en el miedo y la vergüenza para motivar, y promueve prácticas peligrosas e irresponsables. Es como una religión. En serio.

En uno de los grupos que yo moderaba, un grupo ateo de padres naturales, un amigo una vez preguntó: “¿Cómo conjugáis vuestras creencias en charlatanerías con vuestro escepticismo en cuanto a dios o a la religión?” Qué gran pregunta. Uno para la cual nadie tenía una gran respuesta. Parece que hay mucha disonancia cognitiva por ahí.

Como escépticos, ¿realmente creéis que un quiropráctico puede curar vuestras alergias mediante la realineación de una fuerza especial en vuestro cuerpo? ¿Creéis en los collares de ámbar para la dentición o en la homeopatía? ¿Podéis realmente ignorar la ciencia y la evidencia y permitir que la cultura de “la naturaleza es buena” sea la que guíe vuestra toma de decisiones?

Para mí, la respuesta fue, y es, no.

Hola, mi nombre es Steph, y soy una madre basada en la evidencia.

Crédito de la imagen de portada: Steph, todos los derechos reservados.

Crédito de la imagen: vancouvernurtitionist.com

SOBRE LA AUTORA
StephSteph es mamá de los dos mejores hijos del planeta, y trabaja a tiempo completo. Viven una feliz vida secular en una pequeña ciudad del medio Oeste. Cuando no está ocupada llevando una organización sin ánimo de lucro, Steph se divierte acurrucándose, haciendo pasteles, cuidando su jardín y poniéndose en forma. Steph se considera a sí misma una mamá semi-naturalista (de la variedad de dar el pecho, usar pañales de tela, dormir junto a sus hijos, cultivar su huerto), pero confía en la ciencia, las evidencias y el sentido común para guiarse. Ha estado activamente involucrada en los derechos de reproducción y los movimientos para la salud de las mujeres durante casi 20 años.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

—–

Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents, Skeptability y, por supuesto, Skepchick.

 

Previous post

Fugaces: Detenidos por sus creencias, por no tenerlas, y hasta por bailar

Next post

La imagen de la semana: oruga con cara de calavera

bruno

bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

No Comment

Leave a reply