¡Dioses!Religión y espiritualidad

¡Dioses!: Huitzilopochtli

En esta nueva entrega de ¡Dioses! no nos vamos a mover de México, sus diferentes y ricas culturas precolombinas podrían ocuparnos todo el blog, así que intentaremos hacerles justicia con estos pequeños resúmenes.

El dios protagonista de hoy viene de la religión de los mexicas y es uno de sus principales exponentes. Como dios del Sol y la guerra, demos la bienvenida a Huitzilopochtli.

Pero no podríamos hablar de él sin hablar de su madre y de su hermana, principales protagonistas de su nacimiento y de las circunstancias en las que lo hizo.

La madre de Huitzilopochtli es Coatlicue, diosa de la fertilidad y patrona de la vida y de la muerte.

La concepción de Huitzilopochtli tuvo lugar cuando Coatlicue se encontraba barriendo (haciendo penitencia) en Coatepec, la Montaña de la Serpiente. Mientras ésta se encontraba ocupada con sus labores, una bola de plumas descendió del cielo y Coatlicue la acogió en su seno entre sus ropas. Cuando terminó sus quehaceres, fue a buscar la bola de plumas, pero ya no se encontraba allí, sino que se había introducido en su vientre y ya estaba gestando a Huitzilopochtli.

Coyolxauhqui, hija de Coatlicue y diosa lunar regente de las estrellas (sus hermanos) se enteró de que aquella estaba embarazada y, al desconocer al padre de la criatura, se lo tomó como una afrenta para la familia, con lo que decidió acabar con su madre y con el hijo no nato. Armó a sus hermanos para la guerra y se dirigieron Coatepec.

Al enterarse Coatlicue de lo que tramaba su hija, subió a lo más alto de la montaña y allí esperó la llegada de los guerreros. Pero con lo que no contaban ninguna de las dos es que uno de ellos traicionó a su señora y contó a Huitzilopochtli los planes de su hermana, por lo que la llegada de ésta no lo sorprendió.

Huitzilopochtli nació ya con cuerpo de adulto y pertrechado para la batalla. Con suma facilidad cortó la cabeza de su hermana con un hacha (cabeza que ahora es la luna) y arrojó su cuerpo ladera abajo, con lo que Coyolxauhqui quedó totalmente desmembrada y así se representa en los relieves hallados en el Templo Mayor de Tenochtitlan. Sus hermanos sucumbieron o huyeron despavoridos, por lo que ahora son las estrellas.

Con semejante nacimiento ya pueden imaginarse que Huitzilopochtli no será un dios pacífico, y aquí viene la parte menos poética de la historia. A Huitzilopochtli, como dios del Sol, se le hacían sacrificios humanos para alimentarlo y que así éste pudiera salir durante otro ciclo más. La fiesta en su honor, cuando se celebraban los sacrificios, era una vez al año y correspondería con nuestro 19 de diciembre.

La ofrenda que se le hacía a Huitzilopochtli estaba constituida por prisioneros de guerra de habla nahuatl y casi siempre provenientes de alguna batalla florida. Las batallas o guerras floridas eran acuerdos entre las distintas ciudades para organizar combates rituales en los que se capturaban prisioneros para su posterior sacrificio al dios correspondiente.

En estos sacrificios, cuatro sacerdotes sostenían al prisionero por las extremidades y un quinto le extraía el corazón con un afilado cuchillo de obsidiana, para más tarde desmembrarlo y arrojarlo por las escaleras del Templo Mayor.

Pero no se horroricen (demasiado, todavía), los sacrificados eran drogados previamente, ya que los gritos de dolor y agonía podrían afear el ritual. Y además se consideraba un honor ser sacrificado a Huitzilopochtli, ya que los guerreros muertos en batalla, los que morían sacrificados y las mujeres que morían en el parto tenían ganado el paraíso y, esto no está muy bien documentado, podrían volver a este mundo en forma de mariposas. ¿No es precioso?

Si quieren leer el relato sobre el nacimiento de Huitzilopochtli, pueden verlo aquí en nahuatl y en español.

Si se están preguntando cómo he conseguido escribir tantas veces Huitzilopochtli sin equivocarme, no lo he hecho, no se hacen una idea de lo que me ha costado hacerlo y las correcciones que han sido necesarias.

Si creen que no es posible pronunciar ninguno de los nombres que aparecen en este artículo, pregúntenle a Daniela, ella ha sido quien lo ha recomendado y asegura que es capaz de hacerlo. ¡Brujería!

Y si tienen sugerencias sobre nuevos dioses pueden dejárnoslas en los comentarios.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

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