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Post desde Skepchick. “Inspiradoras” intersecciones coránico/bíblicas: El sacrificio de Abraham

Aviso. Entre los temas de este post se encuentran: abuso infantil, intento de asesinato, sacrificio de animales.

Ayer (N del T. Se refiere al 15 de Octubre de 2013) fue Eid ul-Adha, o la Celebración del Sacrificio, para todos los Musulmanes alrededor del mundo. El otro “Eid” (Eid al-Fitr, o la Fiesta de la ruptura del ayuno) marca el final del Ramadán. El Eid ul-Adha, en tanto, conmemora una parte de la historia de Abraham, llamado Ibrahim en árabe, y también la culminación de los muchos rituales del Hajj (peregrinación a la Meca)

La historia coránica de Ibrahim varía un tanto de la bíblica, mayormente en el tema de cuál de los hijos es objeto de sacrificio y en la cantidad de detalles entregada, pero en esencia es la misma. En el Antiguo Testamento, el hijo que Abraham ofrece a Yahveh es Isaac (Ishaq en árabe), hijo que resulta ser el progenitor de los judíos, mientras que en el Corán, es Ismael (Ismail en árabe) quien es ofrecido, el que a su vez sería el padre de los árabes.

ismailibrahimEn el Corán, la historia comienza con Ibrahim soñando con Alá diciéndole que le ofrezca a su hijo en sacrificio. El sueño se repite hasta el punto en que Ibrahim llega a pensar que es una orden de Alá. Ibrahim, entonces, le pregunta a su hijo si está dispuesto a ser sacrificado, a lo que este accede. En el camino hacia el punto donde se supone que debe rebanarle la garganta a su hijo, Ibrahim es tentado tres veces por Shaitán (Satán) para que desobedezca la orden entregada en sueños por Alá. En cada uno de estos encuentros Ibrahim le arroja pequeñas piedras para ahuyentarlo. Cuando finalmente llega al lugar donde su sueño le ha indicado que debe degollar a su hijo, lo ata y se venda sus propios ojos, ambas acciones a petición de Ismail. Justo antes de que el cuchillo toque la garganta de su hijo, un ángel baja desde el cielo y reemplaza a Ismail por un carnero. El ángel le informa a Ibrahim que ha pasado la prueba de fe que Alá le ha puesto.

Hoy en día, los musulmanes realizando el Hajj apedrean tres pilares, cada uno dispuesto en los puntos donde supuestamente el Diablo tentó a Ibrahim para que no cumpliera la voluntad de Alá de cortarle el pescuezo a su hijo (N del T. Los tres pilares fueron reemplazados por muros en 2004 por las autoridades saudíes para evitar que los fieles se apedrearan mutuamente por accidente). Todos los musulmanes que pueden costearlo, sin importar que estén haciendo la peregrinación a la Meca ese año o no, sacrifican una oveja o cabra (u otro animal halal si es que no hay ovejas o cabras disponibles) para celebrar el sacrificio de Ibrahim. La historia se enseña a los niños como una lección de obediencia hacia los padres y hacia Alá.

Todo esto me deja asqueada, por decir lo menos. Me pregunto qué tipo de gente puede justificar tal clase de relato, enseñárselo a sus hijos, conmemorarlo y celebrarlo, defenderlo de quienes lo ven con horror. Luego, recuerdo.

Yo.

Yo era exactamente ese tipo de persona. El relato era una parte importante de mi jornada en el Eid y participaba con mucho entusiasmo en los rituales. Antes de comenzar a dudar de mi fe, ya había usado un cuchillo para sacrificar al menos tres vacas y dos cabras con mis propias manos (tan pronto como las dudas más insignificantes se instalaron en mi cabeza, descubrí que nunca más sería incapaz hacerlo). Existe incluso una foto mía vistiendo hijab y sosteniendo la cabeza cortada de una cabra. Teológicamente hablando, yo defendía la crueldad de la historia ante otras personas diciendo que era sólo una prueba de fe, y que finalmente ni siquiera un solo cabello de Ismail fue dañado, que Ibrahim fue bendecido después con otro hijo debido a su lealtad hacia Alá, que Alá es más sabio, que la vida es difícil y que esta fue la dificultad que Ibrahim tuvo que enfrentar para probar la fortaleza de su convicción y su carácter como profeta y amigo de Alá.

¿Habría yo alguna vez sostenido un cuchillo contra la garganta del bebe de mi hermano porque resulta que tuve un sueño donde mi dios me dijo que lo hiciera? No. Se me hubieran revuelto las tripas y hubiera orado a Alá para que apartara de mi esas diabólicas pesadillas. Si los sueños se hubiesen repetido, le habría pedido a mi madre que me llevara derecho a un centro de salud mental, y hubiese llorado todo el trayecto, asustada y perturbada porque mi mente obviamente enferma me estuviese volviendo contra el hermano que tanto quiero.

Por otro lado, estoy segura de que si Ibrahim hubiera existido, habría encontrado cualquier excusa, ya sea su deidad u otra, para justificar las alucinaciones y sueños que le llevaron a casi matar a su hijo. Es enfermizo que un día de fiesta se construya alrededor de tal persona, pero afortunadamente, como pasa con muchas otras fiestas basadas en historias truculentas, hay mucho en ella que no tiene nada que ver con sus orígenes, especialmente porque muchos musulmanes que no están tan dolorosamente conscientes del relato como yo. Cada año, me recuerdo a mi misma seguir su ejemplo y enfocarme en mi familia, mis amigos y la comida.

SOBRE LA AUTORA
HeinaHeina Dadabhoy pasó su infancia siendo una musulmana practicante, y nunca en su cabeza habría creído que crecería hasta ser una atea feminista humanista secular, o, en otras palabras, una Escéptica. Ha sido participante activa en organizaciones y eventos ateos dentro y en los alrededores del condado de Orange, California (EEUU), desde 2007. Actualmente escribe la Guía Escéptica del Islam. Puedes seguirla en Facebook, Twitter, o Google+.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

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