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Posts desde Skepchick: Lo que aprendí de las princesas Disney

Hace poco me di cuenta de algo. Las princesas Disney son mucho más progresistas de lo que creo que se les reconoce. A menudo hacemos notar su poco saludable enfoque hacia un estándar de belleza específico, y sus nada realistas expectativas sobre el amor, pero creo que tendemos a pasar por alto el mensaje genérico de sus historias. En última instancia, casi cualquier historia de princesas Disney trata sobre seguir tus propios deseos, incluso aunque nadie quiera que lo hagas.

Pensad en una princesa Disney. Cualquier princesa Disney. Cenicienta, Blancanieves, Ariel, Jasmin, Mulan, Bella, Pocahontas, Rapunzel, Mérida, Elsa, o Anna*. La trama de su película va de algo así: la princesa quiere una Cosa. Sin embargo, hay un Figura de Autoridad que intenta impedir que la princesa obtenga la Cosa. La princesa dice “Al infierno con eso”, e intenta conseguir la Cosa igualmente. Ello resulta en algún tipo de consecuencia negativa, normalmente a través de un conflicto con la Figura de Autoridad o con una tercera parte. Al final de la película, la princesa consigue la Cosa y vive feliz para siempre.

Hay variaciones, por supuesto. Normalmente la Figura de Autoridad es benevolente, como los padres de Ariel, Jasmin y Pocahontas, la madre de Mérida, toda la familia de Mulan, o Elsa (quien es a la vez princesa y una Figura de Autoridad). A veces la Figura de Autoridad es mala, como todas las madrastras. A veces la Figura de Autoridad es esquivada pronto en la película, como en Mulan. A veces eso no pasa hasta casi el final, como en Cenicienta. Los detalles varían en cada película, pero el mensaje principal es el mismo.

La moraleja de la mayoría de historias de princesas Disney parece ser “si quieres una Cosa, ve a por ella, a pesar de lo que otros digan”, o tal vez “otros podrán querer lo mejor para ti, pero no siempre saben lo que es mejor para ti”. Esencialmente, Disney nos dice que persigamos nuestros sueños y que no dejemos que nadie se interponga en el camino. Aunque la gente que intente pararnos sean nuestra familia o amigos, lo que es importante es que hagamos lo que nosotros queramos hacer, no lo que otra gente quiera que hagamos. Esto es incluso más poderoso porque, para casi todas estas películas, la Cosa en cuestión es el amor. Más específicamente que “ve a por Ello a pesar de lo que otros piensen”, Disney está diciendo “eres libre de amar a quien quieras, y nadie puede decirte lo contrario”.

Para una persona homosexual, bisexual o transexual, a los que casi diariamente nos bombardean con el mensaje de que nuestras relaciones son malas y pecaminosas, y que algo malo nos pasa por atrevernos a amar de la manera que lo hacemos, estas películas son liberadoras. A veces parece como si todo el mundo quisiera decirme que hay gente a la que no se me permite amar, y me siento como Ariel, prohibiéndoseme buscar la felicidad porque gente cerrada de mente tienen poder sobre mí. Como Mulan, me veo forzado a engañar a la gente si quiero incluso fingir en libertad. Me siento atrapado en un sistema que cree que sabe lo que es mejor para mí, y que rechaza escuchar mis propios sentimientos.

Pero se me recuerda que otra gente no puede imponerme un tipo de vida, y que puedo tomar decisiones por mí mismo, sin importar lo que otros piensen. Soy libre de amar a quien quiera, y me siento tan excitado como Rapunzel, cuando finalmente puedo hacer la Cosa que he querido hacer todo el tiempo. Tal vez pueda incluso reconciliarme con esta gente, y, como Mérida, convencerlos para que comprendan y acepten mis decisiones.

Las princesas Disney no son perfectas. Se pueden hacer un montón de críticas válidas a la franquicia, pero creo que esa es una cosa que hacen bien. Estoy contento de tener esas historias para ayudarme, y espero que ayuden a otra gente también. Creo que todos nos merecemos nuestro felices para siempre.

* Los lectores astutos os habréis dado cuenta de que no he incluido a Aurora ni a Tiana en esta lista. En mi opinión, son las dos únicas princesas Disney que no encajan en este tema. Los lectores extremadamente astutos os habréis dado cuenta de que Elsa y Anna no son técnicamente, todavía, princesas Disney, pero las he incluido igualmente por razones particulares.

Imagen de portada obtenida aquí.

SOBRE EL AUTOR
Avery Avery es un hombre de 21 años, bisexual, no transexual, involucrado en múltiples relaciones sexuales recíprocas consentidas a la vez. Actualmente va a la universidad, y cuando no está ocupado pensando que no debería haberse metido a hacer Físicas, se divierte saliendo, haciendo malabares, y con la música. Le podéis encontrar en su blog, en Google+, o en Twitter como @MrDrProfAvery.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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