Anti-cienciaEscepticismo

Introducción a la pseudociencia: la influencia de la luna

Con todo lo que se está hablando de la luna estos días, es un buen momento para hablar de su influencia sobre cualquier cosa que haya en la tierra y en las diferentes actividades humanas. Hay multitud de leyendas alrededor de la luna, y recomendaciones sobre lo que pasa o no pasa cuando la luna está en tal o cual fase (y no, no voy a hablar de licántropos).

La influencia de la luna sobre la tierra se puede resumir en una palabra: marea. Y las actividades humanas que se pueden ver afectadas son las que tienen relación con esas mareas: no intentes coger percebes con marea alta.

Pero hay una creencia popular muy extendida: como la luna afecta al mar, que es agua, y nosotros somos agua en un 70%, también nos debe afectar a nosotros. Y ya de paso, debe afectar a la vaca, a la lechuga, al melocotonero o al estiércol. Porque todos tenemos un porcentaje de agua, y la luna influye en el agua.

Cada vez que oigo ese argumento me pregunto qué masa debería tener para que realmente la luna influyera en mi 70% de agua. Porque yo mido 1.60 m y peso 60 kg, y eso no es para nada comparable a los 82.400.000 km^2 de superficie y 4.000-9.000 m de profundidad del océano Atlántico (mucho mayor en realidad si tenemos en cuenta que las mareas no se forman únicamente con el agua de un océano, sino que todos están conectados por un punto u otro). Aún más, ¿deberían levitar las berenjenas con sus 250 g y su 92% de agua? Obviamente, no lo hacen, pero para una fuerza capaz de levantar unos metros a todo un océano,  hacer levitar una berenjena debería ser un juego de niños.

La cuestión es que, aunque nos parezca una tontería pensar en berenjenas levitando, hay una parte importante de la población que acepta como válidas premisas como que la luna afecta al ciclo menstrual de las mujeres (coincidencias de la vida, ambas cosas duran aproximadamente 29 días), al momento del parto (¿será por el líquido amniótico? tanto líquido dentro del cuerpo debe ser irresistible para la luna), al pelo haciéndolo crecer más o menos en función de la fase en que lo cortemos (y eso incluye la depilación),  a la savia de las plantas haciendo que en plenilunio la savia esté arriba y haga crecer la planta más rápido o no se recomiende la poda porque “sangrará” más o incluso al momento de la limpieza de las cuadras, con cosas como “si sacas el estiércol en luna llena, se te llena todo de pulgas” (este me lo encuentro muy a menudo en mi trabajo y me deja muy loca).

Pero los que se llevan el premio mayor del año a los fanáticos de las fases de la luna en actividades fisiológicas son los seguidores de la agricultura biodinámica. Este tipo de agricultura fue inventado por Rudolf Steiner, un “clarividente” que sin tener ni idea de muchos temas (como de agricultura o ganadería) decidió que era capaz de crear una agricultura más sostenible basándose en los movimientos de la luna y los astros, la homeopatía y enterrar cuernos de vaca rellenos de estiércol. Desde luego, imaginación no le faltaba. El toque de los cuernos como canalizadores de los rayos cósmicos hacia el interior de la tierra es digno de una película ochentera de fantasía medieval, aunque hay otras opciones: intestino de vacuno relleno de manzanilla o cráneo de vaca de menos de un año rellena de corteza de roble. Y lo mejor del tema es que este tipo de agricultura está registrada, y para obtener el sello de certificación es necesario recurrir a una empresa privada. Es curioso, tanta espiritualidad, pero para hacerte uno con el cosmos y la tierra primero hay que pasar por caja.

Para saber más: (1) La estafa de la agricultura biodinámica. Antroposofía “agrícola” en Bruselas.- (2) Antroposofía, la secta y su banco.

Imagen de cabecera: a un cuerno por hectárea, se necesitan muchos cuernos.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

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