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Cría cuervos: ¿lactancia materna o artificial?

Un tema que tenía pendiente desde hace tiempo es el de la lactancia materna vs artificial. Es un tema importante, y terriblemente denso y con muchos condicionales. Las generalizaciones o las afirmaciones categóricas son terribles, y en este tema se suelen practicar mucho. Continuamente encontramos referencias al “amímefuncionismo”, o en este caso, al “amibebélefuncionismo”, mezclado unas dosis altas de alarmismo para “la otra opción” y sazonadas con una indirecta de “mala madre”. Y ni una sola referencia a un estudio serio. 

Así que, manos a la obra, entramos en la biblioteca Cochrane a ver qué dicen los meta-análisis sobre la lactancia materna. Y la verdad es que ahora estoy más confusa que antes de intentar escribir este post. En primer lugar porque las preguntas que planteamos pueden ser muy diversas: ¿es mejor la lactancia materna o la artificial? ¿son más sanos los niños alimentados con leche materna? ¿y más listos? ¿cuál es la duración óptima?. En segundo lugar porque la mayor parte de los estudios que se han hecho sobre lactancia materna, con sus beneficios y riesgos asociados, son estudios de cohortes, con el problema metodológico que llevan asociados este tipo de estudios, sobre todo por ser multifactoriales.

Un ejemplo: queremos evaluar si la lactancia materna exclusiva (LME) hasta los 6 meses protege frente a una enfermedad determinada, como gastroenteritis infecciosa. Para ello, tomamos una población de mujeres que acaban de parir y las agrupamos en función de que den LME o no, y contamos las veces que sus hijos han sufrido una gastroenteritis. Vale, hasta ahí claro, pero resulta que la LME no es lo único que puede diferenciar a ambos grupos: resulta que las mujeres que no son de alto nivel socio-económico, al tener que reincorporarse pronto al trabajo, no pueden realizar una LME hasta los 6 meses, tal y como recomienda la OMS. Además, por ese mismo motivo, sus hijos están yendo a la guardería desde los 4 meses, o tienen menos acceso a condiciones higiénico-sanitarias favorables. A los dos años evaluamos los resultados y vemos que sí, que tal y como sospechábamos, el grupo que ha tomado LME hasta los 6 meses tiene menos infecciones, pero ¿podemos asegurar realmente que la LME hasta los 6 meses es protectora? ¿o el grupo que no la ha tomado ha tenido más infecciones por compartir bacterias desde pequeñitos con otros niños en la guardería? ¿o por no tener unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas en casa?.

Es relativamente fácil diferenciar los efectos siempre que se den todas las situaciones posibles en una proporción similar, es decir, en el ejemplo anterior, si conseguimos que las madres se distribuyan de la siguiente manera en las diferentes situaciones:

tabla distribución de efectos… podríamos calcular la cantidad de variación asociada a cada uno de los efectos por separado: LME y guardería.

Evidentemente, esto es muy complicado en un estudio de cohortes, que básicamente se basa en dejar que cada uno haga lo que quiera y ver los resultados a toro pasado. De esta forma, nos podemos encontrar con que más de la mitad de las mujeres hayan optado por la LME (o no) o que prácticamente no haya nadie que cumpla LME hasta los 6 meses Y lleve a su hijo a la guardería con 4, con lo que no podremos diferenciar realmente estos dos factores.

Ahora añadamos 3, 4, 5 ó 6 dimensiones a la tabla de antes. Este tipo de estudios suelen ser multifactoriales, porque no hay forma de controlar todos los factores que pueden estar influyendo. Así, tendríamos que añadir por ejemplo, el ser hijo único vs tener hermanos, haber nacido a término vs prematuro, correcto peso al nacimiento vs bajo peso, madre con problemas de salud vs sana, madre en normopeso vs exceso vs falta, tipo de alimentación de la madre, etc. En una situación así, es difícil valorar si realmente el efecto que estamos viendo lo provoca un factor en concreto o una combinación de varios de ellos.

Así, lo primero que dicen en los meta-análisis de Cochrane, es que los estudios de los que sacan las conclusiones son metodológicamente bastante pobres, que hacen falta más estudios y que no nos fiemos. Bien empezamos.

Bien seguimos si tenemos en cuenta que ni en la OMS, ni en las Asociaciones de Pediatría aparece ningún estudio que sea mínimamente crítico con la LME. Tampoco ninguna explicación de por qué la aconsejan hasta los 6 meses en exclusiva y luego hasta los 2 años combinado con otros alimentos. Todo lo que he encontrado puede resumirse en:

  1. Cherry picking.
  2. Falacia de autoridad: repitiendo como un mantra que la OMS recomienda LME hasta los 6 meses.
  3. Meta-análisis en los que no encuentran diferencias significativas entre la LME y la LM no exclusiva, pero que pasan a recomendarte la LME durante 6 meses porque [punto 2].
  4. Artículos críticos en los que se concluye que introducir cierta proteína (gluten) después de los 6 meses aumenta el riesgo de padecer una enfermedad (celiaquía) para después recomendar LME hasta los 6 meses porque [punto 2.]

Por ejemplo, ¿en qué momento la OMS pasa de referirse a estudios que se contradicen, a indicios y a factores de confusión de resultados?…

Son cada vez más numerosas las pruebas de que, en los lactantes nacidos a término y en los prematuros, la lactancia materna se asocia a niveles de tensión arterial significativamente inferiores en la niñez (37, 38). También se ha comprobado que el consumo de fórmulas lácticas en lugar de leche materna durante la lactancia aumenta la tensión arterial diastólica y media en etapas posteriores de la vida (37). No obstante, los estudios con cohortes de
más edad (22) y el estudio holandés de la hambruna (39) no han identificado tales asociaciones.  Hay indicios cada vez más sólidos de que la duración de la lactancia materna exclusiva puede estar directamente relacionada con un menor riesgo de sufrir obesidad (40-43), si bien ello puede no manifestarse hasta etapas posteriores de la infancia (44). Parte de las discrepancias pueden explicarse por factores socioeconómicos y relacionados con la educación de la madre, que confunden los resultados.

 

(copiado del apartado de lactancia materna del informe sobre dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas, bastante escondido en su web, por cierto. Nótese que no hay ni una referencia a la obesidad o a la diabetes tipo 2, algo a tener en cuenta en un informe sobre enfermedades crónicas)

¿a afirmar con absoluta y categórica tranquilidad esto? (obtenido de aquí, contenido muy visible en la web)

Además de los beneficios inmediatos para los niños, la lactancia materna propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. Son también menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2 y obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.

Sinceramente, no tengo muy claro qué me estoy perdiendo. Yo tenía clarísimo que la lactancia materna es la mejor opción para alimentar a un bebé, y solo tenía ciertas dudas en la duración y en la necesidad de ser exclusiva o no. A estas alturas de lectura, dudo ya directamente de la lactancia materna en sí. Resulta que parece ser que somos las únicas madres mamíferas capaces de alimentar a nuestros hijos perfectamente en cualquier situación. Llevo más de 10 años trabajando en reproducción y lactancia, y la producción y calidad de la leche de las madres siempre ha sido un problema: o teníamos que mezclar para homogeneizar, o medir niveles de proteínas a ver si llegábamos al mínimo necesario, o hacer adopciones de crías porque la calidad/cantidad de la madre no era suficiente, o desechar parte de la leche debido a mastitis u otras enfermedades infecto-contagiosas. Pero parece que todo eso no se aplica a las humanas (excepto en caso de VIH). Lo siento, pero no me lo creo.

El tema de la lactancia materna es enorme, lleno de lagunas y dudas, así que prometo seguir investigando y hacer más artículos con lo que vaya encontrando. Aprovecho para pedir vuestra colaboración, con links, artículos científicos o cualquier cosa que me permita tirar del hilo.

Además de los links del texto, para saber más (o menos, ya ni lo sé):

Biblioteca Cochrane: duración, alergias, exclusividad.

Asociación Española de Pediatría: trastornos de la conducta; SMSL; celiaquía.

OMS

Imagen de cabecera: de aquí.

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Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

2 Comments

  1. September 25, 2014 at 12:06 pm —

    Cuando mi hija mayor cumplió 4 meses o así, el pediatra nos dijo no recuerdo qué sobre empezar a darle leche en polvo. Dos años después, con mi hija pequeña, nos dijo una cosa bastante diferente (tampoco lo recuerdo exactamente). Yo le recordé lo que habíamos hecho con la mayor, y su respuesta fue algo como: “Sí, es normal; cada 2 o 3 años, cuando hay un congreso de pediatría, ha aparecido un nuevo estudio y nos cambian las directrices.”
    Así está el patio…

  2. October 1, 2014 at 9:16 am —

    De este tema asistí a una plática muy interesante por la Prof. Amanda Sacker, sobre la lactancia materna y el desarrollo socio-económico futuro de la persona. Sus resultados fueron presentados en un artículo de divulgación en The Independent, pero recomiendo leer también el artículo científico original pues habla de montones de cosas interesantes como la forma en que trataron de lidiar con los problemas que señalas de los estudios de cohortes.

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