Devorando palomitas

Devorando palomitas: Interstellar

Cuando me proponen ver una película de ciencia ficción actual (y con actual me refiero a una hecha en los últimos cinco años) mi escepticismo se dispara, ya que las películas de ciencia ficción más taquilleras de los últimos tiempos no dejan de ser películas de acción encubiertas con escenarios exóticos y bichos malos y feos a los que llaman aliens (salvo honrosas excepciones). Es por esto que cuando mi pareja me propuso ver Interstellar mi ceja no dejó de levantarse al instante como con, por ejemplo, la última película que comentamos en esta sección.

Pero no podría estar más equivocada en este caso. Interstellar es una película de ciencia ficción, qué digo, de Ciencia Ficción, así con mayúsculas. Y, curiosamente, no tiene aliens feos y malvados, ni científicos ineptos, ni tampoco un componente bélico. Interstellar es una historia de cómo la humanidad tiene que salvarse a sí misma buscando un camino hacia las estrellas.

En un futuro que no parece demasiado lejano, la Tierra empieza a presentar síntomas de inhabitabilidad: tormentas de polvo, cosechas que se pierden año sí y año también… pero sin una causa muy clara. Lo que sí está claro es que es algo a arreglar o el planeta hará todo lo posible por matarnos.

En esta situación, el Gobierno (al menos el de Estados Unidos) opta por prescindir de todo gasto que considera innecesario: ciencia y tecnología; ya no se necesitan científicos ni ingenieros, solo agricultores (¿la agricultura no se sirve de la ciencia y la tecnología? Porque no parece que estén sobreviviendo a base de agricultura ecológica… ejem). Incluso se niega la existencia de una carrera espacial; de hecho, se reconoce que fue un montaje, ¡enhorabuena, conspiranoicos!

Menos mal que, oculto bajo Tierra, queda un pequeño reducto de científicos (es correcto ponerlo en masculino porque solo una de ellos es mujer; solo una) de lo que antes fue la NASA y que a pesar de todo siguen trabajando para salvar a la humanidad. Pero nuestra salvación no pasa por arreglar el planeta, sino por abandonarlo porque ya no es human friendly.

Es aquí donde empieza la bueno: ¡ciencia! Además ciencia bien aplicada, sin magia futurista. Tenemos que buscar, y encontrar lo más rápidamente posible, un planeta en el que la especie humana pueda vivir, con atmósfera respirable, agua y un terreno en el que cultivar nuestros alimentos. Y para esto no tenemos más que viajar a las estrellas. Ahora entran en juego la relatividad, los agujeros de gusano y los negros, la distorsión espacio-temporal, la paradoja de los gemelos y la inteligencia artificial entre otros.

Como no quiero destriparles la película si es que todavía no la han visto, en el blog de Daniel Marín, Eureka, él mismo nos explica lo bueno y lo malo de la ciencia de Interstellar (y muy bien por cierto). Aunque solo recomiendo leerlo si es que ya la han visto, para evitar spoilers.

Interstellar es una película de ciencia ficción “pura”, hardcore quizá si no son muy amantes de la ciencia o si desconocen las leyes físicas de las que se sirve la historia para su desarrollo; pero preciosa en cuanto a su mensaje: el futuro del ser humano está en las estrellas. ¿No les resulta un mensaje familiar? ¿Recuerdan cuando Carl Sagan nos lo decía una y otra vez?

“Dentro de un milenio nuestra época se recordará como el tiempo en que nos alejamos por primera vez de la Tierra y la contemplamos desde más allá del último de los planetas, como un punto azul pálido casi perdido en un inmenso mar de estrellas.”

Un punto que me gustaría destacar y que, personalmente, me hizo disfrutar como una enana, son los robots. ¡No saben cuánto me alegra que en una película utilicen una inteligencia artificial que no tenga que ser obligatoriamente antropomorfa! Los robots de Interstellar son funcionales y con una programación muy “humana”, pero a diferencia de los robots a los que estamos acostumbrados no tienen rasgos humanos, ni siquiera tienen por qué ser bípedos. Y si me permiten la indiscreción, les diré que en los robots hay guiños a 2001: Una odisea del espacio y también (o a mi me lo pareció) a Star Wars; procuren no perdérselos.

Es una de las pocas películas en las que el héroe es científico y la ciencia protagonista, aunque sí nos muestra una parte buena y mala de los científicos como humanos que pueden equivocarse al tomar decisiones. Sin peleas, explosiones o disparos adicionales que nos distraigan de la historia. Interstellar nos demuestra que la ciencia no necesita adornos y que es maravillosa por sí misma.

Lo bueno-malo de la película: dos mujeres co protagonistas y con papeles importantes para el desarrollo de la historia, no son adornos y ambas son mujeres de ciencia. Pero no por ello la película pasa el test de Bechdel, lástima.

Se merece una calificación de 5 sobre 5 porque nos invita a soñar y despierta nuestro instinto explorador.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

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