Escepticismo

Johnny, ¡la gente está muy loca! El caso de Charlie Hebdo

En febrero de 2009, en mi tierra natal, Chile, un diseñador vistió a un puñado de modelos como avatares provocativos​ de la Virgen María y las hizo desfilar frente al palacio de gobierno. El escándalo no se hizo esperar, porque Chile era, y es aún, ​un bastión del integrismo católico​, donde los valores republicanos son más bien desconocidos por la gran mayoría de los ciudadanos. No obstante, la lucha entre el diseñador y los grupos conservadores se llevó a cabo de forma civilizada en tribunales, ganando el primero. Recuerdo que comenté el caso con un grupo de mis amigos súper progresistas… y grande fue mi sorpresa cuando los escuché condenar al diseñador por ofender los sentimientos religiosos de la gran mayoría cristiana. Al parecer, mi reacción no fue muy medida y me gané la fama de fundamentalista de la libertad de expresión. Yo me quedé rumiando mi desilusión.

Todo este asunto sucedió tres años después del incidente de las caricaturas de Mahoma de los años 2005/2006, cuando el mundo musulmán estallaba en protestas y revueltas por unos dibujos en un periódico danés y, curiosamente, la embajada chilena en Damasco salía incendiada por la pura mala suerte de ser vecina de la danesa. En esa ocasión, la autoridades religiosas islámicas europeas intentaron por medios legales demandar y censurar, cosa que no lograron. Pero lo que no se logró por medios civilizados se consiguió con amedrentamiento que pocos medios se atrevieron a desoír.

¿Por qué en Chile no hubo revueltas ni reacciones violentas contra el desfile? ¿Por qué no vimos hordas quemando cosas, amenazando y llamando a la muerte del diseñador? ¿Quizás porque el cristianismo contemporáneo se ha acostumbrado a la blasfemia? ¿Y por qué se ha acostumbrado? ¿Qué hace que una religión en un momento dado sea más tolerante que otras? Esas son las preguntas que les debí haber hecho a mis amigos, pero no se me ocurrieron.

Entre los medios que apoyaron al periódico danés de derecha Jyllands-Posten y re-publicaron las caricaturas estuvo el semanario de izquierda francés Charlie Hebdo, que tradicionalmente ha sido antirreligioso y satírico. Por eso, y por otra publicación que satirizaba sobre la sharia y Mahoma, fue objeto de un atentado con bombas molotov en el año 2011. Pero no se dejaron intimidar y en el año 2012 volvieron a publicar caricaturas del profeta. En esa ocasión, el editor de la revista, Stephane Charbonnier, (en la imagen siguiente) dijo “No tengo miedo a las represalias. No tengo hijos, ni esposa, ni auto, ni hipoteca. Puede sonar medio arrogante pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas”. (la traducción del inglés es mía)

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Y hoy, Stephane Charbonnier está muerto. Junto con otras once personas.

¿Qué me dirían mis antiguos amigos chilenos? ¿Que la culpa es del semanario por ofender? Pero eran solo unas caricaturas, ¿dónde dibujamos la línea de lo que consideramos ofensivo y lo que no? Salman Rushdie escribió un libro de ficción y lo condenaron a muerte, ¿es culpa de él o de la exacerbada sensibilidad de los devotos? En el Chile de los años sesenta era ofensivo para algunos católicos ver mujeres en bikini, en el Pakistán de hoy una actriz ha sido condenada a 26 años de prisión por participar en una escena satírica de una boda ¿tenemos que atender a esas sensibilidades?

Como ya he dicho antes, es gracias a quienes se han atrevido a blasfemar, disentir, cuestionar y ridiculizar que hemos ido ganando nuestra laicidad y libertad de expresión, y ha sido una guerra enorme, de siglos. La palabra blasfemia es una palabra hueca y elástica que puede contener dentro de sí cualquier tontería, depende del poder que tengan las religiones de turno, y depende de los liberales el disminuir el número de cosas que caben en ella. ¿Qué sería de la libertad de expresión si tuviéramos que cuidarnos de no ofender a nadie? La capacidad de ofenderse es completamente subjetiva.

“¿Qué es la libertad de expresión? Sin la libertad de ofender deja de existir.” Salman Rushdie. (la traducción del original es mía)

Esa es la lucha de Charlie Hebdo, no cejar ante la amenaza, ser fieles a los valores de la república y abrazar la preciosa libertad de expresión hasta la muerte. Vaya para ellos mi humilde homenaje.

“La religión, una forma medieval de insensatez, cuando combinada con armas modernas se convierte en una amenaza real para nuestras libertades. Este totalitarismo religioso ha causado una mutación mortal en el corazón del Islam y hoy vemos las trágicas consecuencias en París. Yo apoyo a Charlie Hebdo, como todos deberíamos, para defender el arte de la sátira, que siempre ha sido una fuerza por la libertad y contra la tiranía, deshonestidad y estupidez. “Respeto por la religión” se ha vuelto una frase en clave que significa “Miedo a la religión”.” Salman Rushdie por el ataque de ayer (la traducción del original es mía)

Otro sangriento capítulo del oscurantismo se ha cerrado y yo me voy a rumiar mi tristeza y a dibujar a Mahoma:

Mahoma

Mi versión de Mahoma, monocromo. Salido de las profundidades de Paint.

A modo de recomendación final, les dejo un pequeño y atesorable libro sobre el medular tema de la libre expresión y su papel en una sociedad democrática: “Nada es sagrado, todo se puede decir” del Belga Raoul Vaneigem.

“No hay un uso bueno o malo de la libertad de expresión, tan sólo un uso insuficiente.” Raoul Vaneigem

En la imagen de cabecera, una de las ilustraciones publicadas por Charlie Hebdo, donde se lee “El amor es más fuerte que el odio.”

Nota 1: Este post viene con unas imágenes muy ofensivas, pero por ahora son imaginarias.
Nota 2: Las imágenes no han sido publicadas no por autocensura, sino porque el servidor de nuestra página está con problemas (en serio) esperamos poder solucionar el asunto a la brevedad y satisfacer su fantasía blasfema.


Nota 3: El post ha sido actualizado y la imágenes agregadas.


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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

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