Biografías

Bios: Jean Jennings Bartik

En la actualidad si pedimos que alguien ajeno al mundillo no describa a una persona que se dedica a la programación rápidamente nos dirán que debe ser un hombre, más o menos joven, quizá con sobrepeso y con pinta de friki. De sobra sabemos que el estereotipo no es significativo (y que hay ingenieros informáticos que no se corresponden con esa descripción) y menos si tenemos en cuenta que las verdaderas pioneras de la programación fueron mujeres.

 

Empezando por Ada Lovelace, las mujeres han tenido un papel primordial en el desarrollo de los ordenadores modernos; pero no siempre han obtenido el reconocimiento que merecían, siendo sus colegas varones los que se han llevado la fama y los espacios en los libros de texto. De la protagonista de hoy (y de sus compañeras programadoras) se dijo que eran simples modelos posando al lado de un ordenador hecho por hombres, pero ya se podrán imaginar que no.

 

Betty Jean Jennings nació el 27 de diciembre de 1924 en Missouri. Fue la sexta de siete hermanos en una familia de agricultores, aunque su padre combinaba esta tarea con la de maestro. Afortunadamente, sus padres le daban una gran importancia a la educación y Jean pudo graduarse en matemáticas.

 

En 1945 y recién graduada, Jean deseaba darle un giro aventurero a su vida. Casualmente el Ejército estaba reclutando a matemáticos como ella (tengamos en cuenta que el mundo estaba todavía en Guerra, ya que terminó ese mismo año) y no se lo pensó dos veces, cogió el primer tren hacia Philadelphia donde calcularía manualmente las trayectorias balísticas de los proyectiles usados por el Ejército para combatir a los alemanes. Allí fue donde conoció a su marido, William Bartik, que era ingeniero y también trabajaba en un proyecto para el Ejército. Se casaron en 1946 y se divorciarían más tarde en 1968, tuvieron tres hijos.

 

Pero su trabajo como computadora humana tenía los días contados, ya que se estaba desarrollando una máquina que podría hacerlo más rápido: ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Computer), primer ordenador digital y programable para una gran clase de problemas numéricos. Terminado en 1946, ya no pudo cumplir su propósito original en la Guerra, pero sí que supuso un gran avance para la computación moderna.

 

Afectando directamente a su trabajo, Jean enseguida quiso formar parte del proyecto ENIAC y fue seleccionada para ser una de sus primeras programadoras. Jean sabía calcular esas trayectorias, solo tenía que decirle al ordenador cómo tenía que hacerlo para que las calculase más rápido que ella.

 

Jean y sus compañeras programadoras tuvieron que aprender cómo funcionaba ENIAC a través de sus diagramas y preguntando a los ingenieros que lo habían diseñado, ya que no había manual de instrucciones. Tampoco tenían acceso a él en un principio, era información clasificada y no tenían el nivel de autorización necesario para ello. Aún así, lo hicieron funcionar.

 

Jean estaba entusiasmada con el proyecto de ENIAC y así fue como describió la presentación del gran computador:

 

“El día que ENIAC fue presentado al mundo fue uno de los más emocionantes de mi vida. La demostración fue fabulosa. ENIAC calculó la trayectoria más rápido de lo que tardaba la bala en llegar a su destino. Distribuíamos las copias de los cálculos tan pronto como los hacía. ENIAC era 1.000 veces más rápido que cualquier otra máquina conocida hasta entonces. Era una máquina impresionante cuyas luces parpadeantes nos ilustraban sobre lo rápido que calculaba.”

Pero los ingenieros de ENIAC, John Presper Eckert y John William Mauchly fueron los que pasaron a la historia, independientemente de que sin Jean Bartik, Betty Snyder Holberton, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marilyn Wescof Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence ENIAC no hubiera servido de nada, solo sería un pisapapeles de 27 toneladas y con luces brillantes.

 

Al finalizar la Guerra Jean siguió trabajando con Eckert y Mauchly en el desarrollo de nuevas computadoras, les ayudó con BINAC y UNIVAC I. Pero el mismo año en que se presentó UNIVAC, 1951, Jean dejó el sector para dedicarse a criar a sus tres hijos.

 

En 1967 volvió al trabajo como editora de revistas especializadas, pero tras una suerte de cambios entre revistas y editoriales que compran esas revistas, Jean perdió su empleo en 1986 a los 61 años. A esa edad ya no fue capaz de encontrar un empleo como programadora o como experta en computación, por lo que empezó de cero como agente inmobiliario y dedicándose a ello el resto de su vida laboral.

 

Jean Bartik murió el 23 de marzo de 2011 a los 86 años y después de tener problemas cardiacos.

 

La próxima vez que se imaginen a un programador informático espero que la primera imagen que se les venga a la cabeza sea la de Jean o alguna de sus compañeras en ENIAC, no la de un tipo desaliñado y con acné.

 

El artículo que sirvió de inspiración para esta entrada es The Forgotten Female Programmers Who Created Modern Tech, no dejen de leerlo.

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silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

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