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Posts desde Skepchick: Con mis finanzas me puedo permitir lo orgánico; con mi conciencia, no

He escrito abundantemente sobre mis opiniones a favor de la biotecnología y de los transgénicos. Últimamente se me ha acusado frecuentemente de que el peso de mi cartera es el que manda en mi lista de prioridades.

Se me ha aconsejado que re-evalue mi presupuesto para poder hacerles a mis hijos el supuesto favor de alimentarlos con comida orgánica. Se me ha llamado glotona y pesetera, mientras se insinuaba que, como madre, debería sacrificarme por el bienestar de mis hijos. Incluso un comentarista me llamó “falsa madre”, sugiriendo que soy un topo de la industria haciéndome pasar por una madre, sin tener realmente hijos.

Hay fallos de base en esta manera de pensar. La idea de que uno es un tacaño si renuncia a la comida orgánica frente a la convencional o a la transgénica es una falacia. Aunque mi marido y yo estamos lejos de ser compradores compulsivos, nuestra familia disfruta de caprichos seleccionados. Mi marido compra los aparatos que le gustan, los niños tienen todos los juguetes y libros que podrían necesitar, y a todos nos encantan nuestros quesos de alta calidad.

Reconozco y estoy inmensamente agradecida por la familia que me ha tocado; no damos por garantizada nuestra privilegiada existencia. No explico mi confortable vida vanamente ni por ser petulante, sino para ilustrar un punto crucial: somos lo suficientemente afortunados para tener todo lo que necesitamos y la mayoría de cosas que queremos. Si la comida orgánica fuera ni que sea un poco más saludable o segura que sus correspondientes homólogos convencionales u obtenidos con biotecnología, compraríamos exclusivamente cosas orgánicas y aún tendríamos dinero extra para invertir.

Sin embargo los padres que no tienen una situación financiera tan holgada no se merecen que se les reproche el escoger comida convencional. Es más, el hecho de que no haya justificación para sentirse culpable por renunciar a lo orgánico es un mensaje crucial que tiene que hacerse viral. Avergonzar arbitrariamente a padres que hacen lo que pueden para alimentar a sus hijos es detestable y hay que pararlo. La meta debería ser que tanto niños como adultos consuman mucha fruta y verdura como parte de una dieta variada y nutritiva, que sean orgánicos no es necesario.

Como cualquier otra madre, renunciaría a cualquier cosa por la seguridad y el bienestar de mis hijos; hasta daría mi vida. Mi cartera no es el dictador fundamental en mis compras de comida. Como he dicho antes, boicoteo lo orgánico porque soy una pensadora crítica y una defensora de la ciencia. Mi conciencia no me permite pagar más por el Gran Timo Orgánico.

Aunque no soy psiquiatra, puedo empatizar con esos comentarios que cuestionan mi amor por mis hijos. La gente como esa ha invertido mucho en el dogma orgánico-es-natural y natural-es-mejor. Estas inversiones no son solo financieras sino intensamente emocionales. Aceptar que no hay evidencia que sustente los miles de dólares y los incuantificables sentimientos hace añicos esta visión del mundo alejada de la realidad. La única manera de conservar esta frágil ideología es deshumanizar a gente como yo y atacar nuestras motivaciones como padres. Después de todo cualquier madre psicológicamente normal con libertad financiera usaría su dinero para maximizar la salud de sus hijos. Esto es darwinismo en acción; en verdad este instinto de proteger la descendencia de uno es mucho más “natural” que cualquier cultivo reliquia del pasado. Yo me atengo a usar mi poder de compra para enseñar a mis hijos el pensamiento crítico y basado en la ciencia.

Gracias por leer mi rápido sermón. Estad atentos a mi análisis de por qué la industria de lo orgánico está lejos de ser altruista.

Créditos imagen de portada.

SOBRE LA AUTORA
KavinSKavin Senapathy es una agnóstica inquisitiva nacida y educada atea. Sus intereses incluyen el mundo de lo humano, la genética y la biotecnología. Con raíces en el sur de la India, espera enseñar a sus hijos birraciales todo tipo de cosas sobre su herencia cultural. Las opiniones expresadas son de ella y no reflejan las de su empleador, una pequeña empresa privada del sector de la I+D en genética. A Kavin le encanta interactuar con sus lectores, seguid sus noticias sobre genética, maternidad y defensa de la ciencia en su página de Facebook. También podéis seguirla en Twitter @ksenapathy.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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bruno

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Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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