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Posts desde Skepchick: Los escépticos tenemos un problema de comunicación

(Nota de los editores: El de hoy es un post invitado, escrito por Jenny Splitter, y es un buen recordatorio de que tenemos que salir de nuestra cómoda cámara de ecos y alternar con la gente, en lugar de echarles la charla.)

Hace un par de semanas escribí un post para Grounded Parents titulado “En defensa de la comida sin gluten”. Como me obsesionan las estadísticas de la web, ese día estaba revisando la lista de todos los enlaces que iban entrando y al final de todo encontré un enlace a este post: “Jenny Splitter y la sensibilidad al gluten de los no celíacos”.

Primero de todo, ¿cuán importante soy para estar en el título del artículo de un blog que solo habla de las falacias que hay en mis razonamientos? ¡Qué excitante! ¿Puedo decir que me encanta como me las arreglo para tener detractores antes de tener fans? Casi como que exactamente nadie me ha preguntado: Eh, ¿estás entrenando?, pero una mujer en una clase en el gimnasio me dijo que iba camino de parecer una culturista. ¿EN SERIO? ¿No hay término medio entre ser el muñeco de Michelín y una culturista? Vaya mierda.

Bien dicho, Emil Karlsson, con un muy bien razonado argumento lógico. No hay evidencias de que la sensibilidad al gluten exista, y mi crítica a la posición de los escépticos falla por varias razones descritas meticulosamente en el enlace de aquí arriba. Pero mi artículo no va sobre refutar la posición escéptica hacia la sensibilidad al gluten. De hecho va sobre comunicación.

Una y otra vez los escépticos escribimos artículos del tipo: eh, tonto capullo, aquí está la ciencia que no llegas a entender; eres una mierda, tonto capullo. Y ahí van todos en tropel a manifestarse y los escépticos alzan el puño como cualquier garrulo en un reality. ¿Pero alguien a convencido a otro de algo? ¿Alguien gana? ¿Alguien cambia de opinión?

De acuerdo, la respuesta en realidad es a veces. Claramente el ejército de los pro-ciencia ha aumentado en parte porque a los escépticos no nos daba miedo bajar a las trincheras a ensuciarnos y ser malos. Eso mola. Lo pillo. A veces incluso me gusta. Simplemente es que ya no lo encuentro interesante. (¿Pero yo qué voy a saber? Casi mejor que me dedique a ver cualquier reality en la tele.)

Simplemente me pregunto si no hay un punto en el cual llegas a toda la gente a la que vas a llegar, y el resto pasa a ser solo gritos en tu cámara de ecos.

Escuchad, ya sé que la cámara de ecos te llama. A veces yo salgo de la mía y es como ¡joder, hay un montón de americanos racistas, sexistas, transfóbicos idiotas ahí fuera! Y entonces doy gracias a Dios (¡no literalmente, engreídos ateos!) por vivir en una sobrevalorada casa adosada en el vecindario más moderno de América y celebro tener mi puta cámara de ecos con una puta lata de cerveza artesanal. Pero al final vuelvo a estar aburrida. Porque las cámaras de ecos son aburridas. Alternar es interesante. De acuerdo, alternar es la palabra de moda. ¿Qué tal conversar? Hablo simplemente de una conversación – una conversación con gente que no coma gluten.

SOBRE LA AUTORA

jennyJenny Splitter es una escritora y una desbordada mamá de dos que vive en Washington DC. Pasa los glamurosos días tratando de escribir lo que puede, contando 1-2-3 de manera lenta pero amenazadora a sus hijos, jugando con el gluten y trabajando para erradicar el pelo de perro del planeta (o al menos de su casa). Puedes seguirla en Twitter y en Google+.
Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents, Skeptability y, por supuesto, Skepchick.

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bruno

bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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