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Bios: Barbara McClintock

“He vivido una vida maravillosa y no tengo arrepentimientos sobre ella.”
Barbara McClintock

 

Los hermanos McClintock en 1907. De izquierda a derecha: Mignon, Malcolm Rider "Tom", Barbara y Marjorie.

Los hermanos McClintock en 1907. De izquierda a derecha: Mignon, Malcolm Rider “Tom”, Barbara y Marjorie.

Barbara Eleanor McClintock nació en Connecticut, EEUU en 1902, la tercera de 4 hermanos. Sus padres la llamaron Eleanor, pero pronto cambiaron su nombre a Barbara por considerar que el carácter de la niña no era femenino y delicado y el nombre de Barbara era más adecuado para su independiente hija. Su padre era un médico intentando establecerse en su profesión y tenía dificultades económicas. Por esta razón, Barbara vivió parte de su infancia con unos tíos en Brooklyn, NY, hasta que su familia también se mudó a esa ciudad.

Durante su educación secundaria descubrió su amor a la ciencia y quiso matricularse a la universidad de Cornell. Su madre, con quien siempre tuvo una relación fría, se opuso a esto por considerar que una educación superior la convertiría en una chica incasable. Su padre intervino y Barbara comenzó en la escuela de agricultura de Cornell en 1919. A pesar de esto, Barbara sostuvo que su independencia se debió a que sus padres nunca la presionaron a ceñirse a los roles sociales, y a la libertad que le dieron para seguir sus intereses.

En 1921 tuvo su primera clase de genética en con el profesor C.B. Hutchinson. Este profesor, impresionado por McClintock, la llamó por teléfono para invitarla a su clase de genética de postgrado. McClintock apunta a esta llamada como la razón por la que decidió enfocar su carrera hacia la genética. En 1923 obtuvo el título en botánica y, en 1927, el doctorado.

mcclintock_microscope_photoDurante las décadas de 1910 y 1920, el profesor Rollins Emerson convirtió a la universidad de Cornell en uno de los principales centros de estudio de la genética del maíz a nivel mundial. El particular interés en el estudio del maíz no solo se debe a su importancia en la industria alimenticia (tanto humana como animal), sino a su utilidad experimental debido a que posee rasgos fácilmente observables y que sus granos son el resultado de cruces genéticos separados. Estando en el doctorado, McClintock jugó un papel crucial en la formación de un grupo de estudio de la citogenética del maíz, en el que participaron reconocidos científicos, incluyendo al futuro premio Nobel George Beadle, Charles Burnham y Marcus Rhoades.

McClintock se quedó en Cornell hasta 1931. Realizó importantes trabajos en la visualización y caracterización de los cromosomas del maíz y mostró la morfología de 10 de sus cromosomas. Durante este periodo también colaboró con la estudiante Harriet Creighton en experimentos que demostraron el fenómeno conocido como entrecruzameinto. McClintock y Creighton desarrollaron técnicas para poder analizar microscópicamente los cromosomas del maíz de manera que se podía relacionar un rasgo de la planta con región de un cromosoma determinado; gracias a esta técnica también pudieron demostrar que durante la meiosis celular diferentes regiones cromosómicas se “entrecruzaban” unas con otras, un mecanismo que ayuda a entender cómo se produce la variabilidad genética. Estas investigaciones rápidamente fueron incluidas en libros de texto e influyeron a generaciones de estudiantes y cementaron la reputación de McClintock en la citogenética.

Como consecuencia de sus publicaciones, McClintock recibió una beca del National Research Council para continuar sus investigaciones en Cornell, la universidad de Misuri y el California Institute of Technology. En Misuri trabajó con el geneticista Lewis Stadler, quien la introdujo al uso de los rayos-X como herramienta para el estudio genético. Stadler le enviaba maíz irradiado, y en éste McClintock identificó anillos de cromosomas, los cuales ella se dio cuenta que eran un tipo especial de cromosomas rotos por la radiación. Las puntas rotas a veces se fusionaban con otras formando anillos, lo que llevó a McClintock a pensar que existía una estructura en la punta de los cromosomas para mantener su estabilidad, a la cual llamó telómeros.

En 1933 consiguió la prestigiosa beca Guggenheim para trabajar en Alemania con el reconocido geneticista Curt Stern. Stern, sin embargo, aprovechó que se encontraba como profesor visitante en los Estados Unidos para no volver a la Alemania de Hitler. McClintock fue a Alemania de todas formas y pronto volvió debido a la terrible situación política.

A pesar de su fama como científica, McClintock tenía dificultades para encontrar una posición permanente. Stadler le ofreció una plaza de profesor asistente de vuelta en la universidad de Misuri, donde había hecho una beca años antes. Ahí continuó su trabajo con los rayos-X y el maíz, descubriendo el ciclo de ruptura, fusión y formación de puentes cromosómicos.

A pesar de sus éxitos, McClintock estaba frustrada con su situación. McClintock decía que no la invitaban a las reuniones de profesores, no le enviaban las publicaciones de vacantes que podrían interesarle y ganaba poco. Al no ver posibilidades de crecimiento en la institución, dejó la universidad de Misuri.

Barbara McClintock con compañeros del laboratorio de Cold Spring Harbor en 1984.

Barbara McClintock con compañeros del laboratorio de Cold Spring Harbor en 1984.

Tras una breve estancia como invitada en Columbia con su excompañero de Cornell, Marcus Rhoades, éste la invitó al laboratorio de Cold Spring Harbor, donde le ofrecieron una posición de investigadora a tiempo completo.

En Cold Spring Harbor pudo dedicarse completamente a la investigación sin tener que lidiar con dar clases o buscar financiación para sus proyectos, cosa que nunca le interesó. Ahí pudo llevar la vida solitaria que había elegido, publicó una gran cantidad de artículos científicos y fue admitida a la Academia Nacional de las Ciencias y elegida presidente de la Genetics Society of America.

Fue en este periodo, estudiando la razón por lo que algunos granos de maíz tienen un color diferente a otros de la misma mazorca, que descubrió que había elementos genéticos que podían cambiar de lugar en los cromosomas y que no estaban en una posición fija. Descubrió que había genes que podían “saltar” de un lugar a otro del ADN, insertándose en otros puntos y actuando como elementos reguladores de la expresión de los genes. El descubrimiento de estos “genes saltarines” (ahora llamados transposones) significó un tremendo avance en nuestra comprensión de cómo funciona el genoma y de muchos procesos evolutivos.

Cuando Barbara McClintock presentó estos descubrimientos en el simposio anual de Cold Spring Harbor, sintió que tuvo un recibimiento totalmente frío. Se ha dicho que su interpretación sobre lo que aconteció en aquel simposio no es correcta, ya que su trabajo sí era apreciado, si bien poco entendido. De cualquier forma, McClintock continuó su trabajo con el maíz, pero dejó de publicar sus investigaciones y de buscar la aprobación de sus colegas.

McClintock tuvo periodos de depresión, desolación y se consideró incomprendida. Intentó, a su manera, ayudar a otras mujeres a navegar el mundo de la ciencia, “ayudando a superar algunas de sus frustraciones siendo realista sobre las mujeres en profesiones”. Biografías recientes apuntan a que McClintock promovió su imagen de “genio incomprendido”, cuando en realidad sus colegas no solo la admiraban profesionalmente, sino que la apoyaron en todo momento.

En los años 50 y 60 viajó a México y Sudamérica para investigar diferentes variedades de maíz y sus orígenes. Continuó viajando y apoyando a los investigadores locales en esta rama hasta los años 70. En 1981 publicó, junto con dos de estos investigadores, un importante artículo sobre la constitución cromosomal de las razas de maíz.

McClintock con el rey de Suecia en la ceremonia del Nobel en 1983.

McClintock con el rey de Suecia en la ceremonia del Nobel en 1983.

En 1983 recibió el premio Nobel en Medicina o Fisiología por su descubrimiento de elementos genéticos móviles. McClintock se sintió reivindicada con el reconocimiento a sus descubrimientos que antes pensó ignorados, pero sentía las ceremonias de premios y honores que se le otorgaron como una obligación que había que soportar.

McClintock se jubiló en 1967, pero continuó en Cold Spring Harbor como investigadora emérita y siempre muy ligada a ese laboratorio. Murió en 1992 a los 90 años de edad en la cercana ciudad de Huntington, Nueva York.

 

La casa de McClintock en Cold Spring Harbor.

La casa de McClintock en Cold Spring Harbor.

Fuentes:

http://profiles.nlm.nih.gov/ps/retrieve/Narrative/LL/p-nid/47

http://en.wikipedia.org/wiki/Barbara_McClintock

http://es.wikipedia.org/wiki/Barbara_McClintock#cite_note-Gardner-7

http://www.dnalc.org/view/16685-Biography-32-Barbara-McClintock-1902-1992-.html

http://www.famousscientists.org/barbara-mcclintock/

http://www.encyclopedia.com/topic/Barbara_McClintock.aspx

http://www.manythings.org/voa/people/Barbara_McClintock.html

http://library.cshl.edu/sp/scientists/barbara_mcclintock/mcclintock_biography.html

http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/1983/mcclintock-article.html

http://www.nature.com/scitable/topicpage/transposons-the-jumping-genes-518

http://ababol.laverdad.es/ciencia-y-salud/5786-genes-saltarineshttp://ababol.laverdad.es/ciencia-y-salud/5786-genes-saltarines

http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/2008/02/02/83712

¡Y gracias a @Daurmith por su ayuda!

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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