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Charlatán del mes: Mars One

La idea de colonizar Marte, uno de nuestros planetas vecinos más acogedores, se remonta tan lejos como el interés del ser humano por el cosmos. ¿No fantaseamos acaso con colonias en la Luna y Marte desde mucho antes de que fueran posibles los viajes espaciales? Pero mientras que algunos solo fantaseamos al leer nuestras queridas space operas, otros pretenden llevar esas fantasías a la realidad, y en el caso que nos ocupa hoy con muy poco o ningún éxito.

 

Según la propia organización, Mars One es una fundación sin ánimo de lucro que establecerá un asentamiento humano en Marte de manera permanente. Y lo dicen de esa manera, que lo harán. No que lo intentarán ni que trabajarán para ello, o que tienen toda una línea de investigación para hacerlo. No, dicen que lo harán. Y tan pronto como en 2020 (aunque en los últimos dos años han ido retrasando la fecha hasta 2024 o más allá).

 

No fuimos pocos quienes nos entusiasmamos al conocer el proyecto: ¡veríamos a gente en Marte durante nuestra generación! Quizá hasta pudiera comprarme una parcela en el planeta rojo para mi jubilación, como quien se compra ahora un apartamento en Benidorm. Pero todo parece indicar que Mars One no es más que un timo de tamaño interplanetario.

 

Varios aspectos de la misión hicieron sospechar de su viabilidad desde el principio, como por ejemplo la falta de apoyos gubernamentales o acuerdos con otras empresas privadas de transporte espacial, como puede ser la de SpaceX. Si pretendes llevar a gente a Marte, ¿no crees que deberías decirme cómo lo vas a hacer?

 

Tampoco se fiaban los expertos del presupuesto poco realista que manejaban en Mars One, algunos incluso dijeron que a casi todo hay que añadirle al menos un cero más a la derecha.

 

Otra gran fuente de ingresos para la misión iba a ser una especie de Gran Hermano espacial a cargo de la productora Endemol, pero incluso esto se ha ido al garete porque no han podido llegar a un acuerdo sobre los detalles del contrato. Si no hay reality que dé dinero, no hay misión.

 

Pero no fue hasta este mes de marzo que saltó la liebre de verdad: uno de los 100 elegidos para ir a Marte, el astrofísico irlandés Joseph Roche por sus declaraciones al periódico The Guardian puso en duda que fuera a ver algún día el paisaje marciano con la misión Mars One.

 

Roche califica a la organización de inexperta y poco realista para una misión de esa envergadura. Dice que es el momento de admitir que esta misión no funcionará y que todo el esfuerzo y el dinero que se está invirtiendo en ella debería destinarse a proyectos más realistas.

 

Cuenta que Mars One ha hecho oídos sordos a cualquier crítica sobre la viabilidad bien fundada y que tampoco se ha preocupado de colaborar con los científicos que han ido sacando trabas técnicas a la misión. Por lo tanto podríamos decir que nunca se han preocupado por llevarla a cabo, con éxito o sin él.

 

Pero no solo eso, cuando en febrero se hizo pública la lista de los 10 candidatos con más papeletas para pisar Marte por primera vez, la elección no se hizo en base a sus aptitudes como astronauta o como científico, sino por su nivel de apoyo a la misión: cuanto más dinero hayas pagado a Mars One más posibilidades tienes de ir a Marte. Este nivel de compromiso con el proyecto se mide en cuánto merchandising hayas comprado o cuánto hayas donado a la causa. Más que a proyecto científico suena a secta sacacuartos. Roche cuenta que todas las pruebas que le han hecho para saber si era apto para la misión se reducen a una entrevista de 10 minutos a través de Skype, nada que ver con los rigurosos procesos de selección que puede llevar a cabo cualquier agencia espacial.

 

Pero Roche no pierde la fe en la exploración espacial por este batacazo y saca algo positivo de esta gran campaña publicitaria:

Una de las cosas que nos ha enseñado Mars One es que para acercar e implicar más al público en la exploración espacial esta tiene que ser interesante, inspiradora y accesible para todo el mundo.

 

Mars One tiene todas las papeletas para pasar a la historia como el mayor timo espacial que fue capaz de idear el ser humano, en sus manos está destinar todo el dinero que hayan podido recopilar de las donaciones y los inversores en reconducir una misión fallida a un proyecto científico que valga la pena respaldar como la simulación de vuelos interplanetarios desde la Tierra, la terraformación de otros planetas o preparar al ser humano para emprender el viaje a las estrellas.

 

Para saber más sobre el timo de Mars One: Mars One adquiere ribetes de fraude y El fin del sueño de Mars One.

 

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silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

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