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Posts desde Skepchick: Criptofilia – Ents

Bienvenidos a Criptofilia, la serie en la que discuto criaturas fantásticas y los mecanismos biológicos que podrían o no hacerlas plausibles. Hoy voy a hablar de los ents, esto, criaturas parlantes que caminan y que parecen árboles. Aunque los ents pueden ser el ejemplo clásico de esta criatura que nos viene a la mente, hay equivalentes en el folclore que son anteriores a este nombre y que responden al menos romántico nombre de “árboles parlantes”. Aunque, supongo, la mayoría de ellos no caminan. En cualquier caso quiero romper una lanza en su favor también. Moisés habló con una zarza ardiente, Merry y Pippin hablaron con Bárbol, manzanas ardientes y naranjas andantes y guerreras.

Obviamente no hay árboles parlantes en la vida real. Lo siento si ya os estropeo el final tan pronto. Pero hay plantas que se mueven, y participan en actividades que normalmente asociamos más con los animales. Ved por ejemplo la venus atrapamoscas. Estas plantas carnívoras han modificado hojas que parecen y actúan (bueno, algo así), como bocas. Las hojas están cubiertas de pequeños pelos, y cuando dos de estos pelos son estimulados en un margen de unos veinte segundos la boca se cierra, y, como su nombre sugiere, se atrapa una mosca. Por desgracia para la mosca, esta no es la típica planta casera amable: la mosca está condenada a morir, digerida por la planta. Existen otras plantas que eyectan el polen a alta velocidad para esparcir sus, esto, semillas. La impatiens glandulifera, una especie invasora de planta que se encuentra en todo el hemisferio norte, tiene vainas de semillas que, cuando se les molesta, explotan, esparciendo sus semillas alrededor de ellas en una ráfaga.

Las plantas se pueden mover de otras maneras. En concreto, algunas se mueven para aprovechar al máximo la luz del sol. La hormona vegetal auxina se acumula en los extremos de los tallos que están creciendo, para inclinar la planta hacia donde recibirá más luz del sol, y por lo tanto la mayor cantidad de energía. Así que cuando veas una planta que se inclina hacia el sol, no pienses que se mueve hacia su fuente de energía, sino que crece hacia ella. A pesar de esto, sin embargo, el crecimiento es un tipo de movimiento, y aunque ni por un momento crea que los ents podrían haber desarrollado la capacidad de caminar modificando este comportamiento, es lo suficientemente interesante para destacarlo, y de hecho una planta andante se movería de forma mucho más eficiente en la trayectoria del sol. Lo que nos lleva a la pregunta: ¿por qué los ents viven en un bosque oscuro, claramente sin asomarse por encima de las copas, cuando podrían andar en campo abierto y robar a raudales la luz solar a las plantas más cortas como las hierbas?

Algo me dice que Tolkien no consideró esto al imaginar tales criaturas. ¿Tal vez porque he estado pensando en ello al revés, y los ents, en vez de ser plantas que desarrollaron conductas de tipo animal, representan animales que desarrollaron características parecidas a las de las plantas?

Bueno, ya existen animales así.

En cierto modo.

Obviamente, además de algunas burdas similitudes de ciertas condiciones fisiológicas, no tenemos animales envueltos en una corteza. Además la necesidad de follaje y su aspecto distintivo en las plantas es debida a la mayor relación área/volumen que otorga. A través de este sencillo truco de la forma frente al tamaño, la fotosíntesis, el proceso por el cual las plantas producen energía usando la luz y el dióxido de carbono del aire, se vuelve de lo más eficiente sin perjudicar a la planta de otras maneras (por ejemplo haciéndola estructuralmente demasiado débil para mantenerse erguida, o para defender sus hojas contra los animales que de otra manera se la las comerían).

45-1_800px-Coral_reefs_in_HurghadaCon una parte significativa de la apariencia de la planta diseñada para ayudar a la fotosíntesis, tal vez os sorprenda descubrir que existen animales fotosintéticos. Estos animales, sin embargo, no pueden utilizar la fotosíntesis directamente sin ayuda, por lo que gran parte del trabajo de este proceso es realizado por algas simbióticas – plantas microscópicas (o simplemente otros organismos fotosintéticos, dependiendo de cómo se quiera definir “planta”), que dotan al animal con la capacidad de producir energía a partir de la luz a cambio de protección contra daños y contra los depredadores. Los corales fotosintéticos por ejemplo producen unas increíbles estructuras rocosas (que, a lo largo de generaciones, forman los arrecifes de coral), con sus partes blandas en su mayoría ocultas en el interior, haciéndolas una comida bastante difícil de conseguir, evitando obviamente la muerte a manos de los depredadores, las corrientes y otros peligros físicos, convirtiéndose en una opción atractiva para sus algas simbióticas que a cambio producen energía y, con ella, los magníficos colores de la Gran Barrera de Coral y otras estructuras similares. Los corales que crecen en las partes más tranquilas de los arrecifes, lejos del vaivén de las olas y frente a las tranquilas aguas en las que la vida prospera, aparecen prácticamente con forma de planta, y se ramifican en formas muy interesantes.

Otros animales fotosintéticos que podríamos reconocer que parecen más animales que otra cosa incluyen babosas, insectos e incluso salamandras. La babosa de mar verde en particular es muy interesante, ya que adquiere los cloroplastos (esencialmente fábricas biológicas dentro de las células de plantas y algas que les permiten crear energía a partir de la luz y del dióxido de carbono – originalmente una célula bacteriana que se incorporó en su ADN… En serio, podría escribir un artículo entero sólo sobre ellos) que necesita para la fotosíntesis, de su comida. Nada de simbiosis, sino solo una depredación realmente inteligente.

45-2_379px-Hortus_sanitatis_1491_MandrakeLos árboles parlantes son una leyenda muy antigua. Y la mitología alrededor de las plantas sigue un patrón en el sentido de que se tiende a hacer que se vean como más humanas, cuando otras figuras mitológicas, como los minotauros y los trols son esencialmente animales muy parecidos a los humanos. Me gusta pensar que esto viene de un deseo de entender mejor el mundo que nos rodea, un mundo en el que podemos hablar con estos organismos colosales que han visto pasar cientos de años, pero probablemente eso no sea más que mi fantasía. Quiero decir que es probable que estas cosas se inventaran para asustar a los niños para que se quedaran en casa, o por gente que veía o escuchaba cosas en la oscuridad total de los bosques y los campos en las noches pre-industriales. La cosa está, sin embargo, en que dependiendo de cómo cambia la corteza de un árbol a lo largo de su vida, ya sea a través de la genética, el tiempo, las enfermedades o la intervención humana, los árboles a veces puede parecernos que tienen rostros humanos, ya que somos criaturas predispuestas a reconocer rostros humanos. Al igual que la leyenda de la mandrágora, la planta cuyas raíces pueden parecerse a pequeños humanos en función de cómo crecen, en última instancia miramos a las plantas con ojos humanos y eso, como siempre, viene con un conjunto de sesgos.

Nota del autor: Este post ha tardado dos meses más de lo que debería. En mi descargo, estoy realizando un máster y presentando solicitudes para el doctorado, dos cosas a las que tengo que dedicar todos mis esfuerzos. Además he tenido algunos problemas de salud, que podréis adivinar por un post anterior. El estrés de todo ello significaba que algo había que poner en un segundo plano, por el bien de mi salud mental. Por desgracia, esa cosa era que este post saliera a tiempo. Otro problema ha sido que este tema se convirtió en algo mucho más grande de lo que había planeado originalmente, en la medida en que algo que me interesa mucho se pueda convertir en un problema. Mis disculpas. Prometo ser más puntual con la nueva entrega de esta serie.

Todas las imágenes son de Wikimedia Commons y son de uso libre.

SOBRE EL AUTOR

EdwardStricksonEdward Strickson (Eddy) es un escritor aficionado, realizando un máster en paleobiología. Sí, hay otro “un” en ello. Entre su formación y escribir novelas de fantasía, escribe aquí y en On Record Magazine. Le gustan los dinosaurios, los mundos alternativos, jugar y la historia romana, porque hacer ciencia por ella misma no era lo suficientemente raro.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents, Skeptability y, por supuesto, Skepchick.

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bruno

Ex-superhéroe atropellado. Escéptico, nihilista, ingeniero naval. Pensativo, vivo sin vivir en mí, buscando respuestas en los posos de mis Crunchy Nuts.

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