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TBT: La realidad, ahora hasta un 60% más exagerada.

Para el Throw Back Thursday de hoy les traemos de vuelta nuestro primer post sobre lo escandalosamente falso que puede llegar a ser el marketing.

A veces, cuando veo en la televisión publicidad dirigida a mujeres, no puedo evitar sentir irritación ante el grado de falacias por aviso. Aunque debo decir que últimamente he estado llegando a la conclusión que toda publicidad funciona en base a falacias.

Un caso que me enerva especialmente es el de las máscaras de pestañas. En primer lugar, pensemos en la importancia que pueden tener dentro de la gran gama de preocupaciones de un ser humano unas pestañas. Esos pequeños pelitos en torno a los ojos que, de hecho, compartimos con muchas otras especies. Más allá de la función que cumplen como protectoras de los ojos, no existe mayor diferencia entre unas y otras, quizás de un par de milímetros. Quizás algunas sean más rizadas que otras… So what!

¿Cómo es que este atributo de nuestra especie se ha transformado en un mercado tan amplio? ¿Qué hace a una mujer gastar dinero en una máscara de pestañas? De acuerdo, la estética es algo bastante subjetivo y en nuestra cultura tener pestañas cortas y poco rizadas no es deseable.

El asunto que realmente me inquieta es el hecho de que cada seis meses se lanza al mercado una nueva máscara de pestañas que promete grandes e importantes avances. Pero ¿qué avances significativos y reales podemos encontrar en cada nuevo producto? ¿No creen que si los avances fueran reales a estas alturas tendríamos mujeres andando por la calle con espléndidas pestañas? Lo cierto, es que las pestañas de las mujeres siguen siendo las mismas de siempre.

Es posible que en estos años se haya avanzado en fijación, humectación y qué se yo. Pero, mucho me temo que los avances no son tales y que los únicos cambios significativos pueden observarse en el diseño del envase, colores, publicidad y figura de Hollywood del momento elegida para vendernos la novedad.

Mi impresión es que el producto más barato del mercado comparte la grandísima mayoría de las propiedades con el más caro. O, probablemente, sus diferencias no son justificación suficiente para tanta diferencia en el precio. En otras palabras, lo que estamos pagando cuando pagamos una marca cara no es más que una campaña publicitaria más costosa y un prestigio mejor posicionado.

Pensemos por un momento en cada publicidad que hemos visto acerca de máscaras de pestañas, pensemos en esas mujeres que aparecen en pantalla. Es probable que muchas de ellas estén usando pestañas falsas o que tengan sus pestañas largas y/o rizadas naturalmente. Sin ir más lejos, el año 2007 L’Oreal tuvo que cambiar el anuncio donde aparecía Penélope Cruz ya que se descubrió (no era muy difícil darse cuenta) que usaba pestañas postizas. El producto de dicho anuncio (que se llamaba “Telescopic”) prometía dejar las pestañas “hasta” un 60% más largas, afirmación de la que la empresa tuvo que desdecirse ya que la máscara no alargaba las pestañas, si no que, según la empresa, podía ampliar la apariencia del largo “hasta” en un 60%. Bueno, al parecer no tenían mucha confianza en su producto ya que recurrieron a prótesis para venderlo. Esto, según yo, es escandaloso. Vergonzoso.

Pueden ver la noticia aquí.

Mención aparte merece la afirmación “hasta 60% más largas” ¿Cómo se mide ese porcentaje? ¿Qué significa hasta?

Les confieso que de un tiempo a esta parte he adoptado la costumbre, al ver publicidad, de ejercitar mi sentido crítico y tratar de descubrir cada afirmación dudosa o engañosa. Podría decir, con bastante poco miedo a equivocarme, que la publicidad no es más que manipulación de la realidad y chantaje emocional. Y que, por ejemplo, a L’Oreal le importa un pepino nuestras pestañas. De hecho, creo que si pudieran obtener nuestro dinero sin vendernos absolutamente nada, lo harían.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

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