Escepticismo

TBT: Tan cachondas como un bonobo

Hoy, un TBT sobre sexo. ¿Se exitan las mujeres al ver escenas de bonobos apareándose? Más a continuación:

Para empezar con el pie derecho, inauguremos esta columna hablando de sexo y simios. Les hablaré de unos estudios realizados por investigadores canadienses que sugieren que las mujeres son susceptibles a excitarse al observar imágenes de bonobos teniendo sexo.

Un mensaje de cautela a los lectores masculinos: antes de cambiar el conjuntito que le compraron a su pareja en La Perla para su fin de semana romántico por un video de National Geographic, les recomiendo que continúen leyendo el artículo.

El articulo de Chivers y Bailey publicado en la revista Biological Psychology, describe como las mujeres, a diferencia de los hombres, experimentan una medible excitación genital al ser expuestas a estímulos audiovisuales enseñando a esos entrañables y jariosos simios teniendo sexo. Es entendible como este pequeño pero provocativo fragmento de un artículo puede ser el sueño hecho realidad de algún escritor de titulares, ¿pero qué hay detrás de este aislado pedazo de información?

Ciertamente el resultado puede parecer inesperado ya que no sólo la frecuentemente errada sabiduría popular, sino también varios estudios, señalan que los hombres tienden a demostrar mayor apetito sexual que las mujeres, a juzgar por el número de veces que piensan en sexo, o el número de veces que, como se dice coloquialmente en México, “buscan justicia por propia mano”, por ejemplo. Sin embargo, no hay que confundir la intensidad o frecuencia del apetito sexual, con la selectividad de dicho apetito. Más aún, habrá que preguntarse si el hecho de que dichas mujeres hayan demostrado excitación genital al observar un video porno para macacos significa que les late aquello de la zoofilia. Para entenderlo hay que dejar los chistes sexuales por un momento, ponerse la bata de científico, o el gorro de escéptico si así lo prefieren, y referirse con toda seriedad al artículo en cuestión.

A los sujetos de este estudio, dieciocho hombres y dieciocho mujeres heterosexuales, se les presentaron videos de encuentros sexuales explícitos entre parejas de mujeres, de hombres, y de hombres con mujeres, al igual que un video con primates no-humanos, mientras se medía su excitación genital y excitación subjetiva. La primera fue registrada por medio de dispositivos que miden la circunferencia del pene y los pulsos de amplitud vaginal, de acuerdo al anatomía particular del sujeto. La segunda fue reportada por los sujetos mismos durante la ‘función’.

Basándose en estudios anteriores, la premisa de los investigadores es que la excitación genital en las mujeres es una respuesta automática a estímulos sexuales generales que no tienen que concordar con sus preferencias sexuales, mientras que en los hombres la excitación está correlacionada directamente con sus intereses sexuales. De ahí que hayan decidido introducir a los bonobos en la ecuación.

Los resultados del estudio sugieren que los patrones de excitación genital masculina concuerdan con su excitación subjetiva, y con sus preferencias sexuales, demostrando una clara selectividad por humanos del sexo femenino (como en cualquier película porno, cuantas más mujeres estén presentes, mejor). Es decir, hombre y miembro se encuentran en perfecta sintonía. En contraste, la magnitud de la excitación genital en las mujeres parece ser igual mientras se trate de actividad sexual entre humanos (en cuanto a la vagina se refiere, da lo mismo si la acción es entre mujeres, entre hombres u hombres con mujeres), e incluso se ve una respuesta comparativamente más pequeña a la de los humanos, pero estadísticamente significativa, cuando los protagonistas de la película son bonobos. Estos resultados no concuerdan con las mediciones de excitación subjetiva, donde las mujeres heterosexuales demuestran clara preferencia por parejas de hombres y mujeres, y ninguna señal de excitación por las peripecias de los bonobos.

Para no hacerles el cuento más largo, la conclusión de los autores es que la excitación genital en las mujeres es relativamente independiente de los procesos psicológicos que dan lugar a la excitación subjetiva, y no que las mujeres tenemos un deseo sexual latente por nuestros querendones primos, los bonobos. Para terminar, les pongo un video de bonobos simplemente para satisfacer su curiosidad científica…y nada más, eh!


Sobre la autora:


Lucy

Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

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