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¡Dioses!: Kokopelli

Antes de la llegada de los españoles al continente americano, lo crean o no, ya existían antiguas culturas nativas riquísimas en lo que a folklore se refiere. A pesar de su riqueza cultural, los españoles nos empeñamos en cristianizarlos a todos y atarlos en las tinieblas… ¿o eso era de otra historia? En cualquier caso, hoy vamos a hablarles de uno de los dioses más importantes de la mitología nativa americana.

Kokopelli, el flautista chepudo, es una deidad anasazi de la fertilidad, la música, el baile y las travesuras.

Tiene una representación muy característica: es un hombre con una gran chepa o saco a la espalda, encorvado y tocando su gran flauta-nariz, con un gran tocado en la cabeza.

Gran cantidad de tribus le adoraban en toda la zona de lo que hoy sería el suroeste de los Estados Unidos (Utah, Arizona, Nuevo México y Colorado). Se le ha encontrado en las pinturas tanto de los Anasazi como de los Hopi o los Zuni.

Las primeras imágenes pintadas de Kokopelli aparecen en vasijas de los Hohokam, otra tribu prehistórica sita en Arizona. Y se puede admirar también en el yacimiento de Cañón Pintado o Mesa Verde, en Colorado.

Se sabe que, por proximidad geográfica, estas tribus tuvieron contactos con otras tribus nativas de más al sur, como los Aztecas, por lo que comparten algún rasgo cultural con las grandes tribus mesoamericanas. Se dice que Kokopelli puede ser una representación de comerciantes aztecas que acudían al norte cargados con grandes fardos de objetos a la espalda para cambiar por bienes de otras tribus.

Las leyendas atribuyen a Kokopelli gran cantidad de dones.

Como deidad de la fertilidad se dice que en la chepa portaba semillas para repartir entre los agricultores y de esta misma forma, viajaba entre poblados haciendo posible la transición del invierno a la primavera; con solo hacer sonar su flauta era capaz de derretir la nieve y traer la lluvia tan necesaria para los brotes primaverales. Se dice que la flauta de Kokopelli se puede oír en la brisa primaveral, aportando la calidez de esta estación.

También cuenta la leyenda que es el responsable de la concepción humana. Si Kokopelli hace sonar su flauta, todo el pueblo debe bailar y cantar esa noche; a la mañana siguiente cada doncella del lugar estará embarazada. Las parejas con problemas para concebir se encomendaban a Kokopelli y a su consorte Kokopelli Mana.

Uno de sus atributos como dios de la fertilidad consiste en poder desprenderse de su pene, mandarlo río abajo y así preñar a todas las mujeres que se encuentren lavando en el río.

Kokopelli es un gran comerciante y en sus viajes entre poblados acumula gran cantidad de información y noticias que transmite a todos los habitantes de la zona del suroeste de Norteamérica, manteniendo a los pueblos más lejanos unidos. No solo es un gran contador de historias, sino que también posee el don de dominar gran cantidad de idiomas y magníficas aptitudes de comunicación no verbal.

Con la llegada de sacerdotes cristianos la imagen de Kokopelli fue perdiendo muchos de sus atributos, sobre todo los sexuales.

Algunas de las representaciones de Kokopelli nos pueden evocar la de un insecto antropomorfo, y podría tener una explicación en el mismo origen de su nombre. “Koko” es la palabra zuni para “dios”, mientras que “pelli” es el nombre que los indios daban a una especie de mosca del desierto de la familia de los asílidos (unas moscas robustas y depredadoras).

La importancia de Kokopelli en las culturas nativas americanas es comparada con la que tienen Abraham para los judíos o San Pablo para los cristianos.

Si desean más información sobre este dios espléndido, este monográfico (en inglés) les será muy útil. Si les pica la mosca de la cultura nativa americana, no dejen pasar la oportunidad para fascinarse con todos los pueblos que la conforman.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

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