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Posts desde Skepchick: Creando género

Permítanme uno de esos suspiros exasperados por la intersección entre la crianza de los hijos, el feminismo y la enseñanza.

Mientras escribo esto, mi hija está en su habitación tratando de terminar un proyecto de manualidades para la escuela. Ella ha estado posponiendo esto por un tiempo. Todos los otros niños de su clase han terminado, pero yo recibo notas de que ella todavía no ha entregado el suyo. Entonces, ¿cuál es el problema? No es que se trate de un proyecto terriblemente complicado o que ella está teniendo problemas con las tijeras y el pegamento. Por el contrario, ella diseñó sus propias águilas con varias partes de papel a los cuatro años e hizo como un centenar de ellas para todo el mundo y su perro. Literalmente.

 

Parte del problema es que esto no se trata de “averigua qué partes del cuerpo se necesitan, dibújalas y crea lo que te guste”. Se trata de “copia exactamente estas partes y sigue exactamente estas instrucciones”. Lo cual está muy bien para la mayoría de los niños de esa edad, y ser capaz de seguir las instrucciones en la creación de algo es una habilidad importante sin la cual nunca conseguirás montar una estantería de Ikea. Pero no es terriblemente creativo y, por tanto, no interesa a un niño muy creativo a pesar de que se enmascare como “manualidad”.

 

Sin embargo, esto es sólo una parte del problema. La otra parte me sorprendió cuando mi hija exclamó “¡No quiero hacer un estúpido extraterrestre, quiero hacer una princesa!”. Y de hecho, en los últimos años hemos tenido que terminar varios proyectos de manualidades en casa porque no los terminó en la escuela. Un dragón (verde, azul, púrpura), un monstruo (azul, rojo, amarillo), un pirata (naranja, marrón, blanco, negro) y ahora un extraterrestre (azul, verde, amarillo). Puedes notar un patrón. Conspicuamente ausentes están las princesas, los unicornios, las hadas, las mariposas, las flores.

 

Ahora, yo soy la última persona que quiere estereotipar a los niños. Personalmente prefiero a la mayoría de los dragones que a la mayoría de las princesas y yo definitivamente prefiero el azul que el rosa. Pero no puedo ignorar que estamos viviendo en un mundo en gran medida determinado por el género. Claro, no hay nada inherentemente masculino sobre los extraterrestres, monstruos y dragones, pero son, sin embargo, “cosas de niños”. Al mismo tiempo, también están siendo tratados como neutrales. Porque dios no quiera que hagamos que el tema de la manualidad sea “princesa hada” y entreguemos a los niños un poco de cartulina de color rosa y purpurina. Dar a las niñas piratas para hacer, por otro lado, es totalmente bueno porque los piratas molan. Esta aceptación acrítica de la superioridad masculina es, por desgracia, muy común en los círculos feministas también. En nuestros intentos por conseguir sacar a las niñas del gueto rosa, les animamos a hacer algo codificado como masculino, como si hubiera algo de malo con que le gusten las “cosas de niñas”. En lugar de darles opciones, perpetuamos la idea de que masculino = por defecto. Como nota Audra Williams en su crítica a la tienda GAP por su nueva línea de ropa de “género neutro”: ¿Por qué “género neutro” siempre significa niñas en ropa de niño?

 

 

Esto no es de género neutro, y supongo que muchas personas se dan cuenta de que no lo es. Sigue la vieja regla de que las cosas de niñas son para las niñas y las cosas niños son para todo el mundo, con una buena dosis del sexismo benevolente de “es importante interesar a los niños en estas cosas para entrenar sus habilidades motoras finas, y las niñas son más disciplinadas de todos modos”. Esto favorece, por supuesto, las necesidades de los niños sobre las necesidades de las niñas. Su necesidad de validar su género en un proyecto escolar ni siquiera se reconoce como existente. ¿Qué mensaje manda esto a las niñas (¡y niños!) a los que les gustan las princesas y las mariposas y los unicornios? Se les dice que las cosas que aman son tontas. Que no merecen ser expuestas en la escuela. Que no valen para poner en el muro del aula. Que no vale la pena perder tiempo y energía en ellos.

 

Neutral de género sería presentar a los niños con una gama de opciones y que se les permitiera elegir el que les diera la real gana, sin importar qué género se les asignó al nacer. Por lo menos ofrecer un poco de cartulina de color rosa y la posibilidad de hacer una “extraterrestre chica”.

 

Estoy terminando de escribir este post y mi hija sigue procrastinando. “Estúpido extraterrestre” murmura, y dibuja unicornios en su cuaderno…

SOBRE LA AUTORA
GiliellGiliell
Giliell todavía es estudiante y lo ha sido desde poco después de que desaparecieran los dinosaurios. También es progenitora de una niña de pre-escolar y otro de pirmaria. Además de eso, da clases de idiomas.
Feminista, creadora y luchadora por la justicia social. Amante de los cupcakes y toda la repostería.

Puedes encontrar el post original en inglés AQUÍ.
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Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no,School of Doubt, Grounded Parents, Skeptability y, por supuesto, Skepchick.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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