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Posts desde Skepchick: Por favor no te comas tu placenta

Supongo que hiciste clic en este post por una de dos razones.

  1. Te da tanto asco pensar que alguien podría comer placenta, propia o ajena, que querías leer más por pura curiosidad morbosa.
  2. Quieres saltar hasta el final y decirme que no puedo decirte qué hacer con tu propio desecho médico.

Si estás en el grupo número uno, tienes razón en que te de asco. No me malinterpretes. La placenta es increíble – cuando 4661308938_0b41b9e9f9_zestá en tu cuerpo y trabaja para conectar a tu bebé en el útero, dándole el oxígeno, nutrientes y hormonas necesarias para crecer, desarrollarse y prosperar. Es también el órgano que transporta sus residuos. Y filtra cosas malas para que no lleguen a tu feto. Absolutamente increíble. Sin embargo, no está lleno de nutrientes mágicos que no se puedan encontrar en una dieta equilibrada ni es capaz de darte superpoderes increíbles como incrementar la producción de leche materna, aumentar los lazos de unión con tu recién nacido o evitar la depresión postparto. No importa si es fresca, frita, licuada, deshidrocongelada o deshidratada.

Una revisión de 10 estudios sobre comer placenta (aka placentofagia) hecho por la universidad de Northwestern en 2015 no presentó ningún dato para apoyar las reivindicaciones comunes de que comer placenta cruda, cocida o encapsulada impacte la depresión postparto, el dolor post-parto, los niveles de energía, la lactancia, la elasticidad de la piel, de lazos de unión, o los niveles de hierro (que tengo que admitir que me sorprendió ya que mis placentas se parecían mucho a hígados gigantes).

A pesar de que no hay evidencia científica que apoye los beneficios de la placentofagia, se está convirtiendo en una tendencia popular y muchos “profesionales del parto” como matronas, doulas, y consultores de lactancia lo recomiendan e incluso venden “encapsulación de placenta” como un servicio. Es posible que te sorprenda saber que, contrariamente a lo que estas personas o el internet te puedan decir, no es una práctica común entre las culturas humanas prehistóricas, históricas o contemporáneas. Por lo tanto, por favor no hagas un argumento de antigüedad.

La placentofagia es bastante común en el mundo animal. Principalmente para proporcionar alimentos a la mamá animal, mientras se recupera del trabajo de parto y el alumbramiento y no tienen a nadie que le traiga aros de cebolla y tarta de queso. Además, ayuda a ocultar a la mamá y sus bebés recién nacidos de los depredadores. Ninguna de estas funciones es ni remotamente relevante en un contexto humano moderno. A no ser que hayas dado a luz en un bosque lleno de lobos hambrientos.

Además de tener ningún beneficio, también puede ser peligroso o dañino. Recuerda, este es un órgano de filtro, que elimina los residuos y evita que las sustancias nocivas lleguen al bebé. También se degrada durante el embarazo. No tienes manera de saber si está contaminada o calcificada. Y, no olvidemos, es la carne, capaz de ser anfitrión de bacterias y virus.

5732280987_1aba56d7c4_zPero, ¿qué pasa con la placenta encapsulada que se ha secado o deshidrocongelado? No sólo será potencialmente preparada en la cocina de alguien, además la FDA no regula los suplementos en los EE.UU., por lo que no tienes idea de cómo está preparada, las cualificaciones o las medidas de seguridad empleadas por el encapsulador o si es seguro para el consumo humano. Además, el proceso de encapsulación probablemente destruye cualquier contenido nutricional.

Por lo tanto, es asqueroso, inútil y potencialmente dañino, pero también es cierto que lo mismo pasa con un montón de cosas que la gente come. ¿Por qué te estoy pidiendo que no lo intentes?

¿Qué mal puede hacer?

Respuesta – no funciona, y mientras esperas a ver si funciona, podrías estar no haciendo un tratamiento médico importante o incluso un tratamiento que pueda salvar tu vida o la de tu bebé. Yo tuve problemas de depresión y de producción de leche después del parto. Si hubiera recurrido a pseudociencia mierdosa para tratarlos, yo o mis hermosos bebés podríamos haber muerto. Muerto. No quiero que te mueras. En serio. Sé lo difícil que pueden ser los días después del parto. Yo conozco ese miedo y desesperación. Yo sé lo horrible que sentí en los días más oscuros tras el nacimiento de mi hijo. Probablemente lo habría intentado, entonces, si lo hubiera sabido antes del parto. También sé que hay una luz después de la oscuridad. Busca ayuda real de inmediato. No pierdas preciosos días con tu recién nacido.

Pero, mucha gente dice que le funcionó …

Esto se conoce como el efecto placebo. Quieren que funcione. Es probable que su leche haya bajado, comenzaron sentirse bien de nuevo, sus hormonas se regularon, etc. La correlación no es causalidad. ¿El problema con los placebos? Si lo intentas, experimentas un efecto placebo y luego corres la voz, otras personas podrían probarlo también y podrían no recibir atención médica real cuando tienen problemas de depresión posparto o de producción de leche materna y pueden poner en riesgo de serio daño a sí mismas o a sus bebés ” por probarlo” o enfermarse por un producto inseguro.

Además, cuando gastas dinero en estas mierdas, llenas los bolsillos de los charlatanes y vendedores de crecepelo, y si tu y / o ellos publican esto en redes sociales y / o se lo dicen a todos sus conocidos, difundes magufadas y pensamiento mágico como una enfermedad. Pronto se convierte en “real” en nuestra cultura, a pesar de que no funciona.

No me crean a mi. Pregunté a la consultora de lactancia certificada y especialista en enfermería neonatal Jody Segrave-Daly si ella recomienda placentofagia a sus pacientes.

Nunca recomiendo consumir la placenta en cualquier forma, debido a los estudios contundentes que muestran que no hay beneficios para la madre. Además, estoy igualmente preocupada con cómo se procesa la placenta de manera no regulada, por lo general en la cocina de un encapsulador. El coste de las píldoras es igualmente preocupante, y creo que cualquier doula, partera o consultor de lactancia que ofrece este servicio no es ético. En mi clínica, veo mujeres que tienen poca leche con regularidad. Después de una extensa evaluación, muchas de estas madres están tomando placenta encapsulada. El problema de intentarlo es que no sabemos los riesgos de consumir un órgano que filtra las toxinas para proteger a tu bebé en el útero.

425817957_037d76e9f4_mSi estás en el grupo número dos y haz llegado hasta aquí, tienes toda la razón. No puedo decirle lo que debes hacer, pero te puedo decir por qué creo que la práctica podría ser perjudicial y por qué tenemos que dejar de promover la pseudociencia y dejar de reforzar una industria de parto natural que sigue tratando de vender mierda que no funciona.

Te puedes comer tu placenta si quieres, pero por favor, por el amor a los espaguetis, no le digas a nadie. Mantenlo en secreto. No difundas pensamiento mágico. O aún mejor, plántala junto a un árbol, haz una pintura con ella, ponle ojos saltones y llámala Jorge, o dispón de ella adecuadamente. Cualquiera de estas es una mejor opción.

Imagenes de: moppet65535latisha (herbmother), Tomaž Štolfatakomabibelot

SOBRE LA AUTORA
stephSteph
Steph es una madre trabajadora con los dos niños más maravillosos del planeta. Viven una feliz vida secular en una pequeña ciudad del medio oeste americano. Cuando no está ocupada dirigiendo una ONG, a Steph le gusta hacer tartas, debatir en internet y hacer ejercicio. Steph se considera a sí misma una madre semi-sobreprotectora (del tipo que da el pecho, usa pañales de tela, colecho, pero confía en la ciencia, la evidencia y el sentido común para guiar su camino. Ha estado activamente involucrada con el movimiento por los derechos reproductivos de las mujeres por casi 20 años.

Puedes encontrar el post original en inglés AQUÍ

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Posts desde Skepchick es la sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt, Grounded Parents, Skeptability, Science for the People y, por supuesto, Skepchick.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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